Medicamentos “low cost”

Farmacia Nueva Alcalá, situada en Alcalá de Henares

El 1 de noviembre  el Ministerio de Sanidad  introdujo la ley de la bajada de los precios de los medicamentos. El Gobierno obligó a reducir todos los medicamentos al precio del principio activo, es decir, los de marca tendrían que tener el mismo coste que los genéricos. Atendiendo a los productos del mercado, el Neobrufen reduciría su precio al coste del Ibuprofeno.

Pero nunca llueve a gusto de todos, y cuando una ley entra en vigor siempre hay una pequeña parte afectada que debe lidiar con los platos rotos. Este ha sido el caso del gremio farmacéutico, que se ha visto obligado a reducir el precio de los medicamentos, y por consiguiente sufrir una reducción en su economía. Han sido numerosas farmacias las que han mostrado su desacuerdo generalizado contra la nueva ley.

Las farmacias y los laboratorios, los principales afectados

Ramón Sánchez es el jefe de la farmacia Nueva Alcalá –situada en el municipio de Alcalá de Henares-. Él es testigo de cómo esta nueva ley, a pesar de llevar escasas semanas de vida, ya le ha perjudicado. “Todo lo que son las bajadas de precio, afectan siempre negativamente a la farmacia”, explica.

Sánchez lleva diez años siendo farmacéutico, y son muchas veces las que ha tenido que batallar con los problemas de la deflación. Pero este 2011 ha sido especialmente notorio. “Esta bajada no ha sido la única. En este año es la cuarta reducción de precios más importante que hemos sufrido, y quieras que no se nota bastante”, sentencia.

Pero la negativa de los laboratorios a bajar el precio de determinados medicamentos, incrementó el problema y el desacuerdo contra la nueva ley. Hay productos que tienen un exceso de demanda, por lo que en la mayoría de las ocasiones ni compensa ni conviene reducir el precio.

Según Sánchez, la postura acogida por los laboratorios se focaliza, principalmente, en dos motivos: el primero es que “hay medicamentos antiguos que han sufrido tantas bajadas que ya no pueden bajar más, porque entonces no conviene fabricarlos, ya que no cubren gastos”. La segunda razón es lo poco que compensa al laboratorio (fabricador) la deflación de determinados productos, ya que hay medicamentos que se venden de forma internacional.

Empleados trabajando en un laboratorio con medicamentos

A pesar de trabajar en una farmacia, es consciente de la “incertidumbre” que están sufriendo los laboratorios actualmente. “Hay muchos recortes de empleados a todos los niveles, desde los que fabrican los medicamentos, hasta los que reparten”, afirma.

A pesar de que muchas veces no se cese en la lucha, si uno no sabe que ficha mover está perdido. Este es el principal problema de los laboratorios. Lo explica el farmacéutico de Nueva Alcalá: “Tampoco se pueden plantear nuevo planes para ganar más dinero por los frecuentes cambios de decisiones del gobierno”.

Doble tarea para los farmacéuticos

Además, la bajada de precios de los medicamentos ha supuesto un doble trabajo para los farmacéuticos, quienes en más de una ocasión han tenido que explicar a los viandantes de qué se trataba la nueva ley. Es el caso de Rocío Pedregosa, quien trabaja como técnica farmacéutica desde hace un año. “En los medios de comunicación algo escuchan, pero no lo entienden muy bien. Es cierto que muy enterados no están, entonces no lo entienden y te preguntan”, explica.

Rodrigo Pozo es auxiliar de farmacia, y también ha tenido que, en más de una ocasión -además de atender a los clientes- dar alguna que otra explicación acerca del cambio que se ha producido en el coste de los medicamentos. Así, tampoco duda en afirmar que la población está “bastante desorientada”.

Pero alejándonos del coste de los medicamentos, las cosas siguen yendo por el mismo camino. Marina Padilla también es auxiliar farmacéutica en Alcalá de Henares y asegura que, a pesar del cambio, siguen dando mayoritariamente genéricos, aunque siempre por supuesto a petición del paciente. Y es que la premisa está clara: el cliente siempre lleva la razón. Pozo y Pedregosa coinciden con Marina Padilla, y ambos afirman que “aunque ahora haya más opciones, siempre quien acaba eligiendo es el paciente, pocos te dejan elección”.

En cuanto al criterio, también sigue siendo el mismo. Por lo pronto la sociedad sigue actuando de la misma manera. “El medicamento más demandando sigue siendo el que tomaba la persona en cuestión. Hace falta más conciencia de genéricos por parte de la población. Lo que sí se ha conseguido es que la gente entiende mejor lo que es una marca y lo que es un genérico”, sentencia Rodrigo Pozo.

About Sandra Sanchez Merinero

Estudiante de 4º de periodismo en el Centro Universitario Villanueva