Cáritas: de la vulnerabilidad a la pobreza

Fachada de comedor social en Madrid

Normalmente, se suele relacionar la pobreza con países como Angola, Liberia o Guatemala, entre muchos otros, sin darse cuenta de que la escasez no es solo un sustantivo abstracto sino una realidad que puede alcanzar, de alguna manera, a todo el mundo.  Esto significa que la pobreza no solo es vivida por el tercer mundo sino que está empezando a extenderse  en países desarrollados, los cuales están pasando por una grave crisis económica.

Aunque uno de los problemas principales sea el paro y la falta de recursos, también nos encontramos con un importante incremento de los precios de la alimentación a nivel mundial. “Un tsunami silencioso que puede devorar a 100 millones de personas”. Así ha definido, la directora del Programa Nacional de Alimentos de Naciones Unidas Josette Sheeran, la situación actual de crisis alimentaria provocada por el aumento del precio de productos básicos en todo el mundo.

Es el caso de España. Debido al trance actual, el paro se ha incrementado bastante en los últimos años y las pensiones son insuficientes. Esto equivale a que los ingresos económicos, en muchas familias, son mínimos o nulos permitiendo, a duras penas, sostener gastos de primera necesidad como la luz, el agua, el gas, la hipoteca/alquiler…

Mientras que estas necesidades no se pueden satisfacer sino es uno mismo quien las costea, existen otras que sí: la alimentación o búsqueda de empleo. Gracias a ONG´s como Cáritas, Cruz Roja o UNICEF, que ya han avisado sobre el alarmante aumento de la pobreza en nuestro país, las personas necesitadas pueden recurrir a sus servicios sociales, así como los comedores gratuitos o ayudas de empleo que proporcionan nuevas oportunidades de formación y trabajo.

El fin de los comedores sociales es ofrecer desayunos, comidas y cenas a personas que tienen recursos limitados o, directamente, no tienen recursos.  El problema que lleva surgiendo durante los últimos años es que ha aumentado el número de personas que acude a este servicio.  Según el último Informe sobre las demandas atendidas a través de la red de Acogida y Atención primaria de Cáritas, el número de solicitudes recibidas por esta ONG se ha duplicado, alcanzando más de 1.800.000 solicitudes de ayuda en 2010. Esto conlleva a que las respuestas realizadas pasen de 400.000 personas atendidas en 2007 a 950.000 en 2010. La gran mayoría de los casos atendidos son familias que representan el 74% de las solicitudes, mientras que el 24% se dirige a las personas que se encuentran solas.

Estos comedores se caracterizan por ser muy privados, es decir, las personas que acuden allí quieren guardar su intimidad mediante la protección de datos, por lo que las fachadas de éstos no son ni llamativas ni se identifican con facilidad.

Unos de los datos que corrobora que los ciudadanos españoles siguen estando muy perjudicados por la crisis, es que 300.000 personas han solicitado por primera vez ayuda  a Cáritas. Esto significa que el perfil de la gente que asiste a los comedores ha cambiado respecto a años anteriores.

Pobres de “pocos días” a “larga duración”

Según el informe prestado por Cáritas, los demandantes de ayuda son parados, en consecuencia de la crisis, que en principio era cuestión de “pocos días” y ha pasado a ser de “larga duración”, y ya no solo empleados de baja cualificación como es la construcción o la hostelería sino gente de alta formación profesional. También acuden familias jóvenes, entre 20-40 años con uno o dos hijos, jóvenes primerizos que acaban de salir a buscar empleo tras sus estudios pero no lo encuentran, adultos parados de más de 45 años y madres solas con cargas familiares, normalmente no compartidas, que tienen que ocuparse de todos los gastos.

Se trata, como ha explicado el secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, en la presentación del Informe, de “personas que han pasado de la vulnerabilidad a la pobreza o de la integración a la vulnerabilidad, afectadas principalmente por el paro creciente”.

Asimismo, existen servicios sociales públicos a los que Cáritas define, según el VI informe, de baja intensidad. Esto se debe a que las ayudas que proporcionan son de tiempo limitado, sujetas a unos requisitos muy concretos que pueden llegar a ser excluyentes. También las prestaciones económicas  y los recursos humanos son insuficientes. Por lo que concluye, que no son eficaces en casos de urgencia porque la tramitación, debido a estas características, es muy lenta. Como consecuencia de esto, el 67% de las personas que acude a Cáritas vienen derivadas desde estos servicios públicos.

Ante esta realidad, Sebastián Mora afirmó que “el papel de Cáritas no es sustituir a las Administraciones, sino trabajar conjuntamente con ellas y otras organizaciones sociales en la lucha contra la pobreza”.

About Claudia Ortiz-Tallo León

Alumno de 3º de Periodismo