La Fábrica de los Sueños: buenos deseos en Navidad

Gran Bombo de la Fábrica de los Sueños

La Fábrica de los Sueños ha abierto sus puertas en pleno centro de Madrid. Entre coches, atascos, ruido y prisas ahora es posible soñar. El palacio de Neptuno, situado en la calle Cervantes nº2, es el escenario en el que se han creado más de 1.000 metros cuadrados de ilusión, magia y fantasía.

Con un horario amplio y entrada gratuita, el único requisito para adentrarse en este mundo fantasioso es tener un sueño. Así nos lo hace saber el encargado de recibir a cuv3 en la entrada del palacio, quien transmite a cada asistente la necesidad de tener sueños y perseguirlos.

Soñar no tiene edad

La fábrica de los sueños no entiende de edades. Es un lugar mágico para pequeños y mayores, para los que creen en los sueños y los que no. Es el sitio perfecto para que los más pequeños puedan soñar con ser mayor, pero a la vez allí es donde los mayores pueden volver a ser niños. Esto mismo recuerda la señora que vive en el bosque secreto: “Para vivir hay que seguir los sueños y recordar, de vez en cuando, el niño que todos llevamos dentro”.

Comienza el sueño

Unas grandes cortinas granates nos separan del comienzo del recorrido. Al cruzarlas no es posible centrar la vista en un solo elemento, todo llama la atención, intentamos cubrir todo con nuestra mirada. Pero una voz interrumpe nuestro embelesamiento. El cazador de sueños más antiguo de la fábrica es el encargado de acompañarnos al inicio de este viaje: “Bienvenidos a la Fábrica de los Sueños, el lugar donde todo puede hacerse realidad”.

Nos invita a ponernos tras un mostrador en el que hay unos pequeños mangos dorados, debemos apretarlos con las manos, cerrar los ojos y pensar nuestro sueño. De pronto, las bombillas que hay encima de nuestras cabezas empiezan a encenderse… ¡los sueños han empezado el recorrido hacia el gran bombo! Pero antes de llegar allí deben pasar primero por el rincón de los mimos donde nos enseñan que tenemos que cuidar los sueños, acariciarlos y mimarlos.

Seguimos atentos a todo, a cada sala, a todos los personajes que nos acompañan en esta aventura, siempre muestran algo que nos sorprende. Derrochan ilusión, positivismo y generosidad porque allí el egoísmo no tiene cabida. Hay una parte dedicada a compartir los deseos y no sólo pensar en nosotros mismo. Con los ojos cerrados y una pelota en nuestras manos debemos pensar un sueño para los que más queremos y lanzarlo dentro de un pequeño bombo; no te preocupes, si no encestas a la primera no te quedarás sin compartir un sueño, la paciencia reina en ese lugar. Para alcanzarlos debemos tener paciencia.

El bosque secreto

Más de 8.000 personas han dejado sus sueños en el “libro de las ilusiones”; puedes escribirlos, dibujarlos… todo vale para soñar. Son muchas las páginas que han sido cubiertas con firmas.

Cazadores en busca de sueños

En este palacio se simula la fábrica que aparece en el anuncio de La Lotería en el que unos pequeños cazadores salen a la calle para captar los sueños de todas las personas y llevarlos a la fábrica en la que todos se juntan en el Gran Bombo que es el principal protagonista.

Todos los asistentes salen encantados, con un décimo de Lotería de chocolate y con una bola en la que se escribe el deseo de cada uno. La Fábrica de los Sueños cierra sus puertas el 21 de diciembre pero desde allí nos invitan a no dejar de soñar en todo el año, a mantener la ilusión para conseguirlos y a ser pacientes.

About Nerea Abad Gómez

Alumna de 5º de Periodismo @Nerea_abg