Aquí nació Cervantes

Estatuas de Don Quijote y Sancho Panza a las puertas del Museo

En un lugar de Alcalá de Henares, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un cirujano, médico de los de ahora. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos… Se llamaba Don Rodrigo de Cervantes, casado con Doña Leonor de Cortinas. Ambos concibieron al tercero de sus hijos, Miguel, en el que es ahora el número 48 de la Calle Mayor de Alcalá. Fue (se supone, por ser el día de San Miguel) en torno a un 29 de septiembre de 1547, cuando Andrea y Luisa, sus hermanas mayores, vieron cómo Miguel de Cervantes nacía en el seno de una familia como otras tantas. Pronto, cuando Miguel sólo tenía cuatro años, se trasladaron todos a Valladolid.

Pues bien, la casa en la que nació el escritor se conserva a dos minutos de la llamada, precisamente, Plaza de Cervantes, de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Caminando desde allí por la calle Mayor, al pasar por el antiguo hospital de Antezana, que ahora es una residencia de ancianos, enseguida se topa con una valla de hierro en puntas que protege un edificio reformado, dada la importancia del lugar. A las puertas, en un banco se hayan desde abril de 2005 inmortalizados en bronce Don Quijote y Sancho Panza, motivo de fotos para tantos. Ahora es un museo gestionado por la Comunidad de Madrid.

Cualquiera se encuentra sumergido ahora en la casa en la que nació Miguel de Cervantes. Su ambientación real no deja de ayudar. Un pozo de pura piedra le da su sentido al patio exterior que gobierna la casa. Su primera sala “parlour”, actual sala “de estar” con el brasero y las sillas de brazos a su alrededor, encabeza una lista de habitaciones que, tanto en la planta baja como en la primera, no deja indiferente a nadie a su paso. La siguiente sala recrea el puro oficio de Rodrigo de Cervantes, ya que allí realizaba sus “operaciones”. El material quirúrgico representado se compone de lancetas, tarros con hierbas, vasos de cristal tafetado y un alambique.

Cruzando una antesala, la familia del escritor de El Quijote se sentaba en una gran mesa situada en la “sala aderezada para comer”, dotada también de pequeños escritorios y algún candelabro. A su lado, lógicamente, se encuentra la cocina, pequeña pero con una variedad de utensilios como tarros, platos, tinajas, bodegones con fruta y verdura… y una pequeña chimenea al lado de la ventana, que deja entrar toda la luz del día.

En la primera planta, subiendo unas escaleras de madera nuevas, ejemplo de la reforma y cuidado de la casa-museo, un pasillo de piedra rodea la barandilla y los postes de madera fuerte que corona el piso. Nada más llegar arriba existe una sala habilitada para poder observar con detenimiento las antiguas ediciones de los textos bien trabajados de Cervantes.

Entonces una puerta robusta nos anuncia que hemos llegado a la clave de este sitio tan acogedor. La primera parte de la enorme sala denominada “Aposentos de damas, dueñas e infantes” permite imaginar con rapidez al pequeño Miguel en sus primeras etapas, aprendiendo a andar y hablar, pues allí se encuentran las camas de sus dos hermanos, con los que solía pasar mucho tiempo en los cuatro años que vivió en esta casa. En otra zona de la sala, se encuentra el aseo y el tocador.

La cuna donde nació

Y en la última parte de esta gran sala, el “estrado del cariño”, se encuentra una cuna que hace alusión al nacimiento de Miguel. A su lado, la cama de la mujer de la casa establece un clima de afinidad que destaca sobre el resto del hogar. Allí la madre también recibía al caballero de la familia, cuya habitación está al lado de la de su esposa.

La cama, con bastidor de madera y pilares para los cortinajes y doseles, ocupa un gran lugar en esta última y más elegante habitación del lugar. Aparte, un baúl, una mesa y un escritorio con sus cajones. En la pared, como gobernando la habitación de su padre, hay colocado un retrato del escritor que nació en esta casa de Alcalá de Henares.

Este museo recibe al año 150.000 visitas. Es precisamente en Navidad cuando el sitio recibe más visitas. Y está a la vuelta de la esquina. No es de extrañar, pues una interesantísima contemplación de la Casa Natal de Miguel de Cervantes permite al visitante acontecer a la infancia más íntima del autor, y permanecer absorto en la tranquilidad del hogar que dio a luz al escritor más importante de la historia de España.

About Gonzalo Medina de la Llave

Estudiante de 3º de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva.