González-Sinde, a cuv3: “La cultura no es un lujo prescindible”

Pocos días antes de que el Gobierno socialista en funciones anunciara que no iba a desarrollar el reglamento de la Ley Sinde, la ministra de Cultura cuyo apellido dio nombre a la polémica normativa se tomaba el primer té de la mañana en su despacho del Ministerio mientras respondía a unas preguntas de cuv3. Ángeles González-Sinde asegura que aún es pronto para hacer balance de su gestión y manifiesta su deseo de que su departamento sobreviva a los recortes. “Hay que erradicar el mito de que la cultura es un lujo prescindible”, afirma.

P. ¿Qué pasa con la cultura en España para que se esté llegando a plantear que el PP elimine el Ministerio de Cultura?

R. Cuando el Partido Popular ha estado en el Gobierno no ha tenido Ministerio de Cultura, y suprimirlo tampoco sería nada nuevo. Ellos piensan que es mejor reducir carteras, no solo la de Cultura, también eliminarán Ciencia y algunas otras. Tienen una concepción distinta, y no les parece tan importante que ciertas áreas estén los viernes representadas en el Consejo de Ministros. Una Secretaria de Estado no tiene esa capacidad de participación en las decisiones más trascendentes. En el pasado, hace 30 o 40 años, la cultura en España no significaba tanto. Pero desde hace unos años representa un gran volumen económico y tiene temas de mucha importancia. A los ciudadanos les da la impresión  que desaparecen altos cargos o se reduce la burocracia. Aunque al final lo único que se elimina es el sueldo de un ministro que pasa a ser el de un Secretario de Estado, que además gana más. No ahorras nada porque los funcionarios y la carga laboral son las mismas, no desaparecen los 6.000 trabajadores del Ministerio.

P. ¿Por qué siempre las crisis económicas afectan a la cultura a la hora de hacer recortes?

R. Durante todo el tiempo en el que yo he sido ministra ha habido recortes, pero han sido los mismos en todos los Ministerios, en ese sentido no siento que hayamos salido más perjudicados que otros. Además, hemos podido negociar con Hacienda dónde hacíamos los recortes, para preservar las ayudas que beneficiaban a más sectores. En este país la gente, incluyendo a muchos políticos y altos cargos, tienen una idea muy anticuada de la cultura. No entienden lo que significa, piensan que es tener unos libros en su casa que hacen bonito. Y si no los leen no pasa nada, les parece que es un lujo superfluo.

P. ¿Como se puede potenciar desde el Ministerio que las empresas y fundaciones inviertan en cultura?

R. Nosotros hemos hecho un esfuerzo enorme por tener datos. Antes no existían estudios económicos sobre la incidencia de la cultura en el PIB, cuánto empleo genera, cómo influye la crisis… Una de las áreas en la que hemos trabajado ha consistido en incorporar al Instituto Nacional de Estadística indicadores anuales que recojan datos sobre cultura. Es un esfuerzo para erradicar el mito de que la cultura es un lujo prescindible. También sería bueno poder encontrar un nuevo modelo de mecenazgo o un tratamiento fiscal que sea un aliciente para que las empresas inviertan.

P. ¿Cuál es la accesibilidad que tiene un artista novel para poder desarrollar su proyecto?

R. Arrancar en cualquier profesión es muy dificil. A veces influye el azar, que tengas contactos o que te asocies con gente e inicies un proyectos. Y en las profesiones artísticas es todavía mas difícil. En cine hay ayudas específicas para los directores debutantes, para la creación de guiones y de cortometrajes. En otras áreas no funciona de la misma manera el modelo, es un peculiaridad de este Ministerio que hay cosas muy variadas. Me parece que el arte es de los sectores más duros y más competitivos, es cierto que hay una precariedad para que un músico o un pintor pueda encontrar un local de ensayo o un estudio. Yo creo que ahora lo que tocaría sería pensar en el uso que vamos a dar a las infraestructuras culturales que tenemos, deberían estar a disposición de la gente. Esa era la idea que teníamos para el centro de la Tabacalera de Embajadores. El proyecto que desarrollamos contaba con una gran zona de estudios para artistas, que estuvieran allí en temporada y trabajaran en residencia.

P. ¿Qué parte positiva ha aportado internet a la cultura?

R. En general, conocemos muy bien la herramienta. No tenemos el concepto, como muchas veces se quiere dar a entender, obsoleto o anticuado de lo que es internet. Pero en España sería preocupante que desapareciesen nuestras editoriales, compañías de discos locales o artistas minoritarios y en cambio triunfaran Amazon, Google… que las empresas norteamericanas se hicieran con el monopolio de la distribución. La lucha aquí es encontrar fórmulas que permitan la subsistencia de los más pequeños mientras se asienta el cambio. Porque, si no, acabaremos con un mundo de distribución en el que todo se parece, sin identidades locales. La cultura se nutre de la diferencia, no de la homogeneidad.

P .¿Y con toda la polémica que ha saltado cree que es posible que se adapte internet y la cultura a la nueva realidad?

R.Sí, yo creo que no queda otro remedio.Llegará un momento que habrá que pagar cuotas por tener Whatsapp, ser de  Facebook…  y si no  te acribillarán a publicidad. No es sostenible a la larga, así que como consumidores y usuarios habrá que cambiar los hábitos y defender los derechos. Lo que me preocupa es que una vez que eres cautivo de un sistema, te impongan por ello unas tarifas. En Europa en el Consejo de Ministros se debate mucho este modelo y como tiene que ser la colaboración par archivos públicos y fondos públicos. La digitalización por parte de terceros privados y acuerdos. Pero no hay marcha atrás, no vamos a volver a ese mundo de realidad física de institución de la cultura porque es cómodo tener en tu móvil toda la música que necesitas o tener un iPad…

P.¿Cuál ha sido el problema de la Ley? ¿El problema es que el Ministerio no lo ha vendido bien?

R.Yo creo que hay fuerzas que se oponen. Todo esto no es tan inocente. Cuando tú tienes un sistema “Premium” una página donde pagas una pequeña cuota y te descargas lo que quieres , eso cuesta y hay gente que le saca una rentabilidad por eso. Se intercambia información, se vende publicidad… eso no es tan inocente, nadie se mete a hacer estas páginas porque sí , hay un lucro y también hay una ventaja. Yo entiendo que para la gente, sobre todo la joven, es un cambio que aunque lo entiendan en la lógica, en la práctica no comprenden que pudiendo dar a un botón y tener la música que quieren ahora no lo puedan hacer.

P.¿Y cómo acaba entonces en el “papelón” de ser ministra de Cultura?

R. Hace ya tiempo mis compañeros me propusieron que fuera presidenta de la Asociación de Guionistas, pero porque a mí esto de lo colectivo, de defender los derechos, de la profesión, de pelear por lo que uno cree, siempre me ha gustado. Y fui presidenta de los guionistas una época. Luego me propusieron que estuviera en DAMA, una entidad de gestión que creamos la gente del cine alternativa a la SGAE para salirnos de ella. Luego me propusieron ser presidenta de la Academia de Cine. Es decir, que esa pulsión de lo público, de defender lo colectivo, siempre ha estado ahí.

P: Y llegó el momento de ser ministra…

R: Cuando el presidente Zapatero hizo un cambio de Gobierno en 2009  buscaba una persona independiente que no viniese del partido. Yo había coincidido varias veces con él y yo creo que el ahí tuvo una visión que no se me hubiera ocurrido en la vida. Y cuando te ofrecen una oportunidad así es difícil rechazarla. Primero porque si eres escritor o periodista, la curiosidad te puede, y es interesante estar en un lugar donde ver las cosas desde dentro y aportar. Si piensas que en un momento de crisis puedes estar ahí y defender la cultura dices que sí. Supongo que necesitaré un poco de tiempo para hacer balance.

P.¿Qué plan tiene ahora?

R.Ahora no tengo muchos planes, tengo dos años de incompatibilidad por ley en los que no podré trabajar en cine o en determinados ámbitos relacionados con el Ministerio y en estos dos años supongo que me dedicaré a escribir, que es lo que más me apetece. También había pensado en estudiar, me he matriculado en Antropología en la Universidad y veremos si consigo sacar alguna este curso porque todavía no he empezado. Cuando te dedicas al cine siempre te tienes que generar tú tu trabajo, buscarte un proyecto, hacer un guión… así que no estoy muy asustada ni preocupada por el futuro porque sé que seré capaz de encontrar proyectos o buscar cosas estimulantes que hacer.

(Con información de Laura Galaup)

 

About Carmen Prieto

Alumna de 3º de periodismo