En Londres las buenas compras no son de marca

Entrada al mercadillo de Candem Market

Son muchas las ciudades que presumen de tener lujosas zonas de tiendas, donde las grandes cantidades de dinero a pagar no son un problema y en las que el glamour se respira por cada rincón de sus calles. Nueva York y la Quinta Avenida, París y la Avenida Montaige, Madrid y la calle Serrano o Londres y sus almacenes Selfridge son claros ejemplos del lujo al que pueden acceder  algunos (y no precisamente pocos) afortunados. Sin embargo, en esta última, la considerada como capital donde nacen las tendencias, prevalece una original forma de negocio en la que las tiendas no tienen guardas de seguridad,  el “uy, que caro eh, déjamelo por menos” es muchas veces la moneda de cambio y la ropa no corre a cargo de grandes marcas: son los mercadillos.

A escasa distancia del metro de Notting Hill y en pleno corazón del barrio de Kensington, Portobello Road , uno de los mercados más visitados, callejeros y antiguos del mundo, recibe a sus visitantes entre casas de colores y cientos de puestecitos a pie de calle. No es difícil llegar a él (el barullo de la gente es un buen indicativo) pero sí lo es perderse en él. Y no solo por la cantidad de personas que se agolpa alrededor de cada tenderete, sino por todo lo que hay que ver. “Es para volverse loco, ¡hay tantas cosas!”, dice alguno de los españoles (muchos, por cierto) que pasea por Portobello en busca de alguna ganga. Y es que en este mercadillo se pueden encontrar desde cámaras de fotos antiguas hasta pelucas; esa camiseta que tanto tiempo llevaba uno buscando o algo que simplemente no se sabe lo que es o no sirve para nada.

Portobello se sale de lo común

Pero ahí, en la extravagancia de sus productos y la simplicidad de sus precios, reside el encanto de Portobello. Además, ¿qué me dicen de lo de ir de compras mientras unos músicos callejeros tocan música en directo? ¿O de poder permitirse la libertad de perderse por sus puestos con la sensación de no estar perdido, porque todo le resulta familiar y acogedor? Eso sí que es un lujo. Y de los grandes.

Todo lo que pueda parecer extraño, raro, estrambótico, inusual o incluso feo allí no lo es. La originalidad y espontaneidad son el plato fuerte de este mercado tan conocido mundialmente. Los dependientes salen a tu encuentro no como si fueses un cliente más, sino casi como un amigo. De hecho, es muy probable que les caigas bien y te hagan algún que otro descuento u oferta. Y si eres español y sabes algo de “Barselona”, “paela” o “Real Madrí” o simplemente les hace gracia tu “British accent” poco trabajado, el negocio está hecho.

Y así entre cientos de personas de todas las culturas, músicos callejeros, cientos de abalorios y utensilios, ropa, comida y chorraditas varias uno puede vestirse, comer, culturizarse, divertirse e incluso decorar su casa de arriba abajo. Todo en uno. Y no por mucho dinero.

Varias zapatillas colgadas de una pared de Candem market

En Camden, lo importante no solo es comprar

Al Oeste de Portobello, no a muchos kilómetros de distancia, se encuentra otro de los mercadillos más famosos de la ciudad: Camden Market. Muy parecido al primero, allí podemos encontrar de todo. Con multitud de puestos al más puro estilo “mercadillo del pueblo” la oferta de productos es muy diversa.

Sin embargo, aquí lo más importante no son solo las compras. Atravesado por un canal de estilo veneciano y como si fuese un escenario con diferentes decorados, pasear por Camden se convierte en toda una experiencia. No hay posibilidad de aburrirse y mires a donde mires, te gustará. No apto para clásicos, Candem se sale de lo común. Grafitis que ya forman parte del mobiliario urbano, zapatillas gigantes que cuelgan de las paredes o miles de banderitas de Reino Unido que sobresalen de las tiendas. El frío no será un problema para sumergirte en él, de hecho, es posible que casi ni te enteres de que lo hace.

La ropa y  complementos son su plato fuerte y ahí puedes conseguir ese trapito que llevaba tu “fashion victim” favorita hace días y que estabas deseando comprarte  (porque sí, Kate Moss, Alexa Chung o Sienna Miller  también son mortales y compran allí) o puedes incluso adelantarte a las tendencias. Porque todo lo que no hay en el resto del mundo, en Camden, sí lo hay.

Compitiendo con las grandes

En una perpendicular a la famosísima calle de Regent Street, y casi por casualidad, se encuentra uno de los epicentros de la moda de la capital británica: Carnaby Street. El templo de lo Vintage, de la ropa de segunda mano, de lo moderno y si, también de lo barato, compite cada día con las abarrotadas calles de Regent y Oxford St., y la verdad es que no sale perdiendo.

Siguiendo la línea de Portobello y Camden, Carnaby St se presenta como una zona de tiendas “bien” pero sin ser tal. A diferencia de los otros dos mercadillos, esta perpendicular a Regent  expone sus productos en llamativos escaparates de tiendas correctamente organizadas a lo largo de la calle. Un gran cartel arqueado donde se lee “ Welcome to Carnaby Street” indica a sus visitantes que han salido de un mundo para entrar en otro. Un mundo que se hizo popular en los años 60 cuando, seguidores del estilo Mod (Modernistas)  y de grupos como Los Beatles o Los Rolling, paseaban por allí en busca de tendencias o simplemente para exhibirse (fue aquí donde se popularizó la minifalda) . Tradición que se va repitiendo cada día del año, de modo que solo aquellos que verdaderamente siente ese estilo verdaderamente “moderno” viven el auténtico encanto de Carnaby.

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About Paloma Ruiz Vicos

Estudiante de 3º de Periodismo

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