“La silla de ruedas me ha enseñado a ser fuerte porque soy frágil”

Javier Romañach en su casa durante el transcurso de la entrevista
Javier Romañach en su casa (Foto: Álvaro Fernández)

Licenciado en Infórmatica, Javier Romañach Cabrero se define como activista social y en verdad es uno de los más activos miembros del Foro Vida Independiente, organismo que defiende el derecho de las personas con limitaciones funcionales a tener una vida digna.

Pregunta: ¿Qué es para usted la palabra minusvalía?

Respuesta: Una aberración. Es el síntoma de una opresión histórica. Minusvalía significa menos válido, es decir, somos gente que vale menos para la sociedad. Por lo tanto, es una aberración que consiste en inferiorizar a un colectivo, decir que tienen menos valor para hacer luego con él lo que quieran. La minusvalía lleva asociadas diferentes historias o diferentes conceptos, como que eres un enfermo, no eres productivo, no vales para nada, nosotros te vamos a cuidar…. Es un error filosófico brutal, es decir, si el minusválido es aquel que no produce, aquel que no vale. ¿Qué va a ser de vosotros cuando seáis mayores? ¿Qué va a ser cuando tengáis parkinson? ¿Alzheimer?  Curiosamente una palabra que pensáis que es para otro y está matando vuestro futuro.

Pregunta: ¿Le molestan estos términos? Minusvalía, discapacidad…

Respuesta: Profundamente. El de discapacitado es más complicado porque es el políticamente correcto. A mí lo que me molesta es que me definan por lo que no puedo hacer. Si vosotros no os definís por lo que no podéis hacer, por que lo hacéis conmigo. Lo que yo pueda o no pueda hacer, lo que cualquier ser humano pueda o no pueda hacer, no depende de su edad, depende de sus circunstancias. El problema está en la sociedad, no en el individuo. Yo tengo mi criterio y es: yo no sufro por tener una tetraplejia, yo no sufro por vivir en una silla de ruedas. Yo sufro por la discriminación a la que me enfrento cada día al no poder entrar en un bar, por no acceder al transporte como los demás…. Esto se llama sufrir discriminación.

P: Ésta visión ¿desde cuando la tiene?

R: Llevo veinte años con la tetraplejia. Durante diez años ignoré todo, es decir, acepté lo que me contaban y hace diez años empecé a plantearme que aquí había algo que no funcionaba. A lo largo de estos años ha sido cuando he empezado a hacer preguntas, respuestas, escribir libros, artículos. La certeza exacta de lo que te estoy contando es de hace dos años.

P: ¿Cuáles cree que son las mayores barreras?

R: Las mentales. Lo que todo el mundo se piensa que me pasa a mí, sin preguntármelo. Esto no es una cuestión de barreras físicas, ni es una cuestión de barreras de comunicación. ¿Qué piensan los demás de mí? Y que piensan de sí mismos…

P: ¿Considera que a usted o a la gente en su situación se les discrimina?

R: Sí. Lo que pasa que una cosa es ser discriminado y otra cosa es tener consciencia. Las palabras minusválido o discapacitado te recuerdan que tú estás mal hecho. Si tú no puedes entrar al baño en un bar, por ir en silla de ruedas, estás echándote la culpa a ti. Entonces no piensas que hay discriminación. Imagínate que en la puerta de un bar pones un cartel que ponga: prohibido el paso a mujeres. ¿Qué pasaría? Pollo monumental. O, prohibido gitanos… O, prohibido homosexuales. Pollo monumental.
Ahora, pon tres escalones. Estas poniendo un cartel de prohibido en silla de ruedas. Pero como no es tan sutil, no es tan evidente. Y además el que va en silla de ruedas le han enseñado que no puede entrar porque hay tres escalones. El problema no es la silla de ruedas sino los escalones, porque si no estuviesen tu podrías entrar. Es una discriminación sofisticada.

P: ¿Qué cree que debería cambiar la sociedad?

R: La visión sobre nosotros mismos. Tu visión sobre quién eres. Tú previsión de cuando vayas a ser mayor.

P: ¿Cree que hay culpa de los propios discapacitados y de su actitud?

R: Sí. Pero por lo que hemos hablado antes. Tú entras en este mundo y hay un mensaje subliminal que te recuerda que tú estás mal hecho, que tú estas enfermo, que tú tienes que curarte, que tú sufres en esta vida. Entonces, cuando el mensaje social es permanentemente te lo acabas creyendo. No es que sea culpa, sino que acabas aceptando un mensaje escrito por los demás.

P: ¿Cuánto ha cambiado su vida?

R: Uff, un montón. Desde que tuve el accidente de moto hace veinte años ha cambiado muchísimo, pero para bien, fíjate que curioso. Ha cambiado para bien porque me ha hecho entender hoy, mucho mejor, lo que me va a pasar mañana. A mí, personalmente, me ha enseñado muchísimo la silla de ruedas. Me ha hecho mucho más sereno, mucho más fuerte porque soy frágil.

About Álvaro Fernández Alonso

Estudiante de 5º de Periodismo