Oposiciones: lo importante es no dejar de intentarlo

Estudiantes examinándose de oposiciones
Estudiantes examinándose de oposiciones

“Recuerdo que ese día fue horrible, triste y para olvidar. Nos sentó a todos como un jarro de agua fría. Tanto tiempo dedicado, tanto esfuerzo, mucho dinero y todo ¿para qué? En un primer momento pensé en tirar la toalla y buscar otras cosas que me llenaran como persona. Después, analizando todo, pensé: si se persigue un sueño hay que buscarlo”. Así recuerda M.A aquel día en que Lucía Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, anunció en los medios de comunicación que este año no habría oposiciones al cuerpo de maestro en la capital.

Lo cierto es que durante este tiempo todos aquellos opositores de la Comunidad de Madrid han tenido que sufrir la tensión y la incertidumbre de no saber cuándo serían las pruebas, después de anunciar que no habría oposiciones en Madrid y de haber cambiado la fecha en reiteradas ocasiones. Es el caso de M.A. y J.A, dos opositores que han preferido guardar su anonimato para contar su punto de vista y la preparación a las pruebas. Finalmente, el día esperado tuvo su fecha marcada en el calendario: el pasado sábado 26 de noviembre.

Lo sacrificado de estudiar una oposición

Estudiar una oposición requiere un sacrificio y un esfuerzo mayor que el de lo normal. M.A de 24 años, tiene la diplomatura en Magisterio de Educación Física por la Universidad de Alcalá de Henares. Es un claro ejemplo de lo duro que ha sido este año para los aspirantes a profesor en Madrid. Ha estado preparándose para esta oposición un año y diez meses. Explica cómo lo “más sacrificado” es, sin duda, el tiempo que se emplea para prepararla bien. “Yo dedicaba casi 8 horas al día, y algunos incluso más. Por tanto he tenido que dejar de hacer muchas cosas, como ser entrenadora de baloncesto”, afirma.

“Sacrificas todo: familia, deportes, viajes…”

El caso de J.A. es similar. Tiene 29 años y obtuvo la diplomatura de Magisterio de Educación Física y Magisterio de Educación Primaria. Lleva tres años preparándose estas oposiciones. Ambos estuvieron la mañana del sábado frente al examen, dispuestos a dar todo de sí después de tanto esfuerzo. Coincide con M.A en la gran cantidad de tiempo que requiere estudiar este tipo de pruebas. “Sacrificas todo. Tiempo de estar con la familia, amigos, deportes, viajes, incluso trabajo. Y sobre todo mucha salud mental, porque tienes que dedicarte en cuerpo y alma a estudiar día tras día una cantidad de horas, para algo que -como ha ocurrido este año- no sabes si se van a convocar o no, o ni siquiera las plazas que habrá”, cuenta J.A.

La mayor parte de los proverbios y enseñanzas de la vida acostumbran a decir que se persiga lo que uno sueña y que nunca se desista. El problema llega cuando los sueños se ven truncados por motivos externos, y uno, por mucho que quiera, no puede hacer nada por evitarlo. Ambos coinciden en definir este 2011 como un año “muy duro”. Han estado estudiando sin saber qué sucedería la mayor parte del tiempo, y viviendo con el miedo de pensar que toda esa lucha sería en balde.

El problema fundamental es la desmotivación que te crea. Tienes la sensación de que se estén riendo de ti, y te estén tomando el pelo. Es como si estuvieras realizado un esfuerzo en vano. Por lo que nos han dado a entender, se creen que empezamos a estudiar cuando sale la convocatoria, algo que no puede ser más erróneo. En ese momento, es hora de acabar de echar el resto, es el punto de no retorno”, explica J.A abrumado mientras recuerda todo por lo que ha pasado.

“¿Para qué estudio si no sé cuándo van a ser, o si habrá?”

M.A resume toda su experiencia con sólo una palabra: “incertidumbre”. Reconoce que en su caso, fue imposible no desanimarse al ver que no dejaban de “jugar” con la fecha: “Cuando me ponía a estudiar, en el fondo pensaba ¿para qué estudio si ni se sabe cuándo van a ser, o si habrá o no”.

Cuando ocurren cosas como estas, solo quedan dos opciones y desistir es la peor de todas. M.A entendió que luchar por lo que quería era la mejor alternativa. Cuando se enteró de que no habría finalmente oposiciones en Madrid, acudió a una manifestación que promovieron diversos estudiantes que se encontraban en su misma circunstancia.

“Con la manifestación queríamos luchar por los derechos de una educación pública de calidad. Luchar porque finalmente hubiera oposiciones con un número de plazas correcto. Actualmente faltan profesores, tanto en colegios públicos como institutos”, dice M.A.

Estudiantes preparándose para unas oposiciones
Estudiantes preparándose para unas oposiciones

A pesar de que esta lucha sirvió de poco, ambos siguieron pelando por lo que querían. Así, sin saber cuándo sería la fecha exacta de las oposiciones en Madrid, decidieron presentarse en otras comunidades. J.A fue a Castilla León y a pesar de estar “agotado” por toda la indecisión con las fechas, se propuso darlo todo en esta comunidad. “Has trabajado muy duro durante mucho tiempo, es tu momento y vas a intentar dar lo mejor de ti, sabiendo que has tenido un gran bache en la preparación por causas ajenas y que no tienes nada que perder”, explica.

M.A se presentó en Andalucía y en Aragón. Reconoce que en Andalucía fue a por todas, debido a que el número de plazas que había era “muy bueno” (casi 400). Sin embargo, los resultados no fueron lo esperado. Todo lo contrario que en Aragón. “La nota de Aragón sí se correspondió con el trabajado realizado y me sirvió para ver que al menos no había tirado el tiempo”, menciona.

Quien la sigue, la consigue

Se dice que lo importante no es intentar y fallar, lo realmente importante es que jamás se deje de intentarlo. Ellos son un claro ejemplo de que toda lucha   –si no se desiste- tiene su recompensa. Al no haber habido oposiciones, la lista ha avanzado y ha entrado gente nueva. Gracias a esto, ambos han conseguido ser profesores de un instituto público, por lo menos hasta final de curso. Y no dudan en sentirse “muy contentos”. Aunque como dice J.A. realmente lo estarán cuando haya pasado el día 26. “Por fin podré realmente disfrutar de mi trabajo, del que realizo con mis alumnos cada día, sin estar agotando preparando clases y dedicar el resto del tiempo para estudiar”, señala.

Pero la suerte ya está echada. Las horas cada vez pasan más rápido y el momento de sentarse frente al examen está cada vez más cerca. Lo que es seguro es que si uno de ellos se hubiera rendido, ahora ni trabajarían ni se podrían presentar, ya que no estarían preparados. Pero lo están, y además “dispuestos a darlo todo”.

Ellos son testigos de que todo llega. “Es como una carrera de fondo en la que parece que la meta nunca llega, pero al final la recompensa merece la pena y mucho. Han pasado más de dos años hasta que me han llamado para empezar a trabajar, muchos días, semanas, meses, pensando que todo el esfuerzo había sido en vano; pero ahora que estoy tocándolo con las manos y sé que voy a trabajar hasta final de curso… es una sensación impresionante, una alegría indescriptible”, concluye J.A.

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About Sandra Sanchez Merinero

Estudiante de 4º de periodismo en el Centro Universitario Villanueva