La gran pantalla, cita habitual para los deportistas

Pelé protagoniza el cartel de Evasión o victoria
Silvester Stallone, Michael Caine y Pelé protagonizan la película

En plena época donde el marketing en todos sus sentidos es una experiencia a exprimir por parte de los más queridos por las cámaras, los deportistas han encontrado un resquicio donde explotar sus ingresos y fomentar su marca como jugadores. El ego del deportista no conoce límites y después de pasar largas horas en nuestra retina, nos acompañan en su máximo apogeo – o declive, según el caso – cambiando sus horas de gimnasio y entrenamiento por el maquillaje, el vestuario y varias clases de interpretación en el rodaje cinematográfico.

Esta práctica tiene su origen en la década de los 30, cuando el campeón de natación de cinco medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928 Johnny Weissmuller cambió las piscinas por la selva para aceptar la propuesta de Van Dyke de interpretar al humano más simio en “Tarzán de los monos” (1932). El éxito que le reportó dicho rodaje le llevó a continuar con él, y no solo eso; había abierto una puerta desconocida hasta el momento para un profesional del deporte. El último en darse a conocer en este mundo ha sido Pedro León, jugador del Real Madrid cedido en el Getafe, que hará un “cameo” en una serie televisiva.

Fútbol y cine, ecuación rentable

De sobra es conocida la película “Evasión o victoria” (1981), en la que John Huston rompió con los moldes y se atrevió a innovar en la gran pantalla con un modelo jamás visto hasta entonces: cocinar un guión con ingredientes históricos  donde el fútbol y la historia, concretamente la época del nazismo, se entrelazan para reportar unos buenos números en taquilla.

En la historia, predecible a la par de conmovedora, el futbolista brasileño Pelé encarna a un prisionero aliado en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial haciendo lo mejor que sabía hacer: jugar al fútbol. No es el único futbolista que aparece en dicho film: Bobby More y Osvaldo Artiles comparten un reparto compuesto de hasta 17 jugadores profesionales.

Los directores de cine, en busca de su “malo de la peli”, han encontrado un filón que aprovechar en el mundo balompédico. Las actuaciones de Vinnie Jones o Eric Cantona en el séptimo arte han generado una grata impresión. Con su papel en “Snatch, cerdos y diamantes” (2000), el agresivo centrocampista inglés debutó en la gran pantalla. Desde aquel papel donde actuó de “tipo duro”, Jones ha participado en más de 30 películas. Por su parte, Cantona  se protagoniza a sí mismo en el film “Buscando a Eric” (2009) y actualmente presta su imagen para compromisos publicitarios de la marca deportiva Nike.

Siguiendo el modelo que planteó Huston con la citada “Evasión o victoria”, el cine ha dado lugar al mismo prototipo de películas, con un guión basado en el fútbol, con películas como “Días de fútbol”, “Quiero ser como Beckham” o “El penalti más largo del mundo”.

La NBA imita a Hollywood

“Where amazing happen” (donde lo increíble ocurre), es el lema de la NBA. El basket es Estados Unidos está conceptuado como el mayor deporte de masas y donde el espectáculo es necesario para practicarlo. Prueba de este show, numerosos jugadores se han atrevido a desarrollar sus atributos polifacéticos en la gran pantalla.

La vida de Michael Jordan está ligada al baloncesto. En 1996 probó su poder mediático en la película “Space Jam” de los Looney Tunes, donde demostró no tener grandes cualidades como actor en un film basado en un partido de baloncesto contra marcianos, donde comparte vestuario con el dibujo animado Bugs Bunny. El mismo camino siguió Shaquille O´Neal, quien tuvo su papel en películas como “Kazaam” (1996) y “Scary Movie 4” (2006).

El excéntrico Dennis Rodman, que militó en Detroit Pistons – entre otros-, aprovechó su insólita imagen y su atrevido carácter para debutar en el cine en 1997 con “Double team”, donde compartió reparto con Jean Claude Van Damme.

La WWE, vivero masivo de actores

La empresa de entretenimiento deportivo, que simula combates de lucha, ha tenido gran calado dentro del mundo del cine. Aprovechando sus facultades de actores, los fibrosos luchadores aceptan las propuestas de los directores para dar a conocer la marca WWE.

Los primeros referentes que dieron en el salto fueron Hulk Hogan y The Rock. Hogan cambió el ring por el rodaje para protagonizar papeles de baja calidad. El luchador ha combinado su carrera deportiva con su carrera cinematográfica, donde ha aparecido en “cameos” varios como “Rocky III”, “Gremlins II” o series como “El equipo A” o “Walker, Texas ranger”. Por parte de The Rock, es considerado favorablemente por su versatilidad a la hora de combinar diferentes habilidades (cine, fútbol americano y lucha libre). Su carrera en el cine es mucho más extensa y abarca multitud de papeles, desde “El rey Escorpión” hasta “Hannah Montana”.

Otros deportistas de la WWE que han aprovechado ese tirón iniciado por Hogan y The Rock han sido Kane (“See no evil”), Jericho (“La revolución de los androides”), Triple H (“Blade Trinity”) o Mr. Kennedy (“Tras la línea enemiga 3”).

No solo de cine vive el deportista

Las series españoles han sabido ver la publicidad que dan estos jugadores y han querido tirar de la manta y utilizar a deportistas en su momento de éxito para elevar su producción. Es el caso de “7 vidas”, que contó con la presencia del extremo brasileño Denilson, que jugó en el Betis, después de ser el fichaje más caro de la historia del club verdiblanco y con Fernando Torres, en su pleno apogeo como jugador del Atlético de Madrid.

About Víctor Manuel Molina Pozo

Estudiante de 5º de Periodismo del Centro Universitario Villanueva. Twitter: @VictorMolina7