20-N / Un debate de parpadeos, lecturas y buenas intenciones

Rubalcaba, Rajoy y Campo Vidal entrando en el plató

El debate llevado a cabo entre los principales candidatos a la presidencia estuvo repleto de errores. Mariano Rajoy confundió en numerosas ocasiones a su contrincante con el actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez-Zapatero, el cual hace menos de cuatro años estaba sentado en el lugar que ocupaba Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero ese no fue su único error. El popular consultó sus papeles y apuntes más de una vez, mostrando signos de inseguridad.

El candidato socialista no se quedó atrás, y recurrió al Programa Electoral del Partido Popular como base de sus argumentos. Además, todos los espectadores fueron testigos de su nerviosismo, palpable en el continuo movimiento de sus párpados.

Primer bloque: Economía y empleo

Tanto Rajoy como Rubalcaba comenzaron recordando al sargento Joaquín Moya, fallecido en Afganistán el pasado domingo. El primer turno de intervención fue para el popular, que definió la situación de España como “insostenible” debido a la mala gestión del gobierno. Siguiendo el eslogan de su campaña, Rajoy abogó por el cambio durante todo el debate: “Está en juego si queremos seguir como hasta ahora o ver la luz al otro lado del túnel”.

Rubalcaba contrarrestó las declaraciones de Rajoy enumerando tres propuestas que conformarían los pilares básicos de sus argumentos: acuerdo de empleo, reorientar la economía y garantizar la seguridad de los españoles.

Los candidatos se dan la mano antes de comenzar el debate (Foto: EFE)

El tema principal del debate fue la crisis económica que, tal y como afirmó el candidato socialista “surgió en Estados Unidos y se ha agravado por la situación griega”. Este argumento fue recibido por la oposición como una “excusa”, ya que durante el Gobierno de José María Aznar el paro se situó al mismo nivel que Alemania o Francia y actualmente “tenemos más de cinco millones de parados, un 22% de la población”, afirmó Rajoy.

A pesar de las diferencias entre ambos candidatos, sí que coincidieron en que “las cifras de paro son alarmantes”. La solución que aportó Alfredo Pérez-Rubalcaba se resumía en un concepto: impuestos. El socialista propuso la creación de un “impuesto de grandes fortunas” con el que financiar nuevos puestos de trabajo y cursos de formación.

La cuestión que muchos españoles se preguntaron, Rajoy no dudó en formularla: “¿Por qué no lo hizo antes?” Ante este ataque, Rubalcaba tenía un as en la manga: la entrevista a Mariano Rajoy publicada en el diario argentino La Nación en la que se afirmaba que el candidato pretendía revisar el seguro de desempleo. Pero lo que no se esperaba Pérez-Rubalcaba era que su contrincante ya fuera preparado trayendo al plató una carta en la que el diario se disculpaba por un “error de interpretación del periodista”.

Más que un debate, una entrevista

El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, mostró durante el debate una faceta desconocida, la de periodista. Programa Electoral del Partido Popular en mano, decidió basar su ataque –o defensa, depende de por dónde se mire- en preguntar a Mariano Rajoy ciertas ambigüedades: “¿Va a cumplir su programa y va a realizar una reforma laboral? ¿Va a reducir el seguro de desempleo?”

El debate entre los dos principales candidatos (Foto: Reuters)

Rajoy contestó a las preguntas de la mejor forma posible, a pesar de que a Rubalcaba “no le gustaban las respuestas”. En una de sus contestaciones, el popular habló de confianza, un término muy utilizado por Felipe González en su defensa del candidato del PSOE.

Para que los españoles confíen, es necesario “un cambio político, un gobierno competente, un buen diagnóstico de la verdad y un plan que acabe con la improvisación”, afirmó Rajoy.

En su peculiar entrevista, Rubalcaba no sólo preguntó directamente, sino que también insistió en que “hay que ahorrar” mediante la eliminación de las diputaciones, la reducción de las administraciones públicas, la reorganización del servicio militar… En resumen, tal y como afirmó hay dos formas de salir de la crisis: “Equilibrar la política económica y los impuestos de grandes fortunas y de los bancos”.

Segundo bloque: Políticas sociales

El segundo bloque estuvo protagonizado por tres pilares: sanidad, educación y pensiones. Mientras que Mariano Rajoy volvía al empleo como garante de las oportunidades, Alfredo Pérez-Rubalcaba se centraba en la sanidad y en la educación: “La sanidad española es fantástica, todo el mundo puede acceder a ella”.

El socialista se propuso como objetivo “preservar” la sanidad pública, y para ello expuso ciertas medidas de financiación. Ahorro, impuesto sobre el tabaco y las bebidas alcohólicas y la administración de las autonomías: “Si hay dinero para sanidad, hay que gastarlo en sanidad”.

Rubalcaba muestra un gráfico de las pensiones (Foto: Reuters)

Además, Rubalcaba realizó una crítica a la privatización de la educación y de la sanidad por parte de algunas Comunidades Autónomas. “Los hospitales privados movilizan a los enfermos crónicos a hospitales públicos, porque requieren un gasto mayor”, afirmó el socialista.

Siguiendo la línea de políticas sociales, Rajoy incluyó el “compromiso irrenunciable” de las pensiones, criticando que éstas hubieran sido “congeladas por el PSOE”. Utilizando su mayor baza, el desempleo, el popular afirmó que las pensiones dependían de aquellos que trabajan, ya que “si más gente trabaja, más gente cotiza”.

Tercer bloque: Instituciones, España cara al exterior y Democracia

Derechos de los ciudadanos, ley del aborto, píldora postcoital, matrimonio homosexual… Estos fueron algunos de los temas que expuso Rubalcaba para terminar el debate. Al contrario, Rajoy prefirió centrarse en las diputaciones, sabiendo que un diálogo sobre los derechos de los homosexuales o la ley de interrupción del embarazado darían para otros 100 minutos más de debate.

Las conclusiones no fueron claras, y los espectadores estaban esperando que el final se la intervención se dedicara a un tema candente y de actualidad: el fin del terrorismo de ETA. Apenas se rozó. “Pase lo que pase, le ofrezco mi colaboración para terminar definitivamente con el terrorismo”, afirmó Mariano Rajoy.

El popular finalizó su tiempo afirmando que “España necesita un cambio urgente” y abogando por la grandeza de nuestro país: “Somos una gran nación. España no se rinde nunca”.

Rubalcaba, por su parte, afirmó que España es un país fuerte. “Pido su voto y su confianza. Muchas gracias”, concluyó.

About Alejandra García Daniel

Alumna de 5º de Periodismo

1 comments

Comments are closed.