LA FIEBRE APPLE // El primer fan del IPhone 4S

Nuevo iPhone expuesto en la tiendaEnrique González, de 23 años, es el primero de la cola y lleva esperando desde las cinco de la tarde. Él lo tiene claro, en su vida sólo hay dos opciones: renovarse o morir. “Estoy aquí porque quiero renovar el móvil, si no lo hago ya, seguramente mañana no haya”, afirma con una sonrisa de oreja a oreja, consciente de que será el primero en tener entre sus manos el nuevo iPhone 4S.

Al final de la cola, a pocos minutos de la apertura de puertas, se encuentra Adrián, que acaba de llegar. Poco tiempo le queda para renovar su iPhone, pero además de ello, tiene un MacBook. Hace ocho años que se compró su primer ordenador de Apple y desde entonces no ha querido cambiar. “Empiezas con una cosa y acabas comprando todo”, asegura Adrián. Él lo tiene claro con la marca de la manzana. “Para mí Apple es un fetiche”, dice con contundencia. Tiene claro que Apple te da unos valores que no te da otra marca. “Apple me da seguridad, no hay virus, como por ejemplo en Windows, que hay un montón. Este es más fiable”, concluye.

A buen seguro que tanto Enrique como Adrián habrán escuchado más de una vez ese famoso precepto de Steve Jobs: “La mayoría de las veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas”.  Este proverbio era perfectamente aplicable la madrugada del jueves al viernes a todos esos viandantes que se pararon a esperar frente a la tienda de Telefónica de Gran Vía el lanzamiento del nuevo iPhone 4S. Y es que todos ellos, desde que vieron el nuevo smartphone de Apple, tuvieron claro que tenía que ser suyo.

Una pequeña afluencia de gente empezó a hacer cola desde la tarde de ese mismo día con un único objetivo: hacerse con uno de esos pequeños aparatos que antaño ya revolucionaron la tecnología y que, a día de hoy, siguen haciéndolo. Todas y cada una de las personas allí presentes eran completamente distintas en apariencia pero con una única cosa en común que los hacía a todos presos del mismo rebaño. Todos mataban el tiempo de espera de la misma manera: entre sus manos se encontraba ese pequeño artilugio táctil llamado iPhone. Unos trasteaban con él, otros veían series, películas o escuchaban música. Pero ni uno cesaba en tratarlo como su tesoro más preciado. La delicadeza con la que tecleaban la pantalla era incluso mayor que la de las manos de un pianista intentado imitar uno de los nocturnos de Chopin. Y ni tan siquiera el frío impedía que la rapidez de los dedos con la que lo manejaban aflojara ni un solo momento.

Cierto es que para cualquier compra, las 00.00 horas resultan completamente atípicas. Pero uno de los valores de Apple, el de innovar, se trasladó ese día a la vida cotidiana para romper los esquemas una vez más. Aún así, este nuevo horario no impidió ser marcado en el calendario de todos los allí presentes, más fieles a la marca que nunca.

IPhone 4S, renovarse o morir

Prácticamente, para todos los allí presentes Apple es uno más en su familia, y el iPhone es tan sólo un artilugio más de entre todos los de la marca. Curro, de 23 años, lleva esperando en la cola desde las 21.30 – horas más tarde que Enrique pero no por ello está mucho más lejos de él-. Él es uno de esos que ha hecho de Apple una gran familia. Tiene tres ordenadores Mac y un iPad, además de haber tenido tres iPhones. Curro es diseñador web, por lo que para él la marca de la manzana es vital. “Apple me ayuda en mi trabajo, para mí es esencial”, asegura. Es tal el afecto que tiene a estos aparatos que no duda en considerarse un “adicto”.

Estar observando la cola de espera para el lanzamiento del iPhone 4S a esas horas y buscar a alguien con una Blackberry –su mayor enemigo- habría sido como buscar una aguja en un pajar. Pero con sólo un poco más de tiempo de observación, se hubiera visto en las primeras filas de la cola a Álex, acompañado de su hermana Bárbara. Ambos llevan esperando desde las 20:00 horas. Ella ya tiene un iPhone, pero quien va a hacerse con el nuevo Smartphone de Apple es su hermano, que hace unos minutos se encontraba escribiendo en el teclado Qwerty de la Blackberry. Aparentemente sorprendente, pero para él comprensible si se tiene en cuenta el problema que tuvo el sistema operativo de la Blackberry hace escasas semanas y que dejó “incomunicados” a todos los poseedores de este aparato. “Me enfadé un montón con el problema que hubo con la Blackberry”, expresa Álex.

Además de esto, la nueva aplicación SIRI que trae iPhone le terminó de convencer para el cambio. “Es como si estuvieras hablando con el móvil, te habla como una persona”, explica el hermano con cierto tono de euforia y de sorpresa.

Los hermanos demuestran una completa devoción hacia la marca. En la casa de ambos tienen lugar un iPod, un ordenador Mac, y un iPod Shuffle (además del iPhone de Bárbara). “La marca Apple para mí es un estilo es de vida. Es algo completamente exclusivo”, explica ella. Aseguran ambos que no harían cola por otra cosa que no fuera esto. “Cuando salga el iPhone 5 también iremos a hacer cola. Siempre que haya algo mejor”, manifiesta Bárbara.

A pesar de verlo como un artilugio perfecto (salvo las quejas por las tarifas de las operadoras) y no encontrar ni un “pero” en el avance de la tecnología en cuanto a los Smartphone, hay algo que no debe pasarse por alto: las relaciones sociales han sido las mayores afectadas desde la llegada de éstos. Algo que no se tiene en cuenta, pero que cuando lo mencionas no puedes negarlo. “Sí, está afectando un poco a las relaciones. Ahora quedas a tomar algo con alguien y están media hora con el móvil”, cuenta Álex. El remedio está en no caer en la adicción y el problema se incrementa cuando no sabes si te has vuelto o no adicto. A la pregunta de si se consideran adictos: “Sí-contestan rotundamente- bueno… tanto como adicto no, me gusta controlarme”, responde tras meditarlo unos segundos.

“Para mí Apple es un fetiche”

Con el paso de los minutos, se van formando corros de gente, nuevas amistades y toda conversación gira sobre un tema en concreto: las expectativas del nuevo iPhone. Y así, según va pasando el tiempo, el goteo de iPads y iPhones cesan expectantes de hacerse con su nueva adquisición. Da la sensación de que sus preciados aparatos ya se han quedado anticuados.

Y por fin, cuando el frío ha pasado a un segundo plano, las puertas de la tienda de Telefónica se abren. No ha tardado ni dos minutos y Enrique, que era el primero de la cola, ya se encuentra con el iPhone 4S en la mano. “Estoy deseando abrirlo ya”, dice emocionado. El hecho de que al día siguiente a las seis de la mañana ya tenga que estar entrando por la puerta del Starbucks, que es donde trabaja, no le va a impedir estar toda la noche “trasteando” con su nueva adquisición.

About Sandra Sanchez Merinero

Estudiante de 4º de periodismo en el Centro Universitario Villanueva

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