El fin de ETA se vive “con mucho escepticismo”

ErtzaintzaBegoña Urroz Ibarrola es el nombre de la que fue -el 28 de junio de 1960- la primera víctima de ETA. Era un bebé de apenas 22 meses que falleció abrasado por una bomba colocada en la estación de tren de Amara (Guipúzcoa). Este atentado fue el desencadenante de otros muchos y tantos que aún estaban por sucederse. Desde entonces, Miguel Ángel Blanco, Francisco Tomás y Valiente, Irene Villa y así hasta más de 800 personas han sido víctimas de la banda terrorista de Euskadi.

ETA anuncia el fin de la violencia

Son 43 años de atentados de Euskadi Ta Askatasuna, traducidos todos ellos en incontables víctimas y familias que han sufrido de primera mano las agresiones de la banda. Pero todo principio tiene un final, y es que después de tantos años ETA ha anunciado el “cese definitivo de su actividad armada”, con estas palabras lo ha recogido la banda terrorista en el comunicado que anunció al diario “Gara” la semana pasada. A pesar de no haber entrega de armas y de que la banda esté dispuesta todavía al diálogo y a la negociación con España y Francia, el ambiente de júbilo y alegría que se vive en el País Vasco no es comparable con el de años atrás.

La mañana siguiente al comunicado de ETA el aire que se respiraba en Euskadi era totalmente otro. Hay alegría, alivio, esperanza; un compendio de sentimientos unidos en uno que sobresale por encima de todos: precaución.

P.G es un ertzaintza que vive en Getxo (Vizcaya). Comenzó trabajando como guardia jurado en un banco. Más tarde se incorporó a la cadena de la ertzaintza y lleva desempeñando esta tarea desde hace veinticinco años. Actualmente, se encuentra en una comisaría de Vizcaya en el Centro de mando y control.

Como ertzaintza sabe lo que es sufrir y ver desde primera fila los atentados de la banda. Reconoce que recibió con “alegría” la noticia del fin del atentado de ETA, pero es consciente de que todavía hay mucho por lo que luchar. Y es que aunque sea una buena noticia, y a pesar de ser el titular que todos llevan queriendo leer más de una veintena de años, este acontecimiento se está viviendo “con mucho escepticismo”, según expresa P.G.

Las dificultades de los ertzaintzas

Aunque ETA haya anunciado el fin de la violencia, los cuerpos de seguridad en el País Vasco siguen llevando la misma cautela que antes; este es un aspecto del que todavía quedan muchos puntos que matizar. Además, según explica el ertzaintza: “Los cambios en materia de seguridad no se realizan de la noche a la mañana”, incluso siguen más alerta que nunca, ya que lo que no puede pasar es que se les pille desprevenidos.

Lo que está claro es que la incertidumbre y la desconfianza siguen presentes, quizás ahora más que nunca. Si este fin no es definitivo puede que -por lo menos- esté más cerca que nunca. “Están al borde de la derrota, y eso no lo van a reconocer nunca, ahora con Bildu se les ha abierto un camino, pero esperemos al resultado de la próximas elecciones, como no les sea favorable a sus intereses, ese día, te diré si es el fin”, explica el ertzaintza.

Una de las tareas más difíciles en el País Vasco es ser miembro de seguridad. El miedo es algo con lo que tienen que convivir día a día. “Siempre se tiene un cierto temor –expresa el policía- no sabes si te va a tocar a ti o a otro, pero la verdad es que no lo pienso de lo contrario acabaría afectando a mi vida privada”. Y es que las precauciones –que a día de hoy siguen siendo las mismas, según cuenta P.G- son la tarea a realizar cada día para estos ertzaintzas.

About Sandra Sanchez Merinero

Estudiante de 4º de periodismo en el Centro Universitario Villanueva

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