Dos víctimas del terrorismo, un comunicado y algunos miedos

Dicen que no existe el fracaso salvo cuando dejas de intentarlo; que es superfluo empujar, ya que cuando el esfuerzo es el necesario, la fuerza aparece por sí sola. Cuando la banda terrorista ETA anunció una tregua indefinida y sin condiciones en septiembre de 1998, algo comenzó a gestarse en España. El Gobierno de turno había iniciado negociaciones con el comando para dar lugar un alto al fuego que pusiera fin a todas las víctimas asesinadas desde su arranque de la actividad terrorista en junio de 1960, con un atentado en la estación de ferrocarril de Amara (Guipúzcoa).

Se trataba de Begoña Urroz Ibarrola, un bebé de 22 meses de edad que falleció abrasada con un 90% de quemaduras en el cuerpo. Se convertía en la primera víctima de ETA. Desde entonces, el comando acumulaba un total de 887 asesinados, intercalados entre la dictadura franquista y la democracia. Manuel Zamarreño Villoria (concejal del PP de Renteria) pasó a la historia, aparte de por ser una nueva víctima de la banda terrorista, por ser el último fallecido en un atentando de ETA antes del anuncio del alto al fuego en 1998.  Se abría un paréntesis a la incesante diligencia de la banda durante los dos últimos años, donde asesinaron hasta a 21 personas.

“¿Por qué a papá si no le conocían?”

Conchita Martín Concepción es la viuda del Teniente Coronel Pedro Antonio Blanco, primera víctima mortal tras la ruptura de la tregua por parte de ETA en el año 2000. El atentado tuvo lugar en Madrid, poniendo fin a la pausa establecida con la explosión de un coche bomba con 20 kilos de dinamita, que se llevaba la vida de dos guardias civiles.

11 años después, la palabra dolor aún representa el sentimiento de la viuda de Pedro Antonio Blanco. “Durante la tregua, vivimos algunos meses más tranquilos, pero en seguida nos dimos cuenta de que estaban armándose. Mi familia sabía que aquella era una tregua trampa”, afirma. “Y así fue”.

Conchita Martín tiene clara cuál es la dinámica a seguir por la banda. “Desde el momento que les marcan un objetivo, comienzan a odiarlo; le vigilan y observan sus costumbres”, afirma. “Mis hijos se preguntaron eso siempre ¿Por qué a papá, si no le conocían? Somos carne fácil. El remordimiento no cabe en su actuación”, explica.

La unión para combatir al terrorismo es vital para su disolución. ”La sociedad española es poco crítica con la actuación de los gobiernos. Es solidaria en el momento de los hechos cuando el atentado está candente, pero luego olvida fácilmente y jamás reconoce que hay consecuencias posteriores. La sociedad española es solidaria, pero no luchadora”, apunta.

Para el futuro, su aspiración está bien marcada. “Nosotros pedimos justicia, exigimos justicia y lo mejor de todo es que tenemos razón ya que se nos debe”, manifiesta. Y lanza un aviso a los partidos políticos: “Jamás se debe negociar con quien pone ante la mesa las pistolas, con quien te perdona la vida bajo interés. No hay que olvidar que los grupos terroristas aprovechan momentos de cambio, situaciones extremas y gobiernos débiles”.

Una Asociación con vistas al horizonte

José Marco es el vicepresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Se trata de una organización apolítica de carácter benéfico asistencial que fue constituida en el año 1981. Se muestra escéptico ante el comunicado de la banda y no se fía del cese. La experiencia es un grado y tiene, por desgracia, como presentimiento que no será tan fácil como se ha pintado. “Desde el primer momento se vio que era un montaje”, alude en referencia a la celebración de la Conferencia de San Sebastián. “La presencia de mediadores extranjeros no pintaba nada; es un problema de seguridad interna”, explica.

Instalado en el escepticismo que el hábito le ha dado en el día a día de la AVT, Marco pide que no echemos las campanas al vuelo. “Francia sigue diciendo que la actividad de ETA allí es la habitual. Ahora resulta que aquí se termina todo. Sus comunicados no tienen el mismo significado para el resto de los españoles”, matiza. Y no duda en señalar que el “alto al fuego” no es la única actividad con beneficios que sacan: “Sin asesinar, están consiguiendo sus objetivos: la presencia política ya la tienen asegurada con Bildu”.

¿Su deseo? El de muchos. “A todos nos gustaría que la banda terrorista ETA fuese derrotada”, apunta, dejando bien claro que su ambición es la disolución. “Que ETA entregase las armas, que se disolviesen definitivamente y que todos sus miembros y colaboradores se pusieran en disposición de la justicia para cumplir sus penas”, especifica el vicepresidente de la AVT, en relación a un hipotético final.

Por último, José Marco se muestra optimista y expectante de que ese final llegue. “No sé si a corto o largo plazo, pero tenemos esperanza”, explica. “Será cuando todos los demócratas y partidos políticos se decidan definitivamente cuando haya unidad para derrotar de forma definitiva al terrorismo”, matiza.

No existe un camino trazado para alcanzar la paz, ya que es ésta el único camino a seguir. Eleanor Roosevelt, diplomática y activista por los derechos humanos, decía que “no basta con hablar de paz; uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla”. Esa es la máxima en la Asociación de Víctimas del Terrorismo que, gratuitamente, acogen y representan a todos aquellos afectados por atentados terroristas.

About Víctor Manuel Molina Pozo

Estudiante de 5º de Periodismo del Centro Universitario Villanueva. Twitter: @VictorMolina7