Rascasuelos: la utopía de un rascacielos subterráneo

Desde siempre el ser humano ha mostrado el irrefrenable deseo de alcanzar el cielo. Y la forma de hacerlo en un principio fue la construcción de edificios de la mayor altura posible que acercaban al hombre a su anhelo imposible. La técnica y el progreso han conseguido que esos sueños se hagan realidad con el levantamiento de rascacielos descomunales, de increíble altura, como lo fueron las Torres Gemelas, o como lo son ahora las Torres Petronas, la Torre Taipei, o el Burj Dubai, el impresionante monstruo de más de ochocientos metros. Con un sueño irrealizable cumplido es el momento de cambiar de objetivo y proponer una nueva quimera.

Precisamente eso es lo que han hecho en la ciudad de México. Ante la dificultad de levantar un enorme edificio en la zona más céntrica de la capital mexicana, los ingenieros de Bunker Arquitectura han propuesto una idea de lo más curiosa: el rascasuelos, un rascacielos insertado en el subsuelo, es decir, subterráneo.

La verdad es que la propuesta es imaginativa, ya que el edificio se construiría en pleno centro de la urbe, en la plaza de mayor importancia, el Zócalo, donde la ley impide la demolición de cualquiera de las estructuras debido a su valor histórico, así como el levantamiento de más de ocho pisos. De modo que, atados de pies y manos la solución es ir hacia abajo, concretamente hasta los trescientos metros de profundidad que se espera que alcance el asentamiento.

Construir en una zona de terremotos

Sin embargo este proyecto implica muchos problemas. Para empezar y probablemente sea el más importante, México D.F. está situada en una zona de frecuentes movimientos sísmicos ya que relativamente cerca de la ciudad se unen hasta cuatro placas tectónicas. De hecho la “Ciudad de los Palacios” ha sufrido en lo que va de año los efectos de dos terremotos de más de 6 grados en la escala de Richter. A esto hay que añadirle que la metrópoli está asentada en lo que hace años fue un lago y las aún existentes canalizaciones de agua bajo la ciudad confieren al terreno una mayor inestabilidad.

Precisamente por ello la estructura del rascasuelos tendría una forma piramidal. De esta manera se conseguiría aliviar el efecto de presión ejercido sobre las paredes laterales del edificio.

Curiosamente el levantamiento de un rascacielos tendría aún más complicaciones (dejando a un lado las legales) porque no sólo habría que tener en cuenta los sismos, sino el peso de toda la estructura, la fuerza del viento y por consiguiente la forma de las paredes exteriores.

Por poner un ejemplo, el Burj Dubai, también conocido como Torre Califa, es el rascacielos más alto del mundo con 828 metros. El diseño de esta maravilla arquitectónica está preparado para resistir ante las inclemencias del tiempo y la naturaleza.

edificioDado que Dubai se localiza cerca de la unión de las Placa Arábiga e Indo-Australiana, el edificio está expuesto a frecuentes movimientos sísmicos. Para contrarrestarlos, teniendo en cuenta la altura de la torre y su necesidad de estabilidad, ésta se cimentó hasta los 50 metros de profundidad y fue diseñada de forma que la estructura se iba estrechando  a medida que se aumentaba la altura. Además, los primeros seiscientos metros del Burj Dubai fueron realizados con hormigón, mientras que el resto se construyó con acero para aligerar peso.

Del mismo modo que se previno contra los terremotos, también se hizo contra el viento. Lo normal en edificios de gran tamaño es la aplicación de sistemas de balanceo, que permiten que la estructura pueda moverse en su parte superior hasta dos metros, sin que ésta se resienta. El sistema de este rascacielos consiste en la utilización de unas formas redondeadas y escalonadas en sus paredes que crean un efecto de espiral en el viento que choca contra él.

Más barato que la Torre Califa

Volviendo al rascasuelos, en el caso de que el proyecto, aún no oficial, se llevara a cabo, las estimaciones indican que su coste rondaría los 550 millones de euros que es aproximadamente una tercera parte de lo que costó la Torre Califa, mientras que su área construida será más de dos veces superior que la del rascacielos dubaití con una extensión de 775.000 metros cuadrados repartidos en 65 pisos.

Visto lo visto, la realización de este rascacielos soterrado es complicada, aunque si algo ha quedado demostrado es que la capacidad del hombre para cumplir sus sueños y romper utopías apenas tiene límites.

About Darío Soriano Gallego

Estudiante de 3º de periodismo