Alumnos en invierno, voluntarios en verano

Cuatro alumnos del Centro Universitario Villanueva ofrecieron este jueves una charla sobre su experiencia como voluntarios en Sudáfrica y Camerún a través de Villanueva Solidaria, que organiza este tipo de eventos desde hace nueve años, todos ellos siempre en verano.

Los motivos pueden variar: unos se apuntan para encontrarse a sí mismos; otros, sin embargo, para hacer felices a los demás. Pero sea cual sea el motivo la finalidad es siempre la misma: ser solidario. Este verano, los alumnos de Villanueva sacrificaron el sol de la playa por el que calienta las áridas tierras que cubren el suelo de Sudáfrica y Camerún. Y, al parecer, ha merecido la pena.

Aunque de un voluntariado se trate, la preparación física y psíquica se hacen imprescindibles; si bien es cierto que, por ejemplo, no hacen falta conocimientos en construcción para ser solidario, has de ir preparado para levantar una escuela, como le ocurrió en Camerún a José María Echánove, alumno de 1º de Publicidad, y a los 22 voluntarios que le acompañaban.  O en el caso de Belén Pérez, alumna de 2º curso de la misma licenciatura, que durante 20 días se ocupó, sin saber “ni un pimiento”, del huerto del pueblo en el que vivía en Sudáfrica, entre otras tareas. Y la cosa salió muy bien.

“Ellos sólo piensan en sobrevivir”

Se trata de cambiar de aires, empaparse de otras culturas, descubrir estilos de vida y, ante todo, dar. Dar sin esperar nada a cambio, porque luego “recibes de la gente mucho más de lo tú les diste, y, aunque sólo sea por eso, merece la pena”, dice, sonriente, Belén. “Pensad en que nosotros nos preocupamos por el futuro; qué haremos o dónde estaremos el día de mañana”, recuerda José María, “pero ellos viven el día a día, porque sólo piensan en sobrevivir”. Y, sin embargo, a estas familias y niños nunca les falta una sonrisa en la cara. Menos aún si los pequeños consiguen 50 céntimos que, en lugar de ahorrar, la costumbre les ordena gastar en chuches.

Se trata, en definitiva, de transmitir lo aprendido y derivar la enseñanza en aquellos que no son, por algún motivo, “privilegiados”. Alumnos convertidos en mentores. Mentores transformados en maestros que enseñan de limpieza e higiene. Voluntarios que levantan casas y construyen escuelas. Ladrones de sonrisas, que luego reciben con efecto multiplicado. Y todo esto sin grandes conocimientos. Tan sólo hacen falta muchas ganas y una dosis de voluntad.

(Con información de Macarena de Cabo)

About Isabel Olmos

Estudiante de 5º de Periodismo.