“El artista naïf observa la vida de una forma más alegre y optimista”

Carmen Artigas es, probablemente, una de las mujeres más prolíficas de nuestro país. Compatibiliza su Cátedra de Filología Francesa en la Universidad de Murcia con su carrera pictórica, con la que alcanzó el reconocimiento internacional al cerrar el ciclo de exposiciones en conmemoración del centenario de Saint-Exupéry organizada por los descendientes de éste en París. Al mismo tiempo también realiza trabajos de investigación y acaba de terminar un estudio en el que hace más de 250 correcciones a la traducción española de “El Principito” y propone una nueva traducción.

Su pintura se enmarca dentro de la corriente naïf nacida en Francia, y defiende esta manera de ver la vida desde la pureza e ingenuidad que caracteriza a un artista de este movimiento.

Usted es pintora, pero también Catedrática  en la Universidad de Murcia. ¿Por qué comenzó a pintar?

Comencé a pintar porque conseguí una beca en París y allí veía a gente pintando en todas partes. Más tarde vi que era una pintura que no requería ni una técnica ni un estudio previo, y yo necesitaba expresarme, así que me dije. ¿Por qué no pintar?

¿Entonces su primer contacto con el movimiento naïf fue en París?

Sí, allí empecé a ver otra forma de observar la vida, más ingenua y pura quizás que me gustó mucho porque es una manera de ver la vida donde añoras la pureza de la infancia, esos valores amables y no trágicos y procuras quitar lo feo y quedarte con lo bonito.

Me está hablando de quedarse únicamente con lo bonito. ¿En su obra también quita lo feo de los paisajes que pinta?

Por supuesto. Por ejemplo, pinto una plaza y veo poéticamente esa plaza y la concibo de la manera más amable y positiva. Si en medio hay un kiosco horrendo que no tiene nada que ver con el ambiente de esa plaza si es rural porque es la plaza de un pueblecito, la voy a quitar, porque a mi sólo me interesa lo bonito de ese paisaje sea urbano o rural. Es la misma libertad que tiene un poeta al escribir un poema, él elige las palabras una a una. Al final lo que queremos es una obra bella, por eso el pintor naïf elige los elementos que quiere.

¿Considera que es un arte que tiene una forma distinta de ver la vida?

Totalmente, el artista naïf observa la vida de una forma más alegre y optimista, incluso más inocente o ingenua, de manera que busca recuperar unos valores perdidos con el paso del tiempo.

¿Cree que esta forma, por sus características y similitudes a los dibujos de un niño, es más difícil de pintar?

No hay una técnica precisa en el naïf, puedes pintar con óleo, con acrílico, con pastel. La dificultad está en que para pintar naïf necesitas ver la vida de esa forma, nadie puede pintar naïf sin esa pureza ni esa visión de esos valores que se han tenido y que no quieres que se pierdan por nostalgia. Una de las cosas más reprochadas por los críticos de arte es que una persona pinte naïf sin serlo, porque se le nota a la legua, aunque a la inversa sí es posible, porque no es una visión auténtica ni práctica, aunque a la inversa si es posible.

De este modo lo importante es la manera de plasmar y el color empleado, ¿no?

Claro, lo importante es la descripción de lo que quieres decir, de lo que quieres plasmar un cuadro naïf es un relato hecho con pintura, estás viendo la casa, el hombre que está plantando los pimientos, los niños que están jugando y la madre que está volando una cometa… Es una descripción, no te planteas nunca qué quiere decir el autor o qué quiere decir esta mancha porque lo estás viendo.

En los últimos años ha tenido lugar el boom del arte moderno que ha dado lugar en ocasiones obras difíciles de entender para el público. ¿Cree que es necesario explicar una obra para que cualquier persona pueda entenderla y apreciarla?

Pienso que la obra de arte tiene que estar desligada completamente de las ideas políticas y también del planteamiento de la comprensión. Uno tiene que comprender un problema, pero el arte no es un problema. El arte tiene que llegar al corazón y gustar, cuando una cosa gusta no tiene por qué tener una razón, quizá sean los tonos que emplea el artista, el tema que está viendo, una obra se compra porque gusta. Si una persona se pone ante un cuadro y necesita una explicación el autor tendría que estar constantemente explicando  lo que está haciendo, y si no necesita a alguien que se lo explique, y esto lo hará bajo su prisma que mucha veces no tiene que ver con lo que quiere decir el artista. Yo creo que el arte no hay que explicarlo, el arte lo que tiene son unas sensaciones estéticas que gustarán o no a quién lo ve y percibe.

En su pintura destacan escenas cotidianas de su región, pero más allá de eso, ¿dónde encuentra su inspiración?

La primera inspiración me la sugiere lo que he vivido, mi infancia evidentemente, lo que he visto. Me baso sobre todo en el folclore local, en sus costumbres, toda la etnografía. Es muy importante para mí sus costumbres y ritos religiosos como las procesiones o la Navidad. También por su puesto me inspiro en los viajes que hago. Recientemente he estado en Kenia, y ya he pintado paisajes africanos.

En el arte naïf el color es muy importante, pero ¿cuál es el color me más utiliza en sus pinturas?

Quizá el azul tanto por el cielo de Murcia como por el agua del mar, así que es normal que predomine el azul por el cielo y las aguas del Mediterráneo.

La pintura naïf triunfó sobre todo en países de Europa del Este. ¿Por qué cree que ha calado menos en los países de la cuenca del Mediterráneo?

Ha calado menos porque se ha desarrollado menos, pero desconozco el motivo, la verdad, igual se ha desarrollado menos por la manera de ser del español, que es más trágico. Su mayor desarrollo ha tenido lugar en países del Este, en Alemania, en Estados Unidos, incluso en Haití, aunque en cada país tiene sus características.

Usted cerró con su exposición “Cuadros para el principito” el centenario del nacimiento de Saint- Exupery. ¿Qué es lo que más valoró esta invitación?

Este fue un centenario en Francia muy importante, hicieron sellos e incluso billetes conmemorativos, y en esa movida francesa organizada por el escritor más vendido de ese país estaba yo invitada. La verdad es que fue muy importante y un lujo que contaran conmigo para exponer y cerrar el centenario. Preparé la exposición con mucha ilusión porque es muy bonito pintar cuadros sobre otra obra. Es decir, se pueden pintar cuadros sobre literatura.

¿Cómo se inspiró para realizar esta exposición?

La literatura en sí ya es una inspiración, puedes leer “Viaje al centro de la tierra y pintar sobre ese autor, y lo mismo ocurre con “El Principito”. En este caso me basé en el Sahara que fue a su vez la inspiración de este libro y donde se desarrolla, arena de las dunas del Sahara, que mezclada con los ocres aportaba brillos y daban textura a los cuadros

Esta exposición consiguió un gran éxito e incluso habló en la televisión pública francesa en Iberoamérica.

El éxito de esta exposición fue muy grande, antes de que comenzara ya estaban vendidos todos los cuadros a un coleccionista, que además me permite exponerla en cualquier parte al dejarme a mi disposición los cuadros. Por otra parte, al ser la única representante española en el centenario me hicieron una entrevista para los espectadores de habla hispana de la radio televisión pública francesa que emitieron en toda Suramérica, de modo que la exposición adquirió una importante relevancia.

About Maria Paterna

Alumna de 3º de Periodismo y de Gobierno y Comunicación de Instituciones