Mariló Montero: “No hay otro secreto que trabajar como un animal”

“Viajar es coincidir en un deseo”. Así define la periodista Mariló Montero una de sus pasiones. Viajera empedernida en su tiempo libre, hace años decidió marcharse sola a Irán para vivir en primera persona cómo estaba allí la situación. Sudáfrica le cambió la forma de ver el mundo, y lo quiso compartir con sus seguidores en su página web donde cuelga fotos e impresiones de sus viajes. “Me plantee toda mi vida allí. Me tiré del puente más alto del mundo, Bloukrans Brigde, y tomé una decisión radical para el resto de mi existencia que he cumplido”. Pero sin duda lo más difícil es la vuelta a la rutina.

Mariló Montero (Navarra) se encarga de conducir el programa matinal de Televisión Española, La Mañana de la 1. Es una mujer habladora que combina el carácter navarro con la gracia andaluza, donde ha vivido la última década de su vida. Recibió a cuv3 a la salida del estudio 1 de Prado del Rey para hablar de sus viajes recientes, su proyecto actual en La Mañana y compartir las reflexiones que publica todos los sábados en su columna de opinión en la prensa andaluza.

Entre el bullicio de una redacción que acaba de terminar el programa, está preparando el siguiente y pensando en irse a comer. Montero se recompone de la maratón televisiva a la que se enfrenta todos los días con cuatro horas de directo sin publicidad, y comienza a hablar del viaje que le cambió su vida, Sudáfrica. “Me marcaron todas las personas que conocí, traté de entender sus realidades”. A Montero el alma de África le caló y le trastornó: “Yo lo sentí así. Volví muy llena de Sudáfrica, y probablemente el día que me pierda me tendrán que encontrar allí”.

“El día que me pierdan me tendrán que buscar en Sudáfrica”

Durante los 20 días en los que estuvo visitando las ciudades y pueblos de aquel país se relacionó con las mujeres que encontraban por el camino a las que define como los “gritos del silencio”: “Cuando eres una mujer independiente, libre, autosuficiente, vives en un país desarrollado y comparas tu vida con las de las otras, te dan ganas de darle una sacudida y adelantarles 20 siglos la vida”.

A lo largo de la entrevista la periodista navarra muestra su faceta reflexiva, habla con mucha firmeza y saca a la luz sus dotes de comunicadora. Piensa todo antes de decirlo, y hace pausas al hablar para estructurar correctamente su respuesta. Mientras mira a los ojos y gesticula para explicar todo lo que narra. Seria, pero a la vez cálida y habladora, cuenta sus impresiones.

Viajar me llena mucho. La miseria de los demás nos enseña una lección muy errada que tenemos aquellos que vivimos en los países desarrollados. Creemos que por sacar a los niños de sus países de origen les estamos salvando la vida y que solidarizándonos por escrito o verbalmente arreglamos su miseria. Sin embargo, nos tenemos que concienciar que ellos deben seguir viviendo en su país porque es importante su sitio, es necesario que se mantengan en la misma zona, en su origen. Lo que hay que hacer es ayudar al país a que mejore, porque si no el mundo se habría diseñado de otra forma. Estaríamos todos viviendo en España, por ejemplo, según nuestro gusto y forma de vida. Eso no puede ser. Los africanos deben vivir en África pero en libertad y con desarrollo“.

Al público le puede sorprender este perfil desconocido de una de las reinas de las mañanas. En su programa a veces se le cuela alguna de sus anécdotas de viajes mientras están analizando la crónica social, entrevistando a alguien o poniéndose el mandil preparando el menú diario. Sus primeras incursiones en la sección de cocina La Mañana eran carne de cañón para los programas de zapping, incluso ha llegado a romper una batidora en directo. Pero siempre con una sonrisa y buen humor sale del paso. Así ha conseguido fidelizar a un gran número de mañaneros de perfiles muy diferentes que la sintonizan cada día buscando una mirada agradable y nada agresiva de la actualidad.

Comenzó en la televisión en Costa Rica con 19 años

Si se le pregunta por las claves de La Mañana lo tiene claro: “Creer desde el minuto uno que el programa es bueno”. Trabajadora y absorbente, Montero proyecta esa imagen al hablar sobre la preparación de un magazine de cuatro horas de duración. “Intento depender sólo de mí. Aunque tengo un equipo de guionistas que trabajan a destajo. Pero me gusta leerme toda la prensa, en papel y digital, escuchar la radio permanente. Estoy todo el día trabajando mucho, no hay otra clave: trabajar como un animal. No puedes pensar que porque digan reina de la mañana te ponen todo en bandeja, o tienes toda la información en la cabeza o no puedes soportar un programa de cuatro horas”.

La periodista comenzó en el mundo de la comunicación en un estudio de radio en su Navarra natal. Este medio le atrae y es su fuente principal de información. El día de la entrevista salía del plató con la radio encendida: “Estoy todo el día con la radio colgada al cuello. Para mí la radio es vida. Me levanto con la radio, vivo con la radio en la oreja, por las tardes escucho la radio, me meto en un taxi y pido radio. La radio es cultura”.

A los 19 años la televisión le llevó a Costa Rica, un país al que considera su segunda casa: “Fue una gran oportunidad en ese momento de mi vida. Me dio libertad, madurez y una experiencia vital que fue uno de los cimientos más importantes para emplear mi vida”. De allí volvió a TVE para convertirse en “chica Hermida”, periodista al que considera maestro y mentor. Ahora ha vuelto a la televisión pública, y se ha instalado en Madrid con su hija Rocío.

En esta nueva época en la capital no sólo tiene como objetivo trabajar en Madrid, sino poder disfrutarla, y en eso está: “No yet, pero todo llegará. Confía en mí. Madrid es tan diverso, tan grande. Trato de conocer lugares distintos para una copa o para cenar. Me gusta estar con mis amigos. Trastear, ahora con estos, ahora con los otros, ahora que me llamen y me secuestren, me encanta”. Ha vivido en varias ciudades diferentes y no necesita mucho para establecerse en una: “Me da igual que tenga brea y carretera, o que sea de polvo y arena. Mi vida está dentro de mí, independientemente del país en el que me encuentre”.

A los taxistas iraníes les sorprendía mucho que viajara sola”

Montero tiene ese duende al que hay que ir cebando con nuevos viajes, y nuevas experiencias. Y no le importa ponerse el mundo por montera y plantarse sola en Irán. “Viajar sola te asegura que no te va a protestar nadie. En países como Irán, Camboya o Sudáfrica la gente tiene que tener mucha paciencia. Son países difíciles para viajar, muchas horas, muchas dificultades en el camino. No puedes estar quejándote porque tengas frío o porque hayas perdido el mapa, y no sepas llegar al hotel  y tengas que dormir esa noche en un saco a la intemperie”.

En su viaje a Irán convivió con una familia en Teherán. Le llamó la atención las dobles vidas que tenían los hombres y que no estaban permitidas por ley. “Para esas mujeres es una humillación aceptar que su marido está con otra. Además si reivindican su derecho de libertad de divorcio, les dejan sin la custodia de los hijos”. Continúa relatando en el bullicio de la redacción, cómo a los taxistas iraníes les sorprendía verla sola viajando por el país: “Era lo primero que me preguntaban.  Sin embargo, cuando iba con ellos estaban muy pendientes de que estuviera segura y bien. Es curioso lo protectores que eran conmigo, y luego ves la incongruencia del comportamiento con su esposa”.

“La vida se me queda muy pequeña”

Sus próximos destinos están situados en el hemisferio sur de la bola del mundo: “Del cinturón de la barriga para abajo son países de prioridad absoluta. Me quiero ir ahora a Kenia. Me he llevado mucho de cada país, no son experiencias de usar y tirar. De cada país me quedo con relaciones personales con las que sigo manteniendo contacto”.  Montero irradia vitalidad y optimismo. Considera que le queda mucho por vivir, y matiza que no ha hecho nada “todavía”. “La vida se me queda tan pequeña que me gustaría recorrérmelo todo inmediatamente, dedicarme exclusivamente a eso, probablemente lo haga algún día”.  Aunque actualmente no tiene tiempo para plantearse un viaje de estas características, sí que tiene claro que está trabajando para “ganar dinerito” y en el futuro dedicarse a sus dos pasiones: viajar y escribir.

Aprovecha estas experiencias para reflexionar y sacar conclusiones que anota en su cuaderno de viajes. Mientras su diario de la vida lo publica todos sábados en una columna de opinión en la prensa. “Yo no quiero escribir para ganar premios, quiero escribir para contar mis experiencias y que sean útiles para los demás. Me llena mucho, pero es uno de los ejercicios más complejos cuando tengo poco de tiempo para la reflexión. Necesito silencio para macerar las noticias e ir buscando en la reflexión más allá de la obviedad. Lo paso  mal mientras veo cómo lo enfoco, pero en el momento en que escribo es un placer inigualable. Cuando lo he terminado, y dejo que repose un ratito, lo vuelvo a leer, lo envío al periódico, si hay un sms en el móvil que alguien me dice que le gusta. La satisfacción es muy plena”.

About Laura Galaup

Alumna de 5º de Periodismo

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