Un alumno de 3º de Audiovisual, ganador del premio Rozas Joven 2011

Javier Provencio, alumno de 3º de Comunicación Audiovisual, ha recibido el premio Rozas Joven 2011 por su primer corto, Mañana. Este premio forma parte del VI certamen Creación Audiovisual que convoca el ayuntamiento de Las Rozas. Hablamos con él acerca de su visión de la actualidad del cine español.

¿Cómo te sientes tras recibir el premio?

Muy contento y muy sorprendido por haber ganado el premio especial del jurado, ya que este es mi primer corto, así que ha sido una sorpresa.

¿Qué opinas del panorama actual de los cortos?

Creo que es muy importante que se fomente el cortometraje, ya que es el medio por el cual los jóvenes intentan meterse en el mundo del cine y está bien que se realicen este tipo de concursos. Creo que debería haber más iniciativas así por parte de la universidad, para que se puedan dar a conocer estos nuevos productos audiovisuales.

¿Quiénes son tus directores favoritos o los que más te inspiran?

Bueno, a mí siempre me ha gustado el cine por mis hermanos, si tuviera que decir mis directores favoritos, diría Billy Wilder, Tarantino, Coppola, Ron Howard, Emir Kusturica, los hermanos Coen…

¿Estás ya trabajando en algún proyecto nuevo?

Ahora mismo no, pero me gustaría hacer un corto en verano o en otoño, ya tengo más o menos el guión y esperemos que salga.

A día de hoy, ¿la dirección la ves como un hobby o como un posible futuro?

Como un hobby. Supongo que todos los directores de cortos quieren ser grandes directores de cine, pero hay que verlo como un hobby, ya que normalmente si se quiere ser director, como mucho se consigue llegar a ayudante de dirección o producción. Poca gente consigue llegar a ser director de cine, no hay más que ver el panorama actual español, en el que sólo hay cuatro o cinco grandes directores, y muchísimos otros que se presentan a concursos.

¿Cómo esperas que sean las cosas en el cine cuando te gradúes?

Espero que estén mejor que ahora. Pero sobre todo espero que den más oportunidades a los jóvenes, ya que es un mundo muy cerrado en el que el enchufe, por desgracia, es lo que cuenta.