UPyD llega a la meta sin zapatillas

Nadie podría imaginar cómo una de las grandes protagonistas de la noche electoral podría recibir a los medios de una forma tan informal. Descalza y subida en un sofá. Así era este domingo Rosa Díez. Alegría y espontaneidad derrochaba la líder de Unión, Progreso y Democracia que no sólo rompió con el bipartidismo sino también con lo “políticamente correcto”. Y es que ese es el espíritu que el partido quiere trasladar a la política española, hacer a los ciudadanos partícipes de las decisiones. Un mensaje que parece haber calado, al menos entre los votantes de la Comunidad de Madrid.

Los de Rosa Díez eligieron el céntrico hotel Villa Real para seguir al detalle los datos de estos comicios. Pasadas las 8:30 de la tarde comenzaban a llegar los primeros candidatos y simpatizantes del partido. Minutos antes de empezar a conocer los primeros resultados, se observaban caras de ilusión y esperanza pero a la vez de incertidumbre ya que eran pocos los que se atrevían a pronosticar un resultado.

Daban las 9:30 de la noche y con ella la primera sorpresa tras conocer los primeros datos. David Ortega entraba en la alcaldía de Madrid, y lo hacía por todo lo alto, con cuatro escaños. Gritos y aplausos arropaban al candidato. El ambiente en los salones se iba caldeando.

A pagar las consumiciones y los canapés

Las consumiciones había que pagarlas y los canapés brillaban por su ausencia, pero la fe y el optimismo eran suficientes para mantenerse en pie las tres horas de escrutinio, y a pesar de no contar con un gran número de asistentes, la fuerza que derrochaban era suficiente para llenar la sala de entusiasmo.

UPyD concurría por primera vez en estas elecciones autonómicas y municipales con el objetivo de consolidarse como formación política frente a las críticas recibidas desde otros partidos quienes les tachaban de falta de solidez. Para ello, más de 7.000 candidatos repartidos por toda España aspiraban a conseguir representación en ayuntamientos y asambleas.

Miradas en televisiones, oídos en radios, manos en teclados… todos esperando una noticia que acabó por llegar: Luis de Velasco asaltaba la Asamblea de Madrid con ocho diputados. Un resultado recibido con gran asombro por los congregados en el hotel, en donde nadie daba crédito al excelente balance que estaban consiguiendo ya que las encuestas previas a la cita electoral le colocaban fuera de la Asamblea madrileña. Mientras jóvenes vestidos de rosa coreaban “¡ni PSOE, ni PP, esta noche UPyD!”, recibían de nuevo una alegría más: Unión, Progreso y Democracia subía un escaño en la Alcaldía de Madrid.

¡Soy diputado!

Asistentes en el hotel veían cómo de un segundo a otro se convertían en diputados. Fue el caso de Mariano Palacios, número 5 por el Ayuntamiento, que pedía una consumición en la barra al mismo tiempo que se enteraba de que entraba al consistorio.­­

Avanzado el recuento, el partido se consolidaba a nivel nacional, uno de los objetivos de su líder, Rosa Díez, que era aclamada por todos los asistentes. Pletórica, y en algún momento visiblemente emocionada, Díez manifestaba su felicidad: “Habéis roto el muro del bipartidismo que muchos pensaban que no íbamos a conseguir. Una vez más David ha ganado a Goliat”. La presidenta del partido estuvo rodeada por sus dos candidatos de la Comunidad de Madrid y por caras conocidas como las de Toni Cantó o Jaime de Marichalar.

Pasaban las 12:30 de la noche y ya era imposible no contagiarse de la emoción que se respiraba en el hotel. Los empleados intentaban desalojar, pero esto no fue motivo para acabar la fiesta, ya que las ovaciones a los candidatos elegidos se trasladaron a las puertas del recinto, situadas en la Plaza de las Cortes, donde la ubicación era clave para comenzar a hablar de un nuevo objetivo: las elecciones generales.

(Con información de Beatriz Sainz de Rozas)

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Estudiante 5º de Periodismo luisrenesmoran@gmail.com @luis_renes

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