“Binge drinking”: los peligros del abuso de alcohol en los jóvenes

El binge drinking es una práctica que consiste en abusar en el consumo de alcohol hasta ponerse ebrio, realizada a día de hoy por los jóvenes, que según la encuesta realizada por El País, es practicada por casi el 30% de la población juvenil entre 12 y 17 años.  Este atracón en bebidas alcohólicas puede traer malas consecuencias como daños cerebrales irreversibles con los que tendrán dificultades para defenderse ante  diferentes situaciones de la vida adulta en un futuro.

Análisis del “binge drinking”

Lo demuestra un estudio realizado por el Centro Bowles para Estudios sobre el Alcohol de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, según informa Europa Press. La etapa de la adolescencia, entre 12 y 20 años, es la esencial para poder desarrollar el cerebro, y si ahora los jóvenes lo “matan” atiborrándose a alcohol, el crecimiento del cortex, es decir, de la corteza cerebral, se altera y  no ayuda a la adaptación de la madurez al adolescente.

Consecuencias del alchohol

Según el profesor de Farmacología y director del Centro Bowles para Estudios sobre el Alcohol de la Universidad de Carolina del Norte, Fulton Crews, “este es también el momento en el que los circuitos neurales en desarrollo del cerebro están más sensibles a los trastornos”. Además, dice que “se ha demostrado que un cortex frontal adolescente en crecimiento es mucho más sensible al daño que un cortex frontal adulto, frente a la misma cantidad de alcohol“. “La cuestión es conocer cuál es el impacto que tiene el ‘binge drinking’ en el cerebro adolescente y cómo puede afectarles de adultos”, añade. También el equipo de Crew lleva con la investigación de este problema desde hace una década y demuestra las perseverantes alteraciones en el cortex frontal, que es lo que dificultaría a las decisiones en la etapa adulta al joven.

Daños por el abuso de alcohol

El Centro Bowles realiza la investigación gracias a los experimentos que hace con animales. Entre otras de las demostraciones que se han realizado, se observa en una radiografía que el cerebro de un animal adulto con un exceso de alcohol tiene un menor volumen y talla en el prosencéfalo. Este estudio, del que informa Europa Press, también ha revelado  las reducciones en la actividad de algunos de los mayores genes neurotransmisores 24 horas después de un atracón de alcohol en animales adolescentes. En adultos, los animales demostraron incluso una mayor reducción, próxima al 73 por ciento. 

En conclusión, señala Crew, “nuestros descubrimientos sugieren que los individuos que ractican el ‘binge drinking’ durante la adolescencia podrían tener más posibilidades de sufrir déficits en ser capaces de adaptarse con éxito a las cambiantes situaciones de la vida adulta, posiblemente debido a cambios químicos o estructurales en el cortex frontal“.

About María Páez Sánchez

Alumna de 5º de Periodismo