La aventura de escapar de Gaddafi

Cartel de el coronel Gaddafi en TrípoliEstá recién llegado de Libia. Fue uno de los últimos empleados españoles en abandonar el país. Aún con cierta tensión en sus palabras, relata para cuv3, desde la tranquilidad de su casa en Madrid, su experiencia. Lo único que pide es que no se desvelen ni su nombre ni la empresa para la que trabaja.

Pregunta: ¿Cuánto tiempo llevaba en Libia cuando estalló el conflicto?

Respuesta: Cuando comenzaron las primeras revueltas, estaba empezando mi quinto año allí.

P: ¿Cómo ha visto la situación en Libia más allá de lo que vemos día a día en los informativos?

R: La situación en Trípoli, que era la ciudad en la que yo vivía, era más tranquila de lo que se ve en los informativos, porque todo lo hacían de noche, durante el día no ves nada. El “tío” (alusión a Gaddafi), se dedica a machacar todo durante la noche y por el día ya está todo más limpio que nunca. Yo salí varias veces con el coche por el día y es verdad que veías coches con sus metralletas, pero no tenías sensación de peligro.

P: ¿Entonces,  no llegó a temer por su vida?

R: Yo por la mía no, pero por la de mi hija y la de mi mujer sí. Por eso tuve suerte de que pudieran salir antes que yo, y una vez que salieron ya no… (reflexiona unos segundos) Mi preocupación era que ellas supieran que estaba bien.

P: ¿Qué opina de los conflictos que se estan produciendo en los países arabes?

R: Es algo que, a mi modo de ver, era necesario, pero desde hace muchos años. Es una reacción normal. Hay que tener en cuenta que ellos viven con muchos años de retraso. Por ello, las mismas revoluciones que nosotros tuvimos hace años las están teniendo ellos ahora. El problema es que nuestra forma de ver la democracia no es la de ellos, por lo que hay que dejar que se desenvuelvan solos.

P: ¿Cómo cree que será el desenlace de este conflicto?

R: En Libia la solución es  complicada. En otros países estamos viendo que se les complica porque como no ven la democracia igual que nosotros… es un asunto en el que, para los países extranjeros,  es difícil meterse, y en Libia, a mi modo de ver, es más difícil todavía, porque no hay ningún líder opositor claro. Parece que el antiguo ministro de Justicia podría serlo, pero al final es más de lo mismo. Entonces, cuando caiga este hombre veremos qué pasa.

P: ¿Cuál era su cometido en Libia?

R: Yo he tenido la suerte de trabajar en Trípoli y nuestra vida era bastante cómoda. Nos encargábamos de llevar las gestiones, como en un día normal, en la oficina. La vida en Libia es muy parecida a la de aquí, pero sin alcohol (risas), es la gran diferencia.

P: ¿Cuáles fueron sus sensaciones en el momento que empezó todo?

R: Todo empezó el jueves, 17 de febrero por la tarde, pero las cosas se complicaron de verdad el domingo. Al principio no podíamos creerlo, luego la sensación fue muy extraña porque carecíamos de información y eran todo rumores, no sabíamos qué creer.

P: ¿Qué se palpaba ese mismo día antes de que estallara la revuelta?

R: Absoluta normalidad.

P: ¿Cómo era la situación allí antes de que empezaran las revueltas?

R: Muy tranquila. Nosotros vivíamos cómodos antes de esto. Era un país muy seguro. Más allá de una semana antes no se percibía nada, es decir, nosotros empezamos a salir el domingo de allí y fue el jueves de esa semana cuando empezaron a escucharse los primeros tiros.

P: ¿Qué opinión le merece Muammar al-Gaddafi?

R: “Está muy loco”. No tiene sentido nada de lo que hace ni de lo que dice, pero ni ahora ni nunca. En mi opinión, no es más que un pobre hombre que, desgraciadamente, rige el futuro de mucha gente y como tiene mucho petróleo se le da más poder del que se le debería dar.

P: ¿Alguna anécdota que pueda contarnos?

R: Muchas, por ejemplo, cuando ya las mujeres habían sido evacuadas, los hombres que quedábamos solo comíamos carne y bebíamos la cerveza de extraperlo que teníamos por ahí para no dejarlas en las casas (risas). Una menos frívola, por ejemplo, cuando tuvimos que ir al aeropuerto a evacuar un convoy de mujeres y ver, cuando mirabas a tu alrededor,  a los niños y mujeres que se estaban quedando allí. Ha sido una experiencia buena de vivir porque podemos contarla.

P: Para finalizar, después de lo que ha visto ¿volvería a Libia?

R: Obviamente ahora no, pero al menos me gustaría volver para ver a mis compañeros, mi casa en la que he dejado todo…  Pero sí, sí que me gustaría volver a Libia.

About Rafael Díaz Castaño

Estudiante de 4º de periodismo en Villanueva CU. Apasionado de la radio, el deporte y mi Atlético de Madrid