Mayte Carrasco, reportera en Egipto: “La Prensa quitó la careta a Mubarak”

La revolución de Egipto culminada hace unas semanas probablemente haya cambiado el mundo árabe para siempre. Mayte Carrasco puede presumir de haber estado allí. Esta reportera especializada en conflictos internacionales estuvo en primera fila de las revueltas de El Cairo, para poder informar al mundo de lo que estaba sucediendo ahí donde los medios de comunicación no son bienvenidos. A día de hoy, con Libia, Baréin e Irán en plena ebullición, cuv3 se sienta con ella para que nos hable de lo que significó ser una corresponsal de guerra en Egipto.

¿Qué le llevó a Egipto en primer lugar?

Me pareció una oportunidad enorme para el pueblo egipcio y pensé que la prensa extranjera tenía que estar allí para explicar al mundo lo que sucedía realmente. Hay mucho desconocimiento respecto a los países árabes: sobre cómo viven y las razones que llevan a todos esos jóvenes a manifestarse y a luchar por la libertad.

¿Se esperaba lo que iba a suceder?

Fue una sorpresa para todos los periodistas que estábamos allí y también para los expertos en el mundo árabe, porque nadie se esperaba que en dos semanas Mubarak, un personaje que ha estado treinta años en el poder, cayera por la acción del pueblo. Fue una grata sorpresa ver que la gente joven, algo que ya se nos ha olvidado en este país, lucha por los valores como la democracia, la libertad, y haya tenido la fuerza y el coraje de morir por ella.

¿Cómo eran recibidos los periodistas en El Cairo?

Desde el primer momento los periodistas no fuimos bienvenidos. Junto con los activistas hemos sido la bestia negra del régimen durante las revueltas. Los medios de comunicación han hecho muchísimo daño a la imagen de Egipto y Mubarak no podía con eso. El hecho de que hubiera tantas cámaras sacando al exterior la represión y las muertes hizo que se le quitara la careta al régimen.

¿Les trató con violencia el régimen egipcio?

Hubo un día en que los pro-Mubarak salieron a la calle con consignas de atacar a los periodistas extranjeros. Sola y únicamente. La orden era apedrear a todos los occidentales que vieran. Casi todos los compañeros con los que he hablado fueron agredidos por la policía o por los militares; estos últimos detuvieron al equipo de TV3. Les vendaron los ojos, les esposaron y les retuvieron durante horas. Quedaron tan traumatizados que volvieron al día siguiente a España.

¿Cómo estaban organizados estos grupos pro-Mubarak?

Eran grupos dispersos que deambulaban por toda la ciudad armados con barras de hierro o cuchillos. Había que ir esquivando a estos grupos y correr si los veías, porque claramente te iban a dar una paliza. A nosotros nos atacó un grupo cuando íbamos en taxi para hacer un envío de material a Telecinco. Se subieron encima del coche, golpeándolo con barras de hierro e insultándonos, hasta que llegamos a un puesto de control de policías de civil, que nos detuvieron y nos llevó a comisaría, donde estuvimos cinco horas retenidos.

¿Cómo vivió la renuncia definitiva de Mubarak?

Unos días antes había vuelto a Madrid pero enseguida regresé a Egipto porque Mubarak había dado aquel discurso en el que decía que se iba a quedar. Entonces aquello pintaba para largo. Sin embargo, cuando aterricé en El Cairo, Mubarak ya había renunciado. Me enteré justo en el autobús del aeropuerto, donde los egipcios gritaban de júbilo. Lo que vi fue pura y dura celebración por las calles: imágenes de alegría desbordante en las que participaban familias enteras.

Lara Logan, reportera de la CBS, sufrió una agresión sexual el “día de la victoria” ¿Hubo mucho descontrol en aquella jornada?

Ese día me fui a grabar un vídeo sola y en ningún momento pasé ningún tipo de miedo. La gente estaba bailando, celebrando, me preguntaba de dónde era y hasta se querían hacer fotos conmigo. Es inimaginable que el ataque a Lara Logan proviniera de la gente que estaba luchando por la democracia y que en ningún momento quería dar una mala imagen de un Egipto libre. No puedo imaginar más que el que fuera la turba pro-Mubarak quien organizó el ataque a esta chica.

¿Cómo se siente al haber vivido un acontecimiento de tanta relevancia?

Ha sido el acontecimiento más emocionante que he cubierto en mi vida profesional. Nunca me habría imaginado que en tres semanas toda la fuerza del pueblo pudiera hacer caer a un dictador. Y esto ha sido para mí un despertar de los valores que tenemos dormidos en Europa. Muchos egipcios me decían “ya somos como vosotros”. Nos tienen a nosotros como espejo. Quieren ser como la juventud occidental.

¿En qué momento se encuentra ahora el reporterismo de guerra?

Egipto ha hecho que volvamos a creer en él. Que la BBC mande 25 cámaras sobre el terreno abre unas perspectivas enormes. Con estas revoluciones es imposible que las agencias de información estén en  todos lados. Hasta ahora había mucho miedo por parte de las cadenas de que los corresponsales murieran. Como todo llegaba por agencia se dejaba de enviar. Y los que iban, pues iban como yo: periodistas freelance, sin seguro medico, yendo a los peores hoteles, sin un fixer, grabando solos…Pero por fin los medios están enviando de nuevo al periodista para que sea testigo en primera persona y pueda contar los grandes acontecimientos de la historia.

¿Qué consejos daría a los aspirantes a corresponsales de guerra?

Lo primero es creer en lo que haces. Cuando vayas a un conflicto no pienses que vas a ganar un dinero “X”. Piensa que vivirás grandes momentos de la Historia y que se lo vas a contar al mundo. Piensa que pondrás tu grano de arena para que otras personas conozcan la realidad, que abrirás ojos y romperás estereotipos. Hay que tener mucha vocación si quieres ir a una guerra porque realmente te estás jugando la vida. Todos los compañeros que conozco lo hacen porque creen en ello, yo también creo en ello, es casi como una religión.