La lluvia de Icíar Bollaín arrasa en la antesala de los Goya

Mientras todo permanecía tranquilo en la poco concurrida calle Luchana, los míticos cines Palafox se encontraban ante el inusual hecho de que, aún estando abiertos, no se proyectaba película alguna. Para resolver el caso un cartel colgaba de la puerta principal: “La proyección de la película El discurso del rey queda suspendida por la gala de los premios CEC”. En efecto, el Círculo de Escritores Cinematográficos hacía entrega de sus medallas. Un buen termómetro de lo que acontecerá en la ceremonia de despedida del presidente de la Academia Álex de la Iglesia, y al que no podía faltar CUV 3.

La alfombra roja, reclamo de grandes actores, conducía esta vez al foco de luces y preguntas de los periodistas que allí se dieron cita. Con el constante olor a palomitas, el ambiente rezumaba buen cine y cada vez más según llegaban los invitados. Algunos no optaban a premio alguno, como Toni Acosta, otros esperaban el reconocimiento de su cinta sin haber participado directamente en ella, como el productor de Enterrado Miki Nadal, e incluso se dio un caso, el de Tony Leblanc hijo, que acudía para agradecer en nombre de su padre el reconocimiento a toda una trayectoria. Los más deseados, Iciar Bollaín y Luis Tosar, cerraron el desfile para dar paso a la gala de las medallas del CEC 2010.

Escenario improvisado en sala de cine, luces, sonido y presentadores a escena. Los actores Miriam Giovanelli y Rubén Ochandiano, protagonistas de Mentiras y gordas y Biutiful respectivamente, dirigieron una ceremonia que destacó por su fluidez y gancho. Con la lección aprendida por las duras críticas a entregas de galardones como los de los Oscar o los mismos Goya, los chistes se sucedieron uno tras otro, haciendo hincapié en más de una ocasión a la vilipendiada A tres metros sobre el cielo, para el lucimiento por su papel de tonta simpática de ella y el de correcto con carácter de él. Hubo tiempo para homenajes como el del citado Leblanc, el del profesor Emilio C. García Fernández o el de los fallecidos el año pasado, en especial a Luis García-Berlanga, con sketch incluido del presentador diciendo aquello de: “Os debo una explicación y esa explicación os la voy a dar”.

Pero los verdaderos protagonistas eran los premios y los premiados, y ahí no hubo discusión. También la lluvia arrasó con seis medallas como la de mejor director, película o guión original. El gran ausente, Javier Bardem, se llevó el de mejor actor y en el lado femenino una espectacular Petra Martínez lo recibió bajo un atronador aplauso y al irónico son de: “Me lo merezco, soy mejor que las otras tres candidatas”. Héroes y Enterrado fueron las grandes perdedoras, con solo un galardón cada una, mientras que Toy Story 3 consiguió el de mejor película extranjera.

Con la gala acabada, la mayoría de los asistentes abandonó la sala a pesar de la proyección de la nominada al Oscar a mejor película The Fighter. Mucho y buen cine para ir abriendo boca para la entrega de los Goya.

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