Helsinki quiere su Guggenheim (con el permiso de Bilbao)

El concepto de museo ha cambiado mucho en el último siglo, ya que con el tiempo su tipología y significado se han ido ampliando.
El mejor ejemplo de esto lo encontramos en los museos Guggenheim. El primero de ellos fue fundado en 1937 en Nueva York por Solomon Guggenheim bajo el nombre de “Museo de Pintura No Objetiva”. Sus impulsores querían que no hubiera nada que recordara a otros museos como el Louvre o el Prado y entre sus objetivos estaba el de impulsar el arte del futuro.

Veinte años más tarde la sede se trasladó al edificio proyectado por el arquitecto Frank Lloyd Wright. Con este cambio el museo en sí pasa a tener tanto peso o más que la obra que contiene, lo que supuso la primera revolución ganada por Guggenheim.

La segunda fue el impulso de los museos globalizados. Los museos son, al fin y al cabo, el reflejo de su contexto social y no son intemporales, por lo que, en una sociedad globalizada como la nuestra, es normal que las colaboraciones y el intercambio de obras para algunas exposiciones fueran creciendo.

En este sentido, los Guggenheim fueron pioneros, ya que el hecho de estar gestionados por una misma fundación facilitaba mucho las distintas gestiones. Esto provoca que la marca generada por el museo se revalorice y sean cada vez más las ciudades que quieran poseer un Guggenheim.

Bilbao y su museo son el mejor exponente de cómo esta institución puede llegar a transformar una ciudad y convertirla en referente cultural, motivando a muchas ciudades a asociarse a esta corporación y convertirse así en otro “milagro Bilbao”.

La última ha sido Helsinki, que el pasado día 18 solicitó a la Fundación Solomon R. Guggenheim un estudio para determinar si su instalación es viable en la capital nórdica, lo que le colocaría como el cuarto museo en Europa sumándose a los de Bilbao, Venecia y Berlín, y el sexto en el mundo junto a los de Nueva York y Abu Dabi.

Y es que a pesar del prestigio de los museos Guggenheim y de que sean una referencia mundial, muchos proyectos se han quedado en el camino. Una muestra de ello es la cancelación del proyecto en Guadalajara (México) y el cierre del Guggenheim Hermitage de Las Vegas.

Además del resultado positivo del estudio y del visto bueno de la Fundación de Nueva York, Helsinki debe de contar con la aprobación de la Fundación que gestiona el museo de Bilbao, ya que tiene un acuerdo con la primera que le permite autorizar o denegar el uso de la marca Guggenheim en Europa. Ya han anunciado que estudiarán la propuesta con lupa hasta el más mínimo detalle.

Algunos de los pormenores como la localización del museo ya se conocen, y recuerda bastante al proyecto bilbaíno, puesto que sus impulsores lo quieren situar en un solar de los muelles del antiguo puerto.

¿Lograra finalmente Helsinki su Guggenheim?

About Maria Paterna

Alumna de 3º de Periodismo y de Gobierno y Comunicación de Instituciones