Precios por las nubes para la beatificación

El viaje a la Ciudad Eterna cada vez está más caro. Desde que hace una semana fuera anunciada la noticia de la beatificación del Papa Juan Pablo II el día 1 de mayo, los precios suben como la espuma. El mismo vuelo de Madrid a Roma costaba por la mañana 100€ y por la tarde alcanzaba los 800€, para llegar a más de 1.400€ por la noche.

Casi 2.000  kilómetros nos separan de la ciudad a la que llegan todos los caminos. Hay barco, tren, avión, y cómo no, el temido autobús. No obstante, las posibilidades se reducen para cualquier economía de ciudadano de clase media en cuanto se cotejan los precios de los distintos medios.

El avión es la primera solución que a cualquiera se le ocurre, con las estupendas ofertas que a todos llegan de boca de parientes o vecinos. Esta vez, que nadie se engañe, la situación está complicada: las compañías aéreas han llegado antes. A día de hoy hay vuelos desde 136€ hasta 2.800€. El problema es que los baratos son a horas intempestivas y cada vez se acercan más a los 200€ y subiendo.

En coche también se puede llegar, pero tiene un precio. Suponiendo que la gasolina no suba mucho para la fecha de la beatificación, cuesta por vehículo casi 210€. Moraleja: con amigos sale más barato. Además se tarda 12 veces más que en avión, casi 24 horas, teniendo en cuenta que hay dos horas de paradas en total y que los acompañantes gusten de conducir, de noche incluso.

Se puede viajar en tren desde diversas ciudades españolas aunque resulta un poco pesado, ya que si se realiza el viaje en tren a Roma desde una ciudad como Barcelona, Madrid o Valencia, tendremos que coger dos trenes.

Si lo que se desea es realizar un viaje en barco (ferry), existen varias compañías que ofrecen este tipo de trayectos desde la ciudad de Barcelona y Valencia al puerto de Civitavecchia de Roma.

Viajes a Roma de muchas formas, a distintos precios, con más o menos gente, incluso con los bonos oferta de la parroquia, pero cada vez más caros.

About Alvaro Canosa

Alumno de 3º de Periodismo