“Es bueno que nuestros científicos se formen fuera. Lo malo es que no vuelven”

La Nanociencia, como su propio nombre indica, se centra en el estudio de lo pequeño, concretamente de los átomos. Se trata de un avance científico de primer orden y resulta, por el momento, poco conocido por el ciudadano medio. El avance en este campo tendrá, en un futuro, consecuencias prácticas en la vida cotidiana de la población. Uno de los principales responsables en el mundo científico que está contribuyendo a dar a conocer este nuevo campo es Rodolfo Miranda, un físico almeriense afincado en Madrid.

Miranda es Catedrático del Departamento de Física de la Materia Condensada de la Universidad Autónoma de Madrid desde 1990, además de director del Laboratorio de Superficies (Lasuam). Su trabajo en la actualidad se centra en la Nanociencia y la Nanotecnología, por lo que ha sido nombrado director del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (Imdea). Ha respondido a las preguntas de cuv3.

P. ¿En qué consiste el proyecto Imdea?

R. El Imdea es el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados. Es una fundación privada que se nutre fundamentalmente de fondos públicos para atraer y poder contratar talento de científicos jóvenes o no tan jóvenes, españoles o extranjeros, que estén fuera de España y traerlos de vuelta aquí.

P. ¿Cuál es su responsabilidad en el proyecto IMDEA?

R. Soy director de uno de los institutos, el de Imdea de Nanociencia.

P. ¿Cuál es el perfil de los científicos que forman parte del proyecto?

R. En general lo que hacemos fundamentalmente es que, a través de ser una empresa privada, tenemos la posibilidad de contratar científicos que se encuentren en el extranjero y podemos traerlos aquí ya que podemos negociar el salario, el equipamiento… Así que los que vienen fundamentalmente son físicos, químicos, biólogos, médicos, ingenieros… Son gente que trabaja en este sector de la Nanociencia o de la Nanotecnología.

P. ¿En qué fase se encuentra el proyecto?

R. Hace tres años nació el proyecto, y durante todo este tiempo hemos incorporado 50 científicos y estamos haciendo el edificio que será la sede del instituto, y se acabará el edifico en abril del año que viene.

P. ¿Qué repercusiones puede tener el proyecto a nivel internacional?

R. Una de las pocas opciones que tenemos en España de poder competir realmente internacionalmente consiste en atraer inteligencia a nuestro país para poder dar más valor a las cosas que podamos producir aquí. Prácticamente no tenemos recursos naturales propios, de  manera que lo único que se puede hacer es añadir algún valor a aquello que vendemos, y esto se hace atrayendo a gente con capacidades y con talento de fuera, y en general, la situación española actual hace que sea muy difícil atraerlos hacia la universidad, por lo tanto, hay que inventar una estrategia un poco diferente que es esto, una cosa tan rara como inventar una empresa privada pero que se nutre de fondos públicos  para hacer lo que las universidades y el consejo no pueden hacer.

P. ¿Por qué la universidad pública o el consejo no pueden ocuparse de ello?

R. Lo que ocurre es que la dificultad principal en el terreno de la universidad para atraer o contratar talento es que nuestro régimen de contratación es muy rígido, los profesores de universidad son funcionarios, en general, el salario no es competitivo en comparación con gente del mismo talento en otros sitios, las condiciones de trabajo son también peores porque las universidades cuando te contratan por ejemplo, como catedrático, la universidad no puede darte dinero adicional para montar un equipo de investigación, espacio donde poder organizar un laboratorio, y por tanto, es muy difícil que se pueda captar a una persona que esté trabajando fuera porque la diferencia es notable.

P. ¿Qué aplicaciones pueden tener estos avances en el ser humano?

R. La Nanotecnología consiste en que nosotros podamos trabajar  la materia a la escala más pequeña, a la de los átomos, y podemos hacer cosas muy pequeñas que además, se comportan de una manera diferente a las mismas cosas cuando el tamaño es más grande, y el efecto de todo eso es que podemos alterar drásticamente prácticamente todo, la medicina, los tejidos, se pueden hacer tejidos que no se manchen, tejidos que sean inteligentes; podemos cambiar las comunicaciones… Prácticamente casi todo lo que se va a producir en el siglo XXI se va a producir, creemos, gracias a los avances en esta parte de la ciencia de las cosas muy pequeñas. Por tanto, el país que se quede fuera de esto, va a estar fuera de juego internacionalmente y las esperanzas son que afecte, esperemos que positivamente, a la mayor parte de las cosas de nuestro entorno.

P. ¿En qué nivel se encuentra en panorama científico español?

R. En este área en particular yo creo que somos bastante buenos, es un área relativamente no ruidosa pero que por casualidades las partes científicas que son más importantes para avanzar en el campo de la Nano ciencia, que es la física de superficies, la química orgánica, la biología molecular… Son áreas que se han desarrollado muy bien en España y hay gente muy buena, y por tanto, nuestra capacidad de competir en este terreno no es para nada despreciable.

P. ¿Cree que en España se apoya lo suficiente la ciencia?

R. Creo que a lo que no se apoya lo suficiente es a la ciencia de calidad. Es cierto que cada vez está más en el debate político y en general en la sociedad que o salimos de este lío en el que estamos gracias a más ciencia y cambiar el modo de crecimiento hacia un modelo de crecimiento más basado en el conocimiento, o si no, no saldremos de este lío. Pero a pesar de todo, realmente el apoyo por parte de los poderes públicos es tibio, dicen que lo van a hacer pero lo que hacen luego es menos de lo que deberían. Poco a poco, creo que los políticos van reflejando cada vez más lo que la misma sociedad empieza a tener cada vez más claro, cada vez hay más gente que debate sobre estas cosas, hace veinte años nadie hablaba de esto, por ejemplo, recortaban el presupuesto de investigación y a todo el mundo le daba lo mismo, ahora por lo menos, se discute un poco.

P. ¿Por qué la mayoría de los científicos españoles se marcha al extranjero?

R. Que se vayan no es malo, de hecho es muy bueno y conveniente en el desarrollo de una carrera. La carrera científica exige en un momento determinado que te vayas a otros países, eso forma parte de la formación, ya que la ciencia es algo internacional, la inteligencia está repartida más o menos uniformemente en el mundo, asique en la evolución normal de la carrera científica, todos los científicos españoles deberían pasar una temporada larga en el extranjero. El problema es que no vuelvan, que se planteen no volver, y el que vuelvan o no depende del esfuerzo que se haga en la sociedad para hacer de este un oficio atractivo. De esta vuelta depende nuestro crecimiento, por lo que inventar cosas como IMDEA nos ayudan en esa dirección.

P. Usted fue vicerrector de la Universidad Autónoma de Madrid, ¿cómo ve la situación universitaria actual en España?

R. La universidad española es muy grande en número de estudiantes y de universidades, probablemente demasiado grande en el sentido de que ha crecido de una forma tremenda en los últimos años. Su nivel de calidad es un poco más cuestionable, yo creo que está por debajo de lo que debería, pero es una máquina muy difícil de mover, las universidades grandes son prácticamente como ministerios, son cosas que son muy difíciles de cambiar desde dentro y creo que hay que hacer modificaciones bastante radicales, permitiendo que las universidades compitan entre sí, compitan por los estudiantes y las universidades que lo hagan mejor reciban más dinero, de manera que se distinga los sitios más dinámicos de los que lo son menos. Si mantenemos un sistema en el que da igual que las cosas se hagan bien o mal, pues las universidades españolas se irán alejando cada vez más de las universidades de nuestro entorno, y desgraciadamente, desde hace un tiempo veo que esto está empezando a ocurrir. Llevábamos una temporada que nos acercábamos muchísimo a países como Francia, Alemania, Inglaterra… Y creo que en los últimos años nos estamos quedando atrás. El truco es simplemente hacer las cosas bien, ahora mismo no hay mucho estímulo para que una universidad haga bien las cosas ya que no recibe más fondos por eso, ni más estudiantes ni mayor prestigio social.

P. ¿El Plan Bolonia ayuda a que se mejore esta situación?

R. Yo creo que este plan es una cosa necesaria por la uniformización de estudios en general en Europa que costará que funcione correctamente en España porque exige una aplicación muy diferente digamos de lo tradicional por parte de los profesores; pero en sí mismo necesita además que se le añada el hecho de que aquellas universidades que hagan bien  las cosas o que sus estudiantes resulten mejor formados, reciban algún tipo de premio.

About Laura Azaña

Alumna de 5º Periodismo.