Leyendas Urbanas: Historias demasiado buenas para ser ciertas

Todos las hemos oído alguna vez. La chica de la curva. Cocodrilos en las alcantarillas. Walt Disney congelado. Son las denominadas “leyendas urbanas”,  fábulas populares sobre sucesos presuntamente reales, que siempre le han ocurrido a alguien lo suficientemente lejano como para no poder verificar la historia, pero lo suficientemente cercano como para impactar al que la escucha. Los cuentos se van transmitiendo de forma sucesiva, hasta el punto de integrarse en la cultura popular.

“Todas tienen un mensaje de lo que te puede ocurrir si no haces lo correcto”, explica Alberto Granados, veterano periodista y autor de “Leyendas Urbanas”, libro que explora el fenómeno. “Alguna vez  he dicho a modo de broma que los inventores de las leyendas urbanas son los padres, porque son los primeros en transmitirnos esos mensajes atemorizantes”. Cada una tiene su moraleja; el clásico de la chica de la curva, por ejemplo, se podría interpretar como un toque de atención a los conductores nocturnos, mientras que las leyendas de caramelos con droga nos advierten sobre la supervisión de los niños.

Pero no todas las leyendas urbanas tienen un mensaje moralizante. En algunos casos han servido como propaganda oculta para desacreditar a empresas o personas.  Hay quien asegura que algunas historias sobre dedos o ratas en el interior de hamburguesas de una famosa cadena de comida rápida han nacido directamente en las oficinas de la competencia. Asimismo hay numerosas leyendas de trasfondo racista que atentan contra colectivos sociales. Uno de los más perjudicados es la comunidad china. De todo se ha oído de los vecinos asiáticos: desde que crían gatos dentro de botellas, hasta que lo que comemos en sus restaurantes son los cadáveres de sus compatriotas. Hasta ahora, nada de lo dicho ha podido ser probado.

Realidad vs. ficción

Sin embargo, algunas veces las leyendas urbanas nacen de la realidad. Granados señala cómo nuestro castizo mito del “hombre del saco” está basado en un personaje que existió. “Era un asesino llamado Francisco Leona, que en 1920 fue detenido por la Guardia Civil porque secuestró  a un niño.  Lo transportaba  metido en un saco, para robarle la sangre y dársela a un enfermo que pagaba por ello”. Con este ejemplo vemos el papel de los medios de entonces , que se hicieron eco de la noticia, como auténticos forjadores de leyendas.

También se ha dado el caso inverso; sucesos que ocurren a posteriori de una historia que se supone que era inventada. Así pasó con “la leyenda del ahorcado”, un relato que hablaba de que una mujer decidió suicidarse el día de Halloween colgándose de un árbol, y que pasó por ser atrezzo de la fiesta durante días, hasta que la policía descubrió que no era un maniquí. Resulta que en octubre del 2009 salió en la prensa estadounidense un suceso real de idénticas características al de la leyenda urbana. Esto demuestra que las buenas leyendas tienen los suficientes visos de realidad para ocurrir de verdad.

La leyenda del millón

Pero si hay una leyenda que caló intensamente en la España de finales de los 90, ésa es la de Ricky Martin en “Sorpresa, Sorpresa” .Todo el mundo conoce al primo de un amigo de un amigo que vio aquella polémica emisión del programa en el que el cantante aguardaba en el armario de una fan adolescente. Granados trató de averiguar de primera mano la veracidad de esta historia: “Localicé a Giorgio Aresu, director del programa entonces, y me dijo que incluso se llegó a ofrecer un millón de pesetas por aquellas imágenes. Obviamente, jamás aparecieron”.

Exactamente la misma historia existe en México, solo que el personaje en cuestión es el cantante Luis Miguel; y es que uno de los rasgos característicos de las leyendas urbanas es la ubicuidad y su capacidad para adaptarse a la cultura autóctona de cada país. De este modo, mientras en España “el fantasma del espejo” se llama Verónica, en Estados Unidos es conocido como Bloody Mary; o a la vez que en tierras americanas se cuenta que Elvis sigue vivo, aquí el que desafía a la muerte es Jesús Gil.

Youtube mató a la leyenda urbana

Aunque la leyenda urbana originalmente se basaba en la tradición oral, Internet ha sido un gran caldo de cultivo en el que cientos de historias asombrosas han circulado gracias a los correos en cadena. Sin embargo, la popularidad de estos mails ha disminuido desde que plataformas como Youtube nos ofrecen la pura realidad sin adulterar, de forma tan accesible. Los vídeos on line no dejan ni un centímetro de margen a la imaginación, elemento indispensable para la creación de la leyenda urbana. Por el momento seguiremos viendo el último vídeo de moda en Youtube…¿colgarán algún día aquella escena de “Sorpresa, Sorpresa”?