“Si tu competidor está en apuros vas a abandonar la carrera para ayudarle”

Anna Corbella es una de las 30 navegantes que van a salir el 31 de diciembre en la Barcelona World Race. Junto a su compañera de equipo Dee Caffari son las únicas mujeres que van a participar en esta vuelta al mundo. Lleva desde los cuatro años subida a un barco, y gracias a este reto ha podido dejar su profesión de veterinaria para convertirse en una deportista de vela profesional.

¿Qué es la Barcelona World Race?

La Barcelona World Race es una regata oceánica que empieza el 31 diciembre. Nuestro recorrido es dar la vuelta al mundo sin escalas saliendo y volviendo de Barcelona, en total son 25.00 millas náuticas  (46.300 kilómetros) en un barco de 60 pies (18 metros), en los que vamos 2 personas. Saldremos 15 embarcaciones y tarderemos unos tres meses.

¿Cómo se prepara una regata que dura tres meses?

La preparación comienza hace muchos años, cuando empiezas a navegar en regatas largas cruzando océanos. Allí es donde coges mucha experiencia. Lo más importante es el barco, tiene que estar perfecto para que no se rompa nada. Además, hacemos cursos de meteorología, y para saber reparar cualquier cosa que se nos rompa, como los aparatos electrónicos o la fibra de carbono. Nosotras también nos tenemos que preparar físicamente para evitar lesiones y estar al máximo en forma física.

¿Cómo es un día normal en medio del océano?

Los días normales no existen. Hay jornadas horribles, con problemas y mal tiempo en los que no puedes dormir, o días tranquilos en los que llevas el timón con el piloto automático. El espacio en el que vivimos son 10 metros cuadrados, dentro de la cabina casi no cabemos de pie. El barco no tiene comodidades no hay  baño, ni W.C., ni cocina. Tener este confort implica llevar más peso en el barco y que vayas más lento. Intentamos mantener la rutina de tres comidas diarias, haciendo maniobras en el barco, subiendo y bajando velas y decidiendo la ruta meteorológica.

¿Por qué han decidido participar en esta regata?

Mi patrocinador, GAES, estaba interesado en crear un equipo femenino, y junto con Dee hablamos del proyecto, vimos que podíamos hacer un buen equipo y no dudamos en apuntarnos. Dee y yo tenemos experiencia en esto, aunque generalmente hemos participado en regatas en solitario.

¿Es muy importante conseguir un patrocinador en este deporte?

Estos proyectos a nivel amateur no se pueden afrontar. Nosotras tenemos un equipo de 10 personas y  todo esto tiene un coste. Además, nuestro barco es un fórmula uno del mar y los materiales son muy  caros.

“En este tipo de regatas sólo acaban la mitad de los competidores”

¿Se han marcado algún objetivo en la BWR?

Lo primero que hay que hacer en este tipo de regatas es acabar. Solo finalizan el 50 por ciento de los barcos que salimos. Pero tampoco vamos a ir de paseo, intentaremos apretar todo lo que podamos sin llegar romper nada. Si conseguimos acabar y llevamos el ritmo que queremos, un buen resultado sería acabar entre los seis primeros.

¿Cuál es la etapa que más teme?

El sur de Australia y también el paso por el Cabo de Hornos. Aunque nunca sabes donde tendrás los problemas y donde está el peligro. Lo mejor es estar preparada siempre para pasar el peor momento.

¿Cuál es la situación de la mujer en la vela?

En alta competición hay pocas que naveguen. A nivel amateur sí que hay más práctica femenina. Animo a todas las mujeres que lo practiquen porque la vela  es bonita. Siempre hacer deporte al aire libre es sano y divertido

Usted era veterinaria, ¿en qué momento consigue dedicarse profesionalmente a la vela?

Desde que salió el proyecto de la vuelta al mundo. Necesito dedicación exclusiva a prepararlo y dejo  la veterinaria. En el fondo lo que me gusta es navegar. Ojalá me pueda dedicar toda mi vida a trabajar en el mundo de la vela, pero si eso no es posible sé que tengo una profesión que puedo recuperar en cualquier momento.

“La vela está etiquetada de elitista”

¿Por qué la vela es un deporte tan alejado del gran público?

No lo sé, porque el clima y las condiciones en nuestro país son perfectos para navegar. Creo que es un deporte que tendría que estar más cerca de la gente. Es etiquetado de elitista, aunque no es del todo cierto. Necesita algo de dinero para practicarlo, pero no más que el esquí y hay mucha gente que esquía. Espero que poco a poco vaya cambiando, envidio a Francia donde los niños saben navegar como ir en bici.

¿Qué valores le aporta la vela?

El respeto por el medio, creo que no hay persona que navegue a vela y que no tenga una mentalidad protectora del mar y de sus animales. También, fomenta el espíritu de superación, te puedes encontrar en situaciones en las que la naturaleza se pone en tu contra y te enseña a luchar y a salir de los problemas. Por último, la solidaridad, en el mar cualquier persona que te encuentras en apuros la vas a socorrer. En la vuelta al mundo hay océanos en los que no llegan los equipos de rescate de ningún país, y lo primero que tienes en la cabeza es que si tu competidor más fiero está en apuros vas a abandonar la carrera para ayudarle.

Cuando está en medio del mar y se enfrenta a un problema ¿a qué se agarra para seguir?

Hay muchas cosas en las que te apoyas, sobre todo pienso en la gente que me sigue y me da fuerzas para que llegue, o que llevo muchos años preparándome para esto.

¿Cree que esta regata ha hecho que usted sea más conocida?

No me ha llegado a pasar que me paren por la calle, en algún sitio alguien sí que me ha reconocido. Al ser local y salir de Barcelona la regata tiene más visibilidad y la gente me va a conocer más. Sí que he notado que nuestro proyecto aparece más en internet, periódicos y revistas. Es parte del juego, aunque no es lo que más me gusta.

About Laura Galaup

Alumna de 5º de Periodismo

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