Las colas de Doña Manolita se convierten en un problema

A Madrid le gusta jugar. Suyas son las apuestas hípicas, el casino de Torrelodones y tantos otros sitios emblemáticos en este aspecto. A la capital le gusta apostar, tener en el bolsillo un papelito que con un poco de suerte podría cambiar su vida por completo.

Y si es así durante todo el año, el entusiasmo se multiplica en Navidad. Abuelas que regalan a sus nietos décimos. Empresas, peñas y grupos de amigos que apuestan siempre al mismo número hacen que la tradición, más que el juego,  marque estas fechas cada año.

En la capital, es precisamente la tradición lo que cada diciembre congrega a los compradores alrededor del kiosko de lotería de Doña Manolita. La fama de este punto de venta viene de lejos, y pocos quedan que no lo asocien con la suerte. La cantidad de premios que  ha repartido desde su fundación en 1904 supera en mucho a cualquier otra administración de lotería. “Es la más famosa”, cuenta Manuel Garrido, que ha viajado desde Badajoz para comprar allí su décimo de Navidad.

Sin embargo, hay gente que no comparte el entusiasmo por la fama de Doña Manolita: Las colas que se han formado estos días a la entrada de la administración y que ocupan toda la calle taponan el acceso a los comercios cercanos.

El problema, que aseguran tener “desde siempre”, recibió este año una solución provisional. Doña Manolita ha pedido mediante carteles que las colas alternen su dirección cada día, con lo que las tiendas solo sufrirán la obstrucción la mitad del tiempo. “Esperamos que no sea una solución definitiva, pero de momento es lo único que se puede hacer, y Doña Manolita está colaborando mucho para ayudar”, asegura una de las dependientas.

Los clientes, ajenos a los problemas que parecen estar causando, seguían haciendo cola. Además, se cumple aquello de que el roce hace el cariño: “Si nos toca a alguno, organizamos una cena”, comentan las señoras que en el plazo de una hora se han convertido en amigas. “Y si no, también”, añade un estudiante universitario, que también forma parte del heterogéneo grupo.

Sea como fuere, el comentario que más se oía, desde el principio al final de la cola era… “¿Te imaginas que nos toca?”

About Miguel Morales

Licenciado en Periodismo