El lado oscuro de las divas melancólicas


“Llegué a esta profesión por casualidad. Era una desconocida, insegura, inexperta y flacucha. Trabajé muy duro, eso lo reconozco, pero sigo sin entender como pasó todo”. Audrey Hepburn pronunció estas palabras dejando patente que detrás de su vida de éxito repleta de lujos se escondía una cara triste y amarga.

La actriz no sería el único mito del celuloide que tendría heridas sin cicatrizar. Muchas mujeres adelantadas a su época llegaron a la cúspide del éxito y ocuparon cientos de portadas en los medios más prestigiosos pero no lograron ser felices. Infancias tortuosas, divorcios o secuelas de guerra fueron los principales males para estas mujeres, que se convirtieron en verdaderos iconos y de las que aún hoy seguimos redescubriendo detalles de sus vidas que nos enseñan y emocionan.

Buen ejemplo de ello es “Divas Rebeldes”, el libro que la periodista, escritora y fotógrafa Cristina Morató presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Acompañada por su amiga y colega Concha García Campoy, la catalana mostró algunos de los entresijos del que es ya su quinto libro. “Es muy divertida, pero muy seria trabajando, rigurosa, yo diría que obsesiva”, confesó Campoy, “no es nada diva pero sí muy rebelde”.

Jackie Kennedy, Audrey Hepburn, Coco Chanel, María Callas, Wallis Simpson, Eva Perón y Barbara Hutton. ¿Por qué ellas? La autora lo tiene claro: “Todas tuvieron un pasado doloroso y trágico, ninguna tuvo una infancia feliz de niña normal o el afecto de unos padres y la mayoría tampoco encontraron al hombre de su vida”. En el caso de Coco Chanel, pierde a su madre muy joven por tuberculosis y su padre se desentiende de ella y de sus hermanos. Terrible es también la infancia de Barbara Hutton. A los cuatro años se encuentra el cadáver de su madre, que se suicida al descubrir la infidelidad de su marido.

La tragedia omnipresente a lo largo de sus vidas ayudó a que éstas se desencadenasen como tales. Se forjó en ellas una rebeldía especial caracterizada por una fuerza que las llevó a lo más alto. Pero también deseaban más que nadie el amor incondicional. “Estaban buscando a su padre, todas ellas estuvieron con parejas mucho mayores que ellas y finalmente ninguna encontró un hombre a su altura”, comenta la escritora.

La soprano María Callas vivió un apasionado romance con el magnate Aristóteles Onassis que la llevó a cometer alguna locura. ¿La más llamativa? Decidió que le practicasen una cesárea en su octavo mes de embarazo para que su marido, que se encontraba en un crucero, la encontrase a la vuelta con una esbelta figura y ya con su hijo en brazos.

Quizás la parte menos agria de la vida de estas mujeres vendrá en su madurez. No se casan pero encuentran a un compañero con el que comparten su último aliento. Más suerte tuvo Barbara Hutton en su matrimonio con el actor Cary Grant ya que, aunque se separaron a los pocos años de casarse, la relación se basó en pura honestitad mutua. “Es el único caballero y el que descubrió cómo era realmente ella”, apunta Morató.

La autora describe con gran minuciosidad, ayudada por su sabiduría fotográfica, las biografías de estas divas, algo que es aún más difícil al tener en cuenta que la mayoría de ellas se negaron a publicar su biografías.

En el caso de Hepburn, los datos más íntimos los conocemos gracias al libro de su hijo Sean Ferrer “Un alma elegante”, algo de lo que Morató también se hace eco en sus páginas: “Nunca escribió su biografía aunque le ofrecieron auténticas fortunas- hasta tres millones de dólares-por dos poderosas razones: sentía un gran respeto hacia la buena literatura , y cosideraba que su vida había sido demasiado simple como para interesar a alguien“.

Morató confesó su animadversión hacia una de las divas, “no he podido encontrar el lado más humano de Walli Simpson, no la encuentro simpática a diferencia de las demás”. Quizás sea por sus simpatías nazis, o sus excentricidades, “mandaba que le planchasen los billetes porque le gustaba como crujían y daba a su perro bollos de chocolate especiales“.

Detrás de vestidos de grandes diseñadores, palacios, piedras preciosas o importantes galardones se escondía una incesante melancolía que las divas, extremandamente cuidadosas de su imagen pública, guardaban en lo más profundo de sus recuerdos. Ahora la dulce y aniñada “Funny Face” de Audrey Hepburn nos enternece aún más si cabe y las melodías de Callas nos suenan apenadas. “Divas Rebeldes” consigue que el lector del siglo XXI pueda admirar la fuerza que estos iconos desarrollaron a lo largo de sus vidas, percibidos por ejemplo en los discursos de Eva Perón para apoyar los derechos de la mujer.

A pesar del recuerdo que dejaron, no hay divas hoy en día, o al menos así es como concluye Morató: “Hoy hay famosas que van de divas, de princesas del pueblo, las divas eran el glamour, el blanco y negro“.

(Con información de Rosa Ferrín Marcos)

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About María Quintana

Licenciada en Periodismo