“Tenemos un sistema judicial arcaico con unas instituciones modernas”

Gabriela Bravo, portavoz del Consejo General del Poder Judicial acudió al Centro Universitario Villanueva, donde hizo un balance del sistema judicial español, al que tildó de “anticuado, por lo que se está llevando a cabo un proceso de modernización para establecer una estructura que optimice los recursos”.

Gabriela Bravo habló sobre la estructura del órgano judicial, que cuenta con veinte vocales, de los cuales doce deben de ser de procedencia judicial y los ocho restantes deben de tener una experiencia de quince años en la profesión “para garantizar la independencia, hacer efectivo el artículo 24 e impedir que esto se convierta en un sindicato”. Una vez nombrados los vocales se elige al presidente que tiene una doble función: será presidente del Consejo y del  Tribunal Supremo a lo largo de cinco años.

Frente a los que creen que la Justicia está politizada, la portavoz del Consejo piensa todo lo contrario. Su argumento se centra en que la ideología “no es incompatible con cualquier cargo público, ya que se puede tener una propia y cumplir con sus responsabilidades” y añadió que “no existe el cese automático de los vocales”. Además, afirmó que “esto se consigue trabajando desde la independencia y la objetividad”.

Por otro lado, criticó que el sistema judicial español esté construido “a base de parches” y que “no pueda hacer frente a la compleja y avanzada sociedad del siglo XXI”. Esto lo ejemplificó con la Ley de Enjuiciamiento Criminal a la que tildó de “moderna en el siglo XIX, pero absolutamente anticuada a día de hoy”.

Frente a la teoría de que el problema de la precariedad del sistema judicial es la falta de funcionarios en este ámbito, Gabriela Bravo aseguró que “contamos con más personal que otros países europeos y tenemos menos productividad”, por lo que “algo se está haciendo mal”.

Justicia y medios de comunicación

La portavoz del Consejo se mostró preocupada ante la imagen de la Justicia transmitida en los medios de comunicación. Afirmó que el “ciudadano se enfrenta a un mundo que no conoce” y que el que tiene que enseñárselo es el periodista “siendo responsable y respetando unos determinados límites como el derecho a la intimidad y la honor”.

El principal problema es que los medios de comunicación son lo que se ponen sus propios límites y normalmente los sobrepasan, saltándose una serie de derechos fundamentales de las personas recogidos en la Constitución.

Sin embargo, Gabriela Bravo apela la responsabilidad del periodista y no se mostró partidaria de la regulación de la libertad de información por parte del sistema judicial.

¿Cadena perpetua en España?

En el turno de preguntas, aclaró que la pena de muerte, así como la cadena perpetua, no tienen un efecto disuasorio. Esto lo argumentó basándose en el caso de Texas, en donde está vigente esa pena y el índice de criminalidad es de los más altos del mundo.

(Con información de Carlos Ferrer-Bonsoms)

About Maria Paterna

Alumna de 3º de Periodismo y de Gobierno y Comunicación de Instituciones