Once horas de cola para 15 minutos de moda

Las puertas de las 200 tiendas seleccionadas en todo el mundo se abrían a las 8 de la mañana de este martes ante impacientes amantes de la moda que hacían cola desde hacía varias horas, o incluso desde la noche anterior. La colección de Lanvin para el gran retailer H&M había aterrizado. Y es que el frío no es excusa en estas escasas oportunidades en los que el lujo se hace accesible. Entre magdalenas y café, cortesía de la firma, habían pasado el tiempo anhelando las prendas que comprarían, haciendo trueques con otros compradores o incluso rogando un vestido en concreto a quien ya estaba dentro.

La colección de chica está diseñada por el aclamado Alber Elbaz, director artístico de Lanvin, y la de chico, por Lucas Ossendrijver. Además del prestigio con el que cuentan estos artistas de la moda, H&M ya tiene el aval de otras colaboraciones anteriores, tales como Karl Lagerfeld, Stella McCartney o Jimmy Choo.

Como era de esperar, la colección fue un éxito rotundo. Y para contribuir a la histeria, la marca sueca ha desplegado durante varios meses una gran campaña de comunicación. En la página web,  un contador indicaba, en tiempo real, el tiempo que faltaba para el 23N. También el vídeo de presentación en manos del Alber Elbaz que, tras varias semanas en la red, terminó revelando la oferta. Y cómo no, sin olvidarlos, dejaron prendas a los blogers para que se las probasen y enseñasen en sus páginas.

El orden de llegada de los clientes ha marcado que cada uno reciba una pulsera con un color de acuerdo a la hora en la que podían entrar a comprar un número de prendas limitado en la colección de mujer. Una vez dentro, se debía esperar el turno y al entrar al codiciado espacio, únicamente 15 minutos. Horas de cola en tienda para poder acceder al corner de la colección exclusiva de mujer, hasta poder coger “una talla por prenda y color”, cuenta Juanjo García, encargado del Departamento de Marketing de la marca. Una norma llevada a cabo con la supervisión de seguridad al salir del recinto. Mientras, los hombres han comprado tranquilamente, sin colas ni restricciones.

El primero de los clientes inauguró la cola  las nueve de la noche del día anterior, nada menos que once horas antes de la apertura de la tienda. “Estamos muy contentas, la verdad es que ha merecido la pena”, afirmaba una de ellas, para quien era la primera vez que asistía a este evento. “Mi hermana me ha cogido una talla y yo otra, estaba deseando tener este vestido, queda genial, estoy enamorada de él”, añadió.

No todo beneficio es comercial. Por un lado, han diseñado unas bolsas de tela con beneficios íntegros destinados a  “All for children”, iniciativa de UNICEF. Por otro lado, los más avispados compradores, han optado por la reventa, que horas después estaba servida en Ebay.

(Con información de Alba Romero Villa)

About María Gómez

Alumna 5º de Periodismo @MariquiGomez