De la mano de Coppola por la Europa en blanco y negro

El viernes 26 abrió sus puertas la exposición fotográfica “Los viajes” en el Círculo de Bellas Artes. Con el apoyo de la AECID, la Sala Picasso  alojará durante cincuenta y un días las instantáneas del fotógrafo y director de cine Coppola.

Al escuchar el apellido “Coppola” seguramente lo asocien instintivamente al cineasta americano, director de filmes de éxito como “El Padrino” o “Apocalypse Now”. Se equivocarían si pensasen que él es el protagonista de la exposición. No se trata de Francis Ford Coppola sino de Horacio Coppola.

Las instantáneas de este fotógrafo y cineasta argentino vuelven a Madrid después de dos años, ya que en 2008 La Fundación Telefónica había expuesto “Horacio Coppola: el gran retratista de Buenos Aires”. En “Los Viajes” el visitante puede observar sus orígenes artísticos en Europa antes de regresar a su Buenos Aires natal, ciudad de la que es Ciudadano Ilustre desde 2003.

Nos adentramos en la Europa en blanco y negro, volvemos ochenta años antes en la historia. Instantáneas de medidas idénticas y todas ellas en gelatina de plata sobre papel se alzan sobre las impolutas paredes blancas de la sala. La iluminación es la precisa para poder observar los cortometrajes que se proyectan en pequeñas pantallas. El visitante recorre de manera cronológica la obra de Coppola por diferentes ciudades europeas: Budapest, Berlín, Brasil. París, Londres… Nos toma de su mano y nos incita a viajar con él.

Nuestra primera parada la hacemos en la capital alemana. Estamos en 1933 y la estrecha relación del fotógrafo con cuestiones sociopolíticas, como su intimidad con Grete Stern o un entorno de amigos intelectuales de ideología de izquierdas, nos conducen a un contexto reivindicativo. Lo urbano siempre está presente en el “mundo Coppola”. Destaca la originalidad de los encuadres como es el caso de una instantánea captada desde debajo de un puente, donde se puede ver a varios hombres asomados mirando al río. Los edificios se alternan con objetos abandonados en las calle, bicicletas, máquinas de escribir…

Algo distrae al visitante, le hace abandonar repentinamente las calles de Berlín…una luz parpadeante e incesante se refleja en el cristal que cubre la última instantánea. Se trata de “Sueño”, un cortometraje proyectado en una de las paredes de la sala. Estos dos minutos y veinte segundos protagonizados por los actores Ellen y Walter Auerbach están inspirados en los filmes de vanguardia europea, y de hecho recuerda enormemente a la estética surrealista de Buñuel en “Un Chien Adalou”.

El París de 1934 nos vuelve a introducir en las instantáneas del argentino. Aquí, el fotógrafo expresa algo más, la melancolía se representa por un característico juego de luces y sombras y una tendencia de capturar las espaldas de los paseantes. El río Sena se alterna con momentos más costumbristas sin dejar de lado el paisaje urbano.

En cuanto a este, destaca un elemento que Coppola denomina “manchas del tiempo”: son los famosos grafitis. Estos grabados en muros aportan una mirada moderna al blanco y negro Coppoliano. Las calles de la capital francesa reflejan más vida que la etapa alemana: vendedores ambulantes, circo…

Acompañando a las fotografías parisinas otro cortometraje: “Un Quai de la Seine” (Un muelle del Sena). El fotógrafo y director abandona aquí su etapa surrealista de “Sueño” y observa desde diferente perspectiva a su alrededor. La corta duración de cada plano así como los planos detalle dinamizan los tres minutos y cuarenta segundos que dura el cortometraje. El observador se centra en las actividades a orillas del sena: juegos de cartas, pesca…

Londres, 1935, sin duda la ciudad más viva de toda la exposición. Coppola muestra la agitación y rapidez de una ciudad en pleno cambio, envuelta por una crítica social protagonizada por vagabundos, niños pobres, vendedores ambulantes… Los escaparates de tiendas y bares son contexto de muchas de las instantáneas, así como los espejos de los vendedores callejeros.

 Los parques reflejan la otra cara de la moneda, la clase media-alta londinense. “A Sunday in Hampstead Heath”, un cortometraje de 1935 lleva al visitante a modo de documental a un día de ocio sintetizado en diez minutos de película. Coppola no cuenta una sola historia como en anteriores proyecciones sino que describe rigurosamente la actividad más campestre de las familias habitantes de la urbe.

La actividad que Coppola realiza en Brasil también se refleja en la Sala Picasso, aunque con ligeras pinceladas. Destacan fotografías con barcos repletos de todo tipo de frutas. El creador, en su primer viaje al país sudamericano retrata Río, Petrópolis, Salvador de Bahía y el Puerto de Santos. Su segundo viaje será menos sonado, lo dedicará por completo a registrar la obra del escultor Antonio Francisco Lisboa, “el Aleijadinho”.  Contiguo a este tramo de la muestra Coppoliana, el visitante descubre “Así nació el Obelisco” (1936), el cortometraje expuesto más cercano a la actualidad. En estos siete minutos se recrea la construcción como conmemoración del cuatrocientos aniversario de la fundación de la ciudad. Su destreza fotográfica se refleja también aquí, con desmesurados picados y contrapicados, además de planos generales alternados con planos detalle.

El viaje llega a su fín. Cuando bajo las escaleras del Círculo de Bellas Artes y vuelvo a asomarme al bullicio del pleno centro madrileño me acuerdo del París de los años 30 captado por Coppola y deseo transportarme de nuevo allí.

About María Quintana

Licenciada en Periodismo