¿Es la Federación Ibérica una utopía?

España y Portugal han presentado ante la FIFA su candidatura conjunta para celebrar el Mundial de fútbol de 2018.  La relación que han mantenido siempre ambos países ha sido algo reservada del uno con el otro, pero al parecer el fútbol ha estrechado lazos y ha conseguido que trabajen unidos.

Hasta aquí parece que estamos hablando de un tema estrictamente deportivo, pero detrás de esto se esconde un trasfondo político del que se lleva hablando muchos años. Quizás sea esto un primer paso, un primer acercamiento que una a las dos naciones, pero la pregunta es: ¿Hasta qué punto se pueden estrechar estos lazos?

Se ha hablado durante mucho tiempo de una posible unión de España y Portugal, de la creación de una Confederación Ibérica que unifique a ambos estados en uno solo. El pasado 18 de julio murió en Las Palmas de Gran Canaria el dramaturgo portugués José Saramago, gran defensor de la creación de una sola nación que unifique a ambas. De hecho, afirmó en una entrevista al periódico Diario de Noticias en 2007 que “Portugal acabará por convertirse en una comunidad autónoma más de España, con el mismo rango que Cataluña, Galicia o Castilla-La Mancha, integrándose así en un país nuevo, que se llamaría probablemente Iberia, para que el nombre de España no ofendiese”. También aseguró que “los portugueses aceptarían la integración territorial, administrativa y estructural con España si se explicase bien”.

La apuesta de Saramago cuenta con un gran número de adeptos tanto en España como en Portugal. Más del 30% de los españoles y casi el 40 % de los portugueses apoyaría una Confederación Ibérica, aunque otro 30% se muestra indiferente a la unión.

Uno de los principales problemas que se plantea es la Jefatura del Estado de cada nación. En España, desde el año 1492 hay instaurada una monarquía coronada ahora por los Borbones. En el país vecino se instauró una República desde que en el año 1974 se produjera la Revolución de los Claveles y provocara la caída de la dictadura salazarista.

En el caso de que se produjera una unión, los portugueses tendrían que aceptar a los Borbones como reyes, cuando en su historia ese apellido no supone nada para ellos. En caso contrario los españoles tendríamos que asumir la supresión de la monarquía y la instauración de una república.

Otro problema importante es el tema del idioma. Un sondeo señala que en caso de que una unión se establezca, los españoles estarían claramente en contra de que la lengua portuguesa sea de enseñanza obligatoria en la educación primaria y secundaria, aunque casi el 68 por ciento apoyaría que fuera una asignatura optativa. Los portugueses, en cambio, opinan que el castellano debería ser de estudio obligatorio en su país (más del 85 por ciento). Además no son muchos los españoles que conocen el idioma del vecino, pero en Portugal el castellano es muy hablado entre sus habitantes.

En cualquier caso, seamos España o una Confederación Ibérica, no estaría de más que Joseph Blatter y el resto de miembros de la FIFA concedieran a España y Portugal la oportunidad de celebrar un Mundial de fútbol, y quién sabe, a lo mejor volver a ser campeones.

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Alumno de 5º de periodismo @rafagelo

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