¿Tú también eres un niñ@ búnker?

niño búnker

niño búnkerUna nueva especie aparece entre los seres humanos. Una variedad que se aleja de aquel hombre primitivo cuyo objetivo era establecer relaciones sociales. Hablamos del niñ@ búnker.

Desde el punto de vista biológico, podría ser considerado la especie animal perteneciente a la familia de los Homínidos. Sin embargo, existen varios aspectos que le alejan del reino animalia al que pertenecería, pudiendo ser clasificado en un mundo virtual en el que se encuentra abducido.

Su hábitat natural se configura a partir de cuatro paredes. Cama, ordenador, teléfono móvil y juegos virtuales son las claves para su subsistencia.

Este linaje, con un perfil trazado por los especialistas en el que apunta a una clase de menores de entre 12 y 18 años, es poco vulnerable ante los posibles eventos cataclísmicos que puedan afectar a su hogar. Sin embargo, resulta muy frágil a la dependencia de la tecnología, de ahí que pueda ser renombrado como “Homo faber”.

El nombre científico asignado es niño búnker, el cual alude al rasgo biológico más característico de la especie: búnker que significa “protección”, “refugio” y se refiere a la consideración de éste ser como persona que se encierra en sí mismo, al contrario que el resto de las otras especies.

Su capacidad de realizar operaciones conceptuales se reduce a un control remoto de mandos en los videojuegos y mucho descontrol, descontrol por parte de sus progenitores que no establecen límite ninguno. Encajonados en su refugio, estos niños han dejado de lado el camino instintivo, biológico y comunicativo de la especie hommo estableciendo relaciones virtuales y dedicado la mayor parte de su tiempo libre para navegar por internet y ver la televisión.

En España ya existen indicios del primer “niño búnker”.  Se trata de un menor que consumía estos medios compulsivamente encerrado en su habitación y sin supervisión familiar. Una droga nociva y a la vez peligrosa.

A estas actividades se suman una serie de consecuencias que han sido detectadas por psicólogos.  Jaime González es uno de ellos y apunta que los problemas que están observando en los menores son sobre todo “dificultades sociales, bajo rendimiento académico o problemas de autoestima”. Factores que contribuyen a ser un candidato para engancharse con mucha facilidad a este mundo tan atractivo como adictivo. Un fenómeno que para los expertos se puede extender en los próximos años y cuya solución, según ellos, se halla en el control familiar.

Insomnio, falta de concentración o aislamiento son otros de los aspectos que pueden advertir de este trastorno, sobre todo en los centros educativos.

Por otro lado, es necesario alertar que la vinculación afectiva que el niño mantiene con un ordenador puede ser en respuesta de la falta de un entorno familiar, y así concretar que ésta aparición de niñ@s búnker nace en familias desestructuradas.

Colgar imágenes sin sentido de la privacidad, navegar en internet o establecer relaciones sociales virtuales es lo que les conmueve para sentirse arropados y no querer despegarse de ese cuadrado de 17 pulgadas. Un muro que separa la vida virtual de la realidad al que  cada vez más cuesta despegarse ya que el individuo se ve inmerso en una incapacitación biosocial.

Romi Molliné, asesora pedagógica reivindica que “el problema está cuando el límite se traspasa”. Por tanto, debemos considerar oportuno el rescate de esta nueva especie con ayudas de socialización para que esos niños sean como han sido siempre, los Homínidos más preciados.

About Laura Jiménez

Licenciada en Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en el Centro Universitario Villanueva @Laurissima_JR