Muros cimentados en el sufrimiento

Algunas de las imágenes de la exposición

Algunas de las imágenes de la exposiciónAl hablar de muros entendemos que se tratan de construcciones que permiten limitar o acotar un espacio. Sin embargo, en ocasiones los muros se convierten en una barrera infranqueable entre los seres humanos. Murallas invisibles que se gestan en la mente de las personas y que muchas veces nos impiden ponernos en el lugar de los demás para así entender lo que están viviendo.

“La alargada sombra de los muros” se ha exhibido en la Casa Encendida de Madrid desde el 11 al 18 de noviembre. En un pequeño espacio en la terraza al aire libre del edificio se ubicó esta exposición en la que las imágenes hablaban por sí solas. Por ello, la comisaria de la muestra, Mayte Carrasco, ponía en alerta al visitante sobre lo que iba a contemplar: realidades muy presentes que son germen de violencia y marginalidad.

Los protagonistas de las instantáneas trasmitían el dolor, la tristeza y la desesperanza que en ellos habitan. “El muro del Atlántico” mostraba cinco imágenes de una realidad bien conocida por nosotros, pero no por ello menos dramática. Personas que arriesgan todo lo que tienen para comenzar de cero. Son los inmigrantes. Tras su ilusión se esconde el peligro de recorrer miles de kilómetros. Un camino que probablemente les despoje de lo poco que poseen, su propia vida.

“El muro de la violencia contra las mujeres” está compuesto por el trabajo de Walter Astrada, una pequeña muestra del mal que aflige a la actual sociedad. Unas jóvenes abatidas con cuerpos demacrados, una niña con la cara amoratada, una mujer abandonada y despojada de su dignidad o una madre que alimenta a su hijo mientras los tanques recorren una ciudad en guerra.

Hechos que ocurren diariamente y con los que muchas mujeres tienen que convivir. Trasmiten su dolor interno a través de sus ojos que miran sin titubeos y que transmiten la feroz sensación de haber vivido el horror.

Lo único que ven los niños que trabajan en el basurero la Chureca de Managua (Nicaragua) son los desperdicios de los que se deshace la gente porque carecen de valor, pero que para ellos lo son todo. Este es “El muro de la pobreza”, integrado por retratos en blanco y negro que reflejaban la monotonía de una vida sin porvenir. Obligados a crecer a una velocidad vertiginosa para lograr unos cuantos pesos, deben trabajar en jornadas maratonianas rodeados de suciedad, vacas y aves carroñeras.

La guerra de Sierra Leona, como cualquier otro conflicto, es terrible. Sin embargo, ésta destaca por un aspecto incalificable: las mutilaciones, prácticas brutales para lograr el control.

Las luchas marcan la Historia y en este caso sus vestigios quedan impregnados en su propia piel. Los verdugos eran niños soldados obligados a cometer semejantes atrocidades. Esta es una muerte en vida para unas personas que se ganan la vida trabajando en el campo.

La exhibición se cerraba con una televisión panorámica en la que aparecían las expresiones de aquellos que querían dejar pintadas sus reivindicaciones en las calles. Son llamadas de atención anónimas con grafitis, dibujos o frases que sintetizan la indignación de aquellos que viven a la sombra de los muros.

About Coral Jaen

Alumna de 5º de Periodismo