Unos labios rojos muestran lo que el bolsillo no dice

Ante la crisis económica, ¿cuántos afectados habrán decidido optar por una vía de escape? Muchos. Millones de personas en todo el mundo, al no encontrar una solución explícita a los problemas en los que se veían sumergidos, tanto laborales como económicos, han intentado disfrazarlos. Y así, ha sucedido a lo largo de la historia, en caso particular, con muchas mujeres.

Quizás muchos lo desconozcan, pero la realidad es que muchas grandes casas de la cosmética, Helena Rubinstein por ejemplo, han nacido en épocas malas tales como la Guerra Mundial o la Gran Depresión del 29. ¿Qué pasaba?, puede uno preguntarse. Es sabido que el maquillaje, gracias a la pionera Coco Chanel, es un referente de la figura femenina, de su estética y, en definitiva, del escaparate que cada una quiere lucir.

Y es que, ante momentos en los que la Historia se ha visto en un apuro, las caras femeninas han dado un paso a la fortaleza usando un pintalabios rojo.

Es el denominado lipstick effect, configurado por Leonard Lauder, presidente de la multinacional Estée Lauder. Éste analizó profundamente cómo en épocas difíciles la venta de las barras de labios rojas se disparaba.

El estudio tuvo lugar tras el desastre de las Torres Gemelas, en 2001. Además, se veía cómo descendía el consumo del resto de productos, como la ropa, y éste ascendía a la velocidad de la luz. En  palabras del empresario: “cuando suben las ventas de carmín, la gente compra menos ropa”.

Se habló ya en la crisis del 29 en EEUU del lipstick index, índice usado por muchos economistas, que ha aparecido en publicaciones como The New York Times o The Economist, para hacer referencia al fenómeno. Mientras  los Ferraris y los Vuitton se quedaban en sus tiendas, las barras de labios salían a la calle en manada.

Desde el punto de vista psicológico, que en realidad es el que mejor explica este fenómeno económico, se da también apoyo al rouge de labios como terapia excepcional. Así, Lane Benson, dueña de una página web dedicada al estudio de la adicción a las compras, declaraba en The New York Times  que la barra de labios forma parte del particular uniforme de una mujer para transmitir una imagen atractiva y que cuando se usa en momentos de estrés se debe al deseo de transmitir una imagen más viva y vibrante y no una mala racha.

Una barra de rouge representa un “minilujo” al alcance de cualquier mano. Sí, desde el euro, gracias al boom de la cosmética low-cost de Deliplus o KIKO, hasta los 30 euros de Dior o Chanel. Esa compra, además de desconectarnos por unos segundos de dónde estamos sumergidas, supone en todas nosotras una dosis de autoestima. La “mujer rouge” no lleva los labios pintados para destacar, sino para parecer una superviviente.

Así como para muchos hombres comprarse un coche lujoso supuso en malas épocas la cura de su dolor, para las chicas, un lipstick se convierte en las garras en una sociedad en manos de la crisis económica, aún por dejar atrás y según las ventas del 2010 de carmines, en un tiempo sin predecir.

About María Gómez

Alumna 5º de Periodismo @MariquiGomez