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La “ch” y la “ll” dejan de ser letras del alfabeto, la “y” ya no será i griega sino “ye”. La “b” se pronunciará “be” (no be alta o be larga) y la “v” se llamará “uve” (no ve pequeña o ve corta). Asimismo, la “w” deberá decirse “doble uve”. Al mismo tiempo, se elimina la tilde en la palabra solo, también se elimina de los demostrativos (este, esta…) y en la o entre números (5 o 6). Quórum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

Estos y otros cambios los podemos contemplar en la nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se hizo pública el pasado 5 de noviembre. Esta nueva edición, estructurada en diez capítulos y redondeada con unos apéndices, ronda las 800 páginas, mientras que la anterior era considerablemente más escueta, y además cuenta con el aval y el consenso de las 22 academias, es decir, tiende al panhispanismo del lenguaje.

Todos estos cambios han originado una gran polémica tanto en nuestro país como al otro lado del charco, y personas muy influyentes como Pérez Reverte o Ángel Gabilondo han manifestado su postura con respecto a las modificaciones en la ortografía. El escritor español protestó en su twitter personal por las nuevas decisiones de la RAE, diciendo: “Reconozco que lo del acento en sólo y solo y lo del guión y truhán no me hace muy feliz. Solo opcional”.

Por su parte, el ministro de Educación aseguró que le parecía bien que se pudieran dar cambios “para favorecer la comprensión y vincular la evolución de la lengua a la situación de una determinada sociedad”. El ministro ha confesado tenerle cariño a la “y”, pero ha explicado que esta letra “no se ha muerto: sólo ha cambiado de nombre. Tampoco pasa nada”.

El hecho de que la “y” pase a llamarse “ye” en vez de i griega, y que palabras como “guión” o “truhán” dejen de acentuarse son los cambios que más nos preocupa a los que hablamos castellano en este lado del charco. Pero ya hemos dicho que esta nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española tiende al panhispanismo, y en los países sudamericanos es habitual llamar así a la “y”, y consideran las palabras “guión” y “truhán” como monosílabos, y no los acentúan, de ahí que se haya adaptado esta denominación.

Pero no solo nosotros tendremos que aprender los nuevos nombres de letras, ya que en Iberoamérica, la forma habitual de referirse a la “b” y a la “v” es de “be larga” y “ve corta” respectivamente, y ahora pasarán a llamarse “be” y “uve”.

En los países sudamericanos también se han hecho públicas las primeras impresiones acerca de los cambios que se han producido en la ortografía. Mario Torrealba Lossi, miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, cree que la posible desaparición de las letras “ch” y “ll” del alfabeto es una cuestión relativa. Ejemplificó que la ñ prácticamente no existe aunque es utilizada por los hablantes. “No se pueden eliminar las letras del alfabeto pues son reales y hay que respetarlas”, aseguró.

Sin embargo, pese a algunas opiniones contrarias, el vicepresidente de la Academia Venezolana de la Lengua, Francisco Javier Pérez, informó que la institución que representa votará por la aprobación de los cambios en la Ortografía de la lengua española, en la sesión plenaria que se llevará a cabo el 28 de noviembre durante la celebración de la Feria del Libro de Guadalajara (México).

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Alumno de 5º de periodismo @rafagelo