“Creo en los milagros y algunos chicos reinsertados lo son”

Hace seis años que Carmen Balfagón dirige la Agencia para la Reeducación y la Reinserción del Menor Infractor (Arrmi) y este lunes estuvo en el Centro Universitario Villanueva para presentar un caso real llamado Nacho. Nada más empezar, pidió que en las fotos del joven sus ojos quedaran velados. “Es importante que las caras no salgan a la luz para poder protegerles”, comentó mientras lo ejemplificaba con el caso del Rafita –condenado por el asesinato de la joven Sandra Palo-, y afirmó que “al publicar una foto suya tuvo que dejar el trabajo y empezar de nuevo”. A raíz de esto llegan a producirse­ “persecuciones mediáticas”, tal y como ella las define, que, a su juicio, sólo entorpecen el trabajo de los demás.

A pesar de llevar 38 años en la Administración, Balfagón reconoce que al principio le costó aceptar el nuevo cargo. Su labor, volcada no en la víctima, sino en la reinserción de quien cometió el delito, no es fácil. “Desde el primer momento dije que no quería ese puesto pero hicieron un trato conmigo para que probase durante un año y ahora, no lo puedo dejar”, afirma con melancolía.

Ese cambio fue debido a la cantidad de emociones que vivió durante el periodo de prueba, y mientras mira a Nacho confiesa que ha aprendido “a creer en los milagros que es capaz de hacer la voluntad del ser humano, y algunos chicos son pequeños milagros”. “Yo por ellos hago lo que sea, a veces incluso cosas políticamente incorrectas”, afirma.

“Yo no valgo para esto, yo los quiero. No se puede entablar una relación afectiva pero me encanta estar con ellos, me hacen partícipe de sus cosas”, asegura, y aclara que lo suyo no es profesional, sino que es totalmente vocacional.

Balfagón no acepta ser la protagonista de la transformación de los jóvenes y haciendo un símil futbolístico reconoce que “aquí no vale el equipo, sino el jugador. El jugador es un desafío y si él marca, el equipo gana”. Cree necesario no mirar con tanta frivolidad al sistema juvenil y no hacer comentarios fuera de lugar porque pueden producir que se tire todo por tierra, y dar un paso atrás con los chavales con los que se hace lo que la ley manda: ayudarles.

La sociedad

Balfagón tiene un objetivo primordial y es la reinserción, cree totalmente en ella, a pies juntillas. Para eso, en su opinión, es necesario que la sociedad se abra y no esté como ella dice, herméticamente cerrada. “La sociedad no ayuda porque no le interesa, hay casos muy graves”, señala.

En este momento es cuando decide hablar de los medios de comunicación y de cómo tratan la situación: “Los periodistas tienen una responsabilidad más grande que la de un juez porque de ellos depende el trato de la información”. Acude a las cifras para justificar sus declaraciones y alega que “a pesar de que la Comunidad de Madrid es la que mejores cifras tiene de reinserción en la sociedad, no hay ningún artículo que hable de ello, y la prensa sólo se hace eco cuando hay delitos; cosa que no es nada favorable”

Familia

Otro de los puntos que la directora ve como imprescindibles para una futura reinserción es el ambiente familiar.  “Es imposible avanzar con el joven si no lo haces con los padres. Deben saber lo que le pasa a su hijo”, argumenta. Los menores pasan por varias etapas y en las primeras sus progenitores deben estar muy volcados con ellos: son las de “no entiendo nada” y “ya lo veía venir”. Pero cuando este paso queda superado llega la etapa que guarda más esperanza: “Lo vamos a conseguir”.

About Nerea Abad Gómez

Alumna de 5º de Periodismo @Nerea_abg