Mujeres al poder en Hispanoamérica

Los sociólogos adelantan que las mujeres desbancarán a los hombres en una o dos generaciones. Quizás antes. Por primera vez en la historia, una mujer ha sido elegida en Brasil por el voto popular para presidir la República. Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, ha vencido en la segunda vuelta de las elecciones, celebrada el pasado 31 de octubre, con 55,5 millones de votos válidos.

Es la sexta mujer en alcanzar el puesto máximo del poder Ejecutivo en América Latina, siguiendo los ejemplos más notorios y cercanos de Cristina Fernández en Argentina y de Michelle Bachelet en Chile.

La nueva presidenta ha agradecido al pueblo brasileño su apoyo en la votación, al tiempo que ha calificado su triunfo de una “demostración del avance democrático” de su país porque “por primera vez una mujer va a presidir Brasil”. Su ascenso al poder demuestra que la carrera ha comenzado: está comprobado que no se hacen mejor o peor las cosas en función de si uno es hombre o mujer, sino en función del talento, de la eficacia o el esfuerzo.

La política puede ser un cauce para acabar con datos como el que ha aportado durante el debate ‘La participación de la Mujer en la política’ la senadora del Estado de Roraima, Fátima Cleide: “Cada quince segundos, una mujer es maltratada en Brasil”. La senadora ha añadido que hay que aumentar la participación de la mujer en la política para combatir estas y otras cifras.

Y aun consiguiendo que fuera así, en Brasil las mujeres que se presentan a cargos del poder legislativo reciben menos dinero que los candidatos hombres a pesar de que los 513 escaños en el Congreso brasileño, 45 son ocupados por mujeres.

Las mujeres brasileñas conquistaron el derecho al voto en 1932, pero restringido a las casadas y autorizadas por sus maridos y a las viudas y solteras con ingresos propios. El voto femenino en las mismas condiciones que el masculino, sin restricciones y obligatorio, sólo entró en vigor en 1946. Hoy, ellas suman un 51,8 por ciento del electorado nacional.

La abrumadora presencia de hombres en los órganos legislativos y ejecutivos se ha mantenido estable en Brasil en la época democrática a pesar de que en 1996 fue aprobada una ley de cuotas que reserva a las mujeres el 20% de las plazas a candidatos. No obstante, como el voto es personal, no existe ningún dispositivo en el sistema electoral que garantice la elección de un mínimo de mujeres.

La victoria en Brasil de Dilma ha supuesto  la consagración de la lucha de generaciones y generaciones de mujeres brasileñas que, desde el inicio del Siglo XX, lucharon por la conquista del derecho al voto,  que fue establecido en 1932. La llegada de las mujeres brasileñas al poder ha sido lenta y obstaculizada por la tradicional y prevalente concentración del poder masculino.

About Patricia Gómez Tortosa

alumna 3 periodismo