Come y corre (pero cuida tu alimentación)

En la sociedad actual en la que vivimos los deportistas de élite son envidiados por todos. Cobran sueldos astronómicos, son guapos, y tienen el respeto del público allí por donde van. Todos queremos ser como Cristiano Ronaldo o como Rafa Nadal. Bien es cierto que la vida de un deportista tiene muchas ventajas, pero también es verdad que tienen que hacer una serie de sacrificios para poder llegar al nivel que se le exige.

En primer lugar, a cualquier deportista de élite que se precie se le restringen las salidas considerablemente, y algo mucho más importante, tienen que seguir una dieta establecida por nutricionistas. La nutrición es uno de los factores más importantes para mejorar el rendimiento deportivo, y es por esto por lo que una persona que trabaje en este campo no puede comer lo que quiera en cada momento.

Es muy importante que los deportistas de élite sigan a rajatabla las dietas establecidas por los nutricionistas ya que una alimentación adecuada permite optimizar el rendimiento físico, realizar constantes pruebas con sobreesfuerzo y además retrasa la fatiga. La dieta ha de ser equilibrada y ajustada a las necesidades de cada deportista, al tipo y duración del ejercicio, al momento y a las condiciones en las que se realiza.

Un aspecto que hay que tener claro es que la alimentación a la que los deportistas de élite recurren para compensar el esfuerzo del ejercicio depende del tipo de deporte que practiquen, del estado de forma en que se encuentren y de las condiciones ambientales. No será difícil comprender por tanto, que no es la misma dieta la que debe seguir un ciclista de ruta, un jugador de baloncesto, un saltador de pértiga o un esquiador de fondo. También es lógico que la alimentación sea diferente si el atleta está compitiendo para unos Juegos Olímpicos o está entrenando para un campeonato regional.

Es cierto que, cuantitativamente, los deportistas pueden tener unas mayores necesidades nutricionales que los sedentarios ya que ellos se ejercitan regularmente e imponen grandes demandas a sus reservas de energía y, para asegurar un rendimiento óptimo, deben incrementar su dieta ordinaria con el fin de mantener estas reservas. En este sentido, y como muchos tratan de convertirse en “deportistas” lo más rápido posible buscan atajos para “mejorar” su rendimiento de todas las maneras posibles. Es aquí cuando entran en juego los anabolizantes, batidos de proteínas, creatina, y diferentes productos químicos que hacen crecer mucho los músculos pero son realmente perjudiciales para la salud.

About Rafael Aguilar

Alumno de 5º de periodismo @rafagelo