La crisis económica potencia la comida basura

Hay un indicador que ha reflejado la prensa que merece una lectura muy especial. Por primera vez en España desde hace muchos años ha disminuido la cantidad de alimentos que compran los españoles. Estamos en una situación en la que los ciudadanos compran menos cantidad de comida. La crisis ya está afectando gravísimamente al consumo dietético de los españoles.

Al margen de este dato, otros ya vienen reflejados en la prensa, en las revistas especializadas y en los informes oportunos desde hace algún tiempo. Por culpa de la crisis, la gente demanda productos de inferior calidad. Compra pescados más baratos y en cuanto a las carnes, la demanda de vacuno ha disminuido y se ha incrementado la de pollo y la de cerdo.

En la comida externa que hacemos los españoles por circunstancias que obligan a nuestros trabajos aparece un dato que ofrece una atención muy especial. Como no hay dinero, siempre nos decantamos por menús baratos y la llamada comida basura que ha incrementado notablemente su ofrecimiento. No solamente las hamburgueserías americanas sino también las pizzerías o los kebabs.

En la cesta de la compra cada vez más cara y el precio de las verduras, frutas y hortalizas están por las nubes, con lo que comer de una manera sana está hoy al alcance de menos gente. A día de hoy, parece que ir al supermercado es poco rentable.

Los establecimientos de comida rápida venden más que nunca. Las cadenas de comida rápida con más ingresos anuales son Mc Donald’s, Burguer King, Subway, Wendy´s, Pizza Hut, Taco Bell, Domino´s Pizza y Pollo Campero.

La empresa con más ingresos en este tipo de comida y la llamada reina de las cadenas de fast food en España es  Mc Donald´s . Es la cadena de comida rápida que más crece en el sector alimenticio, y ofrece a sus clientes la posibilidad de saciarse por apenas 4 euros, justo lo que cuesta una hamburguesa normal, unas patatas fritas y una caja de seis unidades de nuggets de pollo (carne troceada, rebozada y frita).

¿Qué repercusión tiene este hecho en nuestra alimentación? Tomando la oferta citada estaríamos consumiendo de una sentada 740 kilocalorías, mientras que la ración de puchero nos aportaría, tirando por lo alto, sólo 242.

¿Vale la pena alimentarse de este modo? El tiempo lo dirá. Por lo pronto, los menús rapidos de este tipo de establecimientos suponen, para muchos ciudadanos, la posibilidad a una crisis económica que afecta cada vez más a nuestros estómagos.

About Patricia Gómez Tortosa

alumna 3 periodismo