Con el corazón a flor de piel

Birsabi Mijitariants puede escuchar todos los días palpitar su corazón. Nada más nacer, los médicos le detectaron un mal congénito. La pequeña, de nacionalidad rusa, tiene el corazón prácticamente fuera del pecho y sólo protegido por una fina capa de piel que deja ver a la vista los latidos de este órgano fundamental. Los especialistas que le han tratado todavía están fascinados con su caso pero la familia no puede esperar más a que su niña esté curada completamente.

La pequeña Birsabi, de casi medio año, se resiste a morir. Desde que nació ha estado luchando por permanecer viva y eso que tiene todas las papeletas de perder la batalla. Todavía no es consciente de lo especial que es, su anomalía fisiológica sólo se da en muy pocos casos en todo el mundo, en concreto, una persona entre un millón puede sufrir esta malformación al nacer.

Hasta ahora, ha sobrevivido con la ayuda de medicamentos y un tratamiento exclusivo para ella. Le realizaron una operación previa los médicos del Centro de Investigación de Moscú, pero no ha sido posible volver a intervenirle porque su minúsculo corazón no soportaría otra operación quirúrgica por los efectos de la anestesia.

Quedan pocos meses para que la niña pueda continuar con una vida normal pero,hasta el momento, tiene que aguantar y soportar un tratamiento médico que aparte de ser agotador es muy costoso (unos 23,200euros). La familia no puede afrontar este tipo de pago, pero tampoco pueden ver cómo su hija va perdiendo la vida poco a poco.

La madre ha sobrellevado situaciones muy tensas, como cuando dejaron de darle la medicación a su hija. “Tuvimos que llevar a mi hija al hospital porque dejó de respirar e incluso pensé que su corazón había dejado de latir”, cuenta la madre, Dari Mijitariats, una mujer fuerte y decidida por alargar la existencia de su hija. Cada día tienen que vigilarle porque cualquier golpe brusco en el pecho provocaría su muerte instantánea.

Ni el más antiguo médico de Moscú ha visto un caso así, salvo en una ocasión en India, donde una niña nació con el corazón en la mano y unido entre el cuello y la clavícula. Estos casos son sorprendentes y por mucha ciencia que los estudie, nunca nadie puede imaginar que algo así pueda ocurrir.

El jefe del departamento de Anestesiología y Reanimación del hospital pediátrico número 1 de Novorossik, el centro donde Birsabi será intervenida, estaba asombrado con la paciente: “En más de quince años de carrera, nunca había visto una patología como ésta”, explicó al diario digital LifeNews.ru.

Su historia deja a todo el mundo con la boca abierta, sobre todo cuando la niña acaricia este órgano fundamental como si fuera una parte más de su piel. La inocencia de la criatura conmueve al ver que sufriendo este mal congénito, es capaz de llevar una sonrisa en su cara.

About Eder Garaeta

Licenciada en periodismo y gestión de la comunicación en empresas de Moda, (2008/2013)