No pasa el tiempo por los modistos de siempre

María Escoté, Teresa Helbig, Maya Hansen,… son diseñadores noveles que intentan hacerse un hueco en el difícil mundo de la moda. Gracias a oportunidades como el denominado “EGO” de la Madrid Fashion Week han conseguido abrir la primera puerta para alcanzar su sueño: situarse entre los más prestigiosos creadores de moda de nuestro país. Pero ¿qué pasa con los clásicos? En España el sector textil ha despuntado desde 1985, año en el que nacía la pasarela Cibeles como gran plataforma bianual para mostrar al mundo la moda como una forma de expresión. Fue entonces cuando despuntaron diseñadores como Jesús del Pozo, Roberto Verino, Adolfo Domínguez o Elio Berhanyer y alzaron al diseño “made in Spain” a lo más alto, patentaron la visión de la moda como un arte con mayúsculas y pelearon para que ésta dejase de verse por la sociedad como un concepto meramente trivial.

Hoy son diseñadores de renombre, los denominados “clásicos” de cada edición de Cibeles, los sabios maestros que asentaron la moda española. Pero de entre todos ellos hay uno que brilla por encima del resto debido a su gran trayectoria. Se trata del modisto cordobés Elio Berhanyer. Son ya cincuenta los años que lleva dedicándose por y para la moda. Su amor por este mundo es inmenso, así como el número de galardones del que dispone, destacan entre otros la Medalla de Oro de las Bellas Artes, otorgada por S. M el Rey Don Juan Carlos, el premio nacional Cristóbal Balenciaga o el Campioni, este último recibido junto a diseñadores de renombre como Pierre Cardin y André Courreges.

Este hecho no ha producido un declive en los diseños de Berhanye,r sino todo lo contrario. Colección tras colección, el modisto andaluz ha ido renovándose sin perder su esencia clásica consiguiendo mantener la emoción de su público más fiel.

La última colección que Elio presentó para Cibeles destacó una vez más por la riqueza de los tejidos, los colores, la sutileza y suavidad de cada corte. Además, el diseñador ha decidido premiar a sus fieles consumidoras volviendo al anterior sistema de fabricación de Alta Costura, es decir, creando cada pieza a medida y vigilando personalmente las pruebas con cada cliente como hacía durante los años 60 y 70.

Cada prenda “Elio”, “Verino” o “del Pozo” es una joya, arte en estado puro. Un arte sin extravagancias, clásico y moderno a la vez, que nunca pasa de moda.

About María Quintana

Licenciada en Periodismo