España también es gitana

mercadillo de gitanosSon muchos los gitanos que viven en las afueras de Madrid, en asentamientos chabolistas donde el movimiento de todo tipo de droga es continuo. También son muchos los que tratan de ganarse la vida con puestos ambulantes en mercadillos, vendiendo flores o con puestos de frutas. Si todos estos gitanos vivieran en cualquier otro país de la Unión Europea, serían ahora la fuente principal de tensión y controversia. El pasado mes de agosto, el Gobierno francés inició un plan para repatriar a los gitanos rumanos que se encuentran en situación ilegal, y a partir de ese momento, en toda Europa, los gitanos se convirtieron en el centro de atención. Esto ocurre en todos los países europeos, pero en España la situación es diferente, ya que en lo que se refiere al tratamiento con gitanos España tiene mucho terreno ganado.

Más de 10 millones de ciudadanos de la Unión Europea son de etnia gitana. De hecho, es la minoría étnica mayor del continente. De ellos cerca del 2% es de origen español, y sus vidas han mejorado ostensiblemente con respecto a la de los gitanos de otros países europeos. No obstante, como bien anuncia el famoso dicho, “las comparaciones son odiosas”, y al igual que no se compara la vida de los payos españoles con la de los payos rumanos o búlgaros, tampoco debemos comparar la vida de un gitano español con la de uno rumano.

El pasado 10 de octubre, el diario La Razón publicó entre sus páginas un artículo dedicado a este polémico tema. En él podemos encontrar declaraciones de una gitana española cuando se le comenta el caso de la repatriación de gitanos rumanos en Francia: “¿Por qué nos comparan? ¿Es que tiene algo que ver un payo rumano con un payo español? ¡Pues un gitano portugués, rumano o búlgaro tampoco con nosotros! No se trata de pertenecer a la misma cultura, sino a las nacionalidades y las costumbres de un país. Mi familia no sabe lo que es el nomadismo ni el robo, ni la delincuencia. Yo soy española, como tú. ¿Por qué intentamos hacer dos bandos?”

Los gitanos españoles se sienten cada vez más integrados en la sociedad, y esto se ve reflejado en una comunidad gitana cada vez más próspera, y que cada vez menos se la relaciona con el mundo de la delincuencia o la droga. Como también cita el artículo de La Razón, a los gitanos rumanos que vayan viniendo a nuestro país lo único que hay que decirles es que se fijen en la dura labor desempeñada para conseguir la integración de la comunidad gitana en la sociedad mayoritaria.

El gitano español es ahora un ciudadano más. La venta de chatarra ha pasado a mejor vida, igual que la relación directa que antes se hacía de: gitano-delincuente. El gitano de hoy en día, en la mayoría de los casos, lleva a sus hijos al colegio, vive en casas decentes, sin robar los cables de cobre ni hacer fogatas como se les acusaba hace ya 30 años. Y es que “España también es gitana”.

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Alumno de 5º de periodismo @rafagelo