Kpiquabrand: el “buenrollismo” como forma de vida

Kpiqua

¿Emprender? Hay que arriesgar, tomar decisiones y dejar atrás lo aburrido. Así lo han hecho Pablo Wicke Ruiz-Mateos y tres socios más, todos ellos universitarios. Su proyecto, Kpiqua, orientado al sector textil, comenzaba dentro de las clases. En concreto, a mitad de su segundo curso pensaron en llevar a la práctica lo aprendido y poder alcanzar así su mayor rendimiento. Primero, asentar y aplicar los conceptos de una forma más real y segundo, poder obtener una rentabilidad.

Alumnos de Marketing y Administración y Dirección de Empresas que pasan a ser socios y deciden dar un paso más. Comparten todos los conocimientos que están adquiriendo y hacen de algo teórico, un producto real. Ser emprendedor no es tarea fácil. Mucha gente sueña con tener una marca pero no todo el mundo lo consigue. En Kpiqua, dos de los cuatro socios siempre habían querido hacer algo así, no es lo fundamental pero sí, muy importante.

La ilusión y las ganas son fundamentales

Desde el principio hay algo que resulta básico. La ilusión y las ganas que se ponen al comenzar son de gran ayuda a la hora de seguir trabajando juntos para conseguir poder formalizar el proyecto. Son necesarias muchas horas de trabajo hasta que algo sale al mercado. Hay un largo camino por recorrer, confiesa Pablo. Además, todo este trabajo no aporta siempre un beneficio visible a corto plazo.

“Crear algo de la nada, hacer de un pequeño capital, una gran idea”

Ser emprendedor no es tarea fácil. La RAE lo define como acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro. Para Pablo es algo más. Se trata de “crear algo de la nada, hacer de un pequeño capital, una idea y muchas ganas de avanzar y aprender, un negocio que funcione y que aparte proporcione beneficios”. Podría ser la definición perfecta para un joven que con muy poco consigue hacer algo grande.

Por otro lado, la visión de futuro resulta esencial en este tipo de proyectos. Hay que pensar en resultados esperanzadores pero sin soñar demasiado. En Kpiqua se espera poder ampliar de manera significante el número y variedad de prendas. 

Como marca, intentar reunir todo lo necesario para poder crecer es una tarea fundamental. Poco a poco se va probando y afianzando lo que es la base, algo que es clave en la gestión del trabajo y lo que mayor esfuerzo conlleva.

Cuando se crea un producto y mucho más si se trata de moda, lo que más sorprende son las ventas. La mayor satisfacción es ver a los clientes con algo “tuyo” puesto por la calle, en definitiva, se trata de algo muy gratificante.

La importancia de las redes sociales

Darse a conocer es otra de las tareas fundamentales a la hora de emprender. Como todas las pequeñas empresas, sobre todo las orientadas al sector textil, se centran en las redes sociales como Instagram, para canalizar ventas online. La principal razón es que supone un coste muy reducido y es muy eficaz, ya que permite infinidad de opciones para difundir y materializar ventas, así como la obtención de datos para los análisis de tu público objetivo. 

¿La diferencia? Sudaderas totalmente personalizables. Kpiqua y su prodcuto estrella, la sudadera (101) que ofrece más de 36 combinaciones de colores diferentes y seis acabados distintos. A veces, el primer producto acaba por convertirse en el preferido para los clientes.

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About Sonia Robledo

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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