“Lo difícil no es terminar un Iron Man, sino entrenarlo”

Almudena Abad Nosti, atleta desde pequeñita, es una joven que se pone sus propias metas y que va a por ellas. Una niña que soñaba con competir y ascender de nivel hasta convertirse en profesional poco a poco. Nacida en México, vino a Madrid a comerse el mundo con una sonrisa, muchas ganas y, sobre todo, y a luchar duro. Una chica simpática, dispuesta a todo y fan número uno de su familia. Afirma que todo se puede lograr si por ello se pelea.

Pregunta: ¿Cuándo nace su pasión por el deporte?

Respuesta: Desde muy pequeña. Siempre he estado haciendo algún deporte como el fútbol, baloncesto, tenis, pádel… y al fin y al cabo creo que poder entrenar y competir tres deportes, lo cual me apasiona, es lo que más me llama la atención del triatlón.

“De mayor quiero ser así”

P: ¿En qué momento de su vida decide que quiere dedicarse de una manera más profesional a la competición?

R: Pues creo que me piqué un poco más tras mi primer evento al que fui con 14 años en México, aunque cuando vivía en Irlanda con 12 años ya comenzaba a ir a algunas pruebas de atletismo, como los Iron Kids. Recuerdo que observaba a los mayores y pensaba: “Yo quiero ser así”. Durante una lesión, me recomendaron practicar la natación, ahí me di cuenta de que también me gustaba este deporte. Pensé en combinarlo con el atletismo y ya solo faltaba el ciclismo, así que comencé por mi cuenta, sólo era cuestión de tiempo. Siempre he sido muy cabezota y ya tenía claro que quería competir para niveles más altos.

P: ¿Cómo se entrena para conseguir nadar 1,9 kilómetros, hacer ciclismo 90 kilómetros y correr 21,09 kilómetros?

R: Pues aunque es la prueba más larga que he hecho, sinceramente pienso que conseguirlo es una locura teniendo en cuenta mi edad. La gente queda asombrada y me pregunta que cómo lo consigo; pero yo pienso que lo difícil no es competir sino entrenar para poder competir esas distancias. Es un sacrificio extraordinario y aún no soy consciente del todo de lo que hice. Fue un verano muy intenso: mis entrenamientos constaban de unas 2-3 horas al día de carrera o bicicleta y 5 sesiones de natación a la semana. Al terminar en Lanzarote el medio Iron Man me propuse tomarme las cosas con más calma y, desde entonces, entreno para distancias más cortas.

“Puedo con esto, puedo con más y voy a terminar”

P: ¿En qué pensaba cuando se encontraba durante la dura serie de carreras?

R: Cuando salí del agua, que es el primer segmento, vi que estaba en muy buena posición y me vine arriba. Entonces fui a tope a por el de bicicleta, con mucha energía; reconozco que cometí un error de novata porque no supe gestionarla. En el kilómetro 40 comencé a sentir lo que en triatlón llamamos la “pájara”, que es cuando el cuerpo no asimila bien los alimentos ni responde a la presión a la que lo estás sometiendo, me preocupé y decidí continuar con más calma. Lo que más me motivó para finalizar la carrera, sin duda, fue ver a mi madre. En las series anteriores me sentía sola, no había nadie animando. Recuerdo que me dije : “Puedo con esto, puedo con más y voy a terminar.”

La clave para la dieta

P: ¿Cómo ha de ser la dieta de un buen deportista? ¿Se exige mucho?

R: No me exijo demasiado, pero sí reconozco que hay que ser consciente de lo que se come. Cada kilo de más es un kilo añadido que cargas en las competiciones. Pero, en cualquier ocasión, la clave está en comer bien para poder entrenar igual de bien. Debe haber un balance entre lo que te gusta y lo que necesitas comer para tener energía. Me considero una persona muy golosa, así que de vez en cuando me doy un capricho.

P: ¿Cómo sería su rutina diaria?

R: Soy muy madrugadora todos los días de la semana. Tengo que aprovechar el día, así que me levanto sobre las 7:00 h. y hago la primera sesión del día (carrera a pie o natación), llego y desayuno, me ducho, voy a clase y, cuando vuelvo, como algo súper rápido para ir a por la segunda sesión del día. Esta sesión variará en función de lo que haga en la de la mañana. Después, estudio y hago mis trabajos de la universidad, ceno y me voy a dormir porque al día siguiente repito la jornada. Los fines de semana los tengo un poco más libres y aprovecho para ir con la bici, que es lo que más tiempo conlleva.

P: ¿Es difícil para una joven compaginar los estudios de derecho y RR.II. con el deporte del triatlón?

R: Definitivamente. Aunque en la Universidad nos digan que debemos salir a despejarnos y hacer deporte hay que diferenciar entre ir a una clase de spinning y entrenar durante dos sesiones cada día. Desgasta mucho, ya no solo por la falta de tiempo, sino porque, a veces, el cuerpo no da para más. Tras de 6 horas de clase no siempre apetece ir a nadar. El cansancio es mental y tienes que saber automotivarte.

P: -¿Cómo lo lleva?

R: Tengo muchos bajones. Soy una persona muy nerviosa y ansiosa y hay días que digo: “Lo dejo todo: la carrera, el deporte. Y hasta aquí”. Pero en el fondo sé que me engaño y que, en cuanto me calme, voy a coger mis zapatillas y voy a salir a correr y que cuando llegue voy a terminar mis deberes. Creo que hasta ahora lo he sabido compaginar junto a mis bajones y teniendo en cuenta el doble grado que estudio. Aún me queda por aprender a organizarme pero poco a poco voy mejorando.

“Vale la pena perseguir y luchar por aquello que te gusta”

P: ¿Qué le diría a todos aquellos jóvenes de su edad que no persiguen sus sueños? ¿Qué le motiva a usted a hacerlo?

R: Hay un balance, otra vez, entre lo que hay que hacer y lo que se quiere hacer. El día es muy largo y hay tiempo para todo. Sinceramente, creo que vale la pena perseguir y luchar por aquello que te gusta. Me considero una persona muy competitiva, no todo me sale bien, y eso me parece motivante. A la siguiente me irá mejor. Lo único que tengo pensado es descansar estos meses y trabajar para que sea la temporada de mi vida, quiero esforzarme para que las cosas salgan como no han salido este año.

Modelos a seguir en triatlón

P: ¿Quién es su modelo a seguir en el mundo del deporte? ¿Y en su vida?

R: Tengo una familia de deportistas. Mi hermano pequeño fue quien me inició en la natación y mi madre me apuntó a atletismo; además, la familia de mi padre ha sido muy fan del ciclismo. Y de ahí mis inicios. A nivel nacional he de decir que en España tenemos unos triatletas muy buenos como el pentacampeón del mundo, Javier Gómez Noya. Aunque yo siento una gran admiración hacia Judith Corachan ya que, aunque se dedica al triatlón de manera profesional, necesita trabajar al mismo tiempo. Me siento identificada con ella, tiene que compaginar el deber con el querer. En mi vida, mi modelo a seguir es mi madre, que es la persona más luchadora del mundo, optimista y una mujer admirable que saca todo hacia delante. En 19 años de vida, solo ella calma mis nervios. Espero algún día ser solo la mitad de lo brillante que ella lo es hoy.

P: ¿Cuál es su sueño, su meta o su objetivo a alcanzar como deportista?

R: Me beneficia el hecho de que en este deporte cuenta la resistencia y el progreso con los años. Me gusta saber que estoy en una buena edad para practicar mi deporte, que aún me pueden quedar muchos años por delante. A corto plazo, me gustaría tener una buena temporada y a largo, me encantaría clasificarme en un mundial. Sinceramente, tengo incertidumbre sobre mi futuro; creo que le ocurre a todos los estudiantes de un doble grado que no saben por dónde decantarse. Mi sueño sería trabajar en el Comité Olímpico Internacional representando a España o, incluso a Méjico, para combinar la abogacía con el deporte. Me veo haciendo deporte toda la vida.

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