“La situación de la mujer en la industria del cine es patética”

Tras varios años en el periodismo de moda y dedicada desde hace tiempo a la comunicación institucional, Ana Sánchez de la Nieta ha acabado convirtiéndose en una de las principales firmas de la crítica de cine en España. Escribe desde hace casi 10 años en FilaSiete, donde también es subdirectora. Además, coordina la sección de cine de la revista Telva, es directora de sección en Aceprensa desde 2013 y colabora en Woman Essentia y Conversaciones.

Muy activa en redes sociales, también tiene un blog, El cine que no cabía en Twitter. Hablamos distendidamente en una de las múltiples salas del edificio donde trabaja de cómo ha cambiado el séptimo arte a lo largo de los años, de la adaptación a estas variaciones, la vulnerable posición de la mujer en el mundo del cine, la esencia del buen periodismo y sobre la situación política actual, que ve con preocupación.

Puntual, sonriente y cercana, Sánchez de la Nieta demuestra una pasión por su trabajo realmente inspiradora.

Pregunta: Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. ¿Ya tenía claro entonces que quería dedicarse a la crítica de cine?

Respuesta: No, qué va, no. Yo cuando hice Periodismo quería ser, como casi todos los periodistas, corresponsal de guerra, pero me gustaba el periodismo de medios. Cuando acabé la carrera estuve mucho tiempo trabajando en Gaceta Universitaria, llevando muchos temas de información de educación y de política educativa, que me gustaba mucho. Y luego, al terminar la carrera, sí que empecé a plantearme hacer una tesis sobre temas de literatura, periodismo, cine,… cuando empezó un poco a gustarme el tema. Después de la carrera empecé a trabajar en temas de comunicación institucional y a hacer cosas de periodismo de moda, y vi que eso no me gustaba excesivamente, y justo empecé a hacer cine de una forma un poco casual, porque estaba haciendo temas de comunicación audiovisual y yo no quería perder el contacto con el escribir. Me ofrecieron unas colaboraciones, y empecé a escribir sin tener mucha idea de cine. Fue lo que me surgió, y luego ya me fui enganchando.

Cómo han cambiado las películas

P: El 27 de septiembre, FilaSiete publicó un libro en el que usted colaboró: ‘Cine pensado. Estudio crítico sobre 31 películas estrenadas en 2016’. Coincide con una época en la que el cine se centra más en lo comercial y menos en lo intelectual. Koreeda o Malick son dos ejemplos, pero también dos excepciones. ¿Le preocupa?

R: Bueno, yo es que tampoco te creas que tengo esa percepción tan negativa. O sea, es verdad que hay un cine muy comercial, y que es el que llena las salas, pero hay portales como Filmin que sobreviven, hay ciclos de cinefórum a los que voy, donde se proyectan películas rarísimas, y hace poco, por ejemplo, tuve un encuentro con alumnos de la ECAM, la escuela de cine de Madrid, para comentar una película como ‘La madre’, que es muy difícil, y la sala estaba llena. Yo creo que ahora mismo, como hay mucha facilidad en el modo de difundir cine, caben las dos cosas. En ese sentido soy optimista. Tú vas a un festival de cine y es impresionante la cantidad de gente que ha hecho el pino para ir, para acreditarse, y son películas que ninguna es comercial. Antes si querías ver un clásico era dificilísimo, tenías que irte a algún videoclub, y ahora tienes portales. Siempre va a ser un género minoritario, pero yo creo que permanece, no soy negativa.

“Hay escenas que nunca se deberían ver en una sala de cine”

P: Habla de festivales, y recientemente películas vistas en San Sebastián o Berlín, como ‘En cuerpo y alma’ o ‘mother!’ han reabierto el eterno debate de la violencia en el cine. ¿Considera que es algo que se usa en exceso, de una forma morbosa o incluso por pura exhibición?

R: Yo creo que ahora mismo, en general, el umbral de sensibilidad del espectador está muy bajo. Aguanta casi cualquier cosa, y a mí me parece que esto es una pobreza. Me parece que hay escenas que nunca se deberían ver en una sala de cine, porque me parece que además el cine también tiene un poder de sugestión y de imaginación, que, con esta representación tan realista de la violencia, o incluso del sexo, y también a veces de la violencia psicológica, puede llegar a unos niveles de brutalidad excesivos, y eso me parece que es un mal para el cine, porque pierde todo ese poder de sugestión, de decir las cosas de una manera más sutil. Y no siempre, pero a veces la violencia está justificada. Otras veces es “a ver quién es más burro”.

Polémicas en la meca del cine

P: Hace apenas dos años la Academia de Hollywood se vio envuelta en una fuerte polémica por no nominar a ningún actor negro, y exitosas películas estrenadas en los últimos meses, como ‘La La Land’ o ‘Blade Runner 2049’, han sido señaladas por tener exclusivamente personajes blancos y heterosexuales. ¿Cree que el cine más popular sigue sin arriesgarse a representar a las minorías? ¿O quizás se busca demasiado la presencia de lo políticamente correcto?

R: Yo creo que la polémica de los Oscar fue algo absolutamente artificial. No recuerdo qué actores afroamericanos quedaron fuera aquel año, pero por ejemplo en la edición siguiente había un montón. A mí me parece que, por supuesto, es muy importante que las minorías estén representadas en el cine, pero al mismo tiempo la obligación de contentar a cada grupo, a cada país, empobrece el arte. No puedes hacer una película en la que esté todo el mundo representado. Evidentemente, tienes que intentar que el cine represente a todo el mundo, pero no que esté presente en cada película, y en ese sentido hay cosas que veo muy forzadas, que tenga que haber un personaje de raza negra o un personaje homosexual por cuota, no lo veo positivo.

P: Netflix ha sido criticado en numerosas ocasiones, como por ejemplo por parte del jurado del Festival de Cannes, o Christopher Nolan, que defiende que lo que esta plataforma produce no son películas porque no se proyectan en cines. ¿Cómo se posiciona usted?

R: Yo soy muy romántica en ese sentido, me gusta ver el cine en sala grande. Pero al mismo tiempo creo que la cultura no puede ceñirse a unos parámetros y no moverse de ellos, y si Netflix está llegando a mucha gente y está produciendo buenas películas, el baremo no debería ser si se exhibe o no en una sala grande, sino si la película es buena o mala. Tengo más dudas en cuanto a las series, porque es un producto diferente, pero no tengo reparos en que haya películas de Netflix en los festivales. No sé si que Cannes vete las películas de Netflix es algo definitivo. Es cierto que ahora han cambiado su normativa, pero veremos si en unos años eso sigue así. Veo que es una decisión tomada por la presión. Es un tema que habrá que ver, pero es algo que a mí no me repugna mientras haya calidad, porque hay películas de Netflix que son mejores que otras que se presentan en festivales.

“Hay mucho sexismo en el mundo del cine”

P: Con casos como los de Harvey Weinstein (archipoderoso productor de Hollywood acusado por más de 80 actrices de acoso sexual y violación), ¿cómo ve la posición de la mujer en la industria del cine?

R: Pues patética. A ver, yo creo que este caso es algo súper doloroso, que en el fondo saca fuera algo que por lo que se está viendo, se sabía, y desgraciadamente hay mucho sexismo en el mundo del cine. Es brutal el tratamiento que tienen los personajes femeninos: de mujer objeto, acompañante del protagonista,… Y hay un tema que me preocupa mucho y del que he escrito, que es la banalización de la violencia sexual, desde ’50 sombras de Grey’ hasta muchas películas que trivializan ese tema, que es algo sangrante y muy grave para las mujeres, y yo estoy feliz de que esto haya salido a la luz y de que la Academia haya echado a Weinstein, que es lo que tenían que hacer.

P: En los últimos años, el cine español está explorando nuevos géneros y límites gracias a nuevas promesas detrás de las cámaras. ¿Hay algún cineasta joven en concreto cuyos pasos nos anime a seguir?

R: Muchos. Ahora mismo tenemos a Carla Simón, la directora de ‘Verano 1993’, que a mí me pareció una maravilla. Afortunadamente ahora hay mucha gente que está haciendo cosas muy interesantes en el cine español. Por supuesto Bayona, pero también Alberto Rodríguez, Rodrigo Sorogoyen, Borja Cobeaga -que es un guionista muy eficaz-, me interesa mucho la filmografía de Kike Maíllo… Estamos en un momento estupendo de cineastas jóvenes, que están explorando nuevos géneros, que están haciendo cosas con el lenguaje y los temas muy difíciles. Soy muy positiva con el cine español.

P: ¿Y alguna vez se ha planteado hacer cine?

R: No, porque siempre he estado al otro lado, y lo que me gusta es escribir, pensar y enseñar sobre cine, y me falta unos conocimientos técnicos. Ese paso que dan algunas personas de la crítica a la dirección o al guion me parece muy complicado, yo no sería capaz de hacerlo.

El nuevo periodismo y actualidad política

P: Colabora en Conversaciones. ¿Cómo y por qué surgió este foro de periodismo español?

R: Surgió de una manera un poco casual, a raíz de la presentación de un libro, y ese “qué bien que estamos hablando de periodismo, vamos a seguir”. En colaboración con la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra se empezó a organizar esta conversación, que lleva ya cinco años de duración, y que ha hecho que gente muy importante del mundo de la comunicación de otros países vengan a España y puedan hablar con profesionales de aquí. Pero a mí lo que más me gusta de Conversaciones es que surgió de una manera algo loca, queríamos celebrar nuestra profesión en un momento en el que estábamos todos un poco desanimados, y se ha mantenido. A mí lo que más me ha aportado Conversaciones es la gran red de amigos que vamos haciendo.

P: Trump, el Brexit, Cataluña,… ¿Cómo vive alguien con la responsabilidad social de una periodista estos tiempos de especial tensión política?

R: Pues pegada al móvil, son momentos de dormir poco. Hay que recordar la esencia del buen periodismo, tenemos que seguir a la verdad, a la libertad, a la democracia, y para eso hay que trabajar con responsabilidad, no puedes ser un frívolo o un sectario. Es un momento en el que los medios y los periodistas tenemos una responsabilidad muy fuerte. Hay que servir al bien común y a la convivencia, al diálogo. Un periodista tiene que contar los hechos, no puede ir a buscar la foto que su medio le pide, probablemente porque un medio no le pida una foto determinada; Tiene que reflejar la realidad, las dos partes con un tratamiento equitativo de todas las posturas. Los periodistas no podemos añadir más leña al fuego, tenemos que añadir información, datos, análisis. Y así iremos bien, no añadiendo crispación, ruptura, conflicto, o nuestro punto de vista. Vivo esto con preocupación, y con una gran pena por la fractura social que se está creando. Me parece que es el gran drama, no poder hablar de esto sin enfadarnos. Creo que no están actuando bien ninguno de los dos Gobiernos, ni el catalán ni el español. El primero porque está saltándose la legalidad y el segundo porque realmente está demostrando que no es capaz de mantenerlo. Veo muy positivo que el PP haya reanudado un diálogo con el PSOE que era necesario, pero tengo muchísimas críticas que hacer al Gobierno, por cómo han llevado este tema durante mucho tiempo y por cómo los están llevando ahora mismo. Y desde el punto de vista de la comunicación, que es donde yo puedo aportar más por mi trabajo, me parece una gestión nefasta, pero el Gobierno del PP tampoco se caracteriza por su buena comunicación.

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