Biografías: narrar la historia a través de sus personajes

“Hice unas prácticas en Newsweek y siempre proponía temas al redactor jefe. Un día me vino, cansado de mí, y me dijo: ‘Lo que más vende es una cara’. Desde entonces, todos mis libros los he centrado en biografías, en caras”. Fernando Jáuregui (Santander, 1950) no se considera biógrafo, y sin embargo es uno de los periodistas españoles más prolíficos en el arte de relatar vidas: desde Felipe González a José María Aznar, pasando por Julio Anguita o Manuel Fraga.

“Desde que trabajé en Newsweek todos mis libros los he centrado en caras”

Para el periodista, las biografías no son un fin en sí mismo, sino un paréntesis en su rutina diaria: una forma alternativa de explicar el mundo y narrar un momento determinado de la historia. Juan Fernández-Miranda (Madrid, 1979) no encontró otra manera de contar la Transición que a través de la vida de su tío abuelo: “La figura de Torcuato Fernández-Miranda está reconocida por su gran obra, la Ley de Reforma Política, pero faltaba contar cómo él había llegado a ese momento y cómo había resuelto el dilema de pasar de una dictadura a una democracia”.

Reconstruir el camino de otro no es tarea fácil. El trabajo de documentación es laborioso y puede durar meses: “Leí todo lo que se había escrito de la Transición”, explica Fernández-Miranda recordando, cansado, los cientos de horas que invirtió en su investigación. “Bueno, casi todo”, matiza ante nuestro asombro. No obstante es en el segundo paso donde las biografías corren el riesgo de fracasar: ¿A quién entrevistar? Paradójicamente los protagonistas del libro no suelen aparecer en sus propias biografías. Iván Gil (Orense, 1985) fue de los que aceptó el reto: biografiar a Pablo Iglesias sin su autorización con todo un partido como Podemos totalmente reacio a colaborar.

Al suelo, que vienen los nuestros

Quizás la experiencia de Jáuregui dé algunas pistas sobre cómo abordar este estilo narrativo: “Hay que buscar sus circunstancias históricas, por dónde pasó, su familia, sus amigos y sus enemigos”. Como dijo Pío Cabanillas: “Al suelo, que vienen los nuestros”. Bien tomó nota Iván Gil, quien sabía dónde había amigos y, sobre todo, enemigos dispuestos a hablar sin censura de Pablo Iglesias: “Rasqué mucho en sus entornos: gente de Comisiones Obreras y de Izquierda Unida”. Sin duda, las preguntas fueron las correctas y la biografía pasó el filtro más importante: “A Iglesias no le gustó nada, pero la respetó”.

La documentación y las entrevistas son condición necesaria, pero no suficiente. Sin la habilidad y la capacidad de análisis que ha adquirido el periodista a lo largo de su carrera, el libro nunca adquirirá su forma ideal. El objetivo, otra vez, es relatar la historia: “Había que cubrir el vacío de conocer el Pablo Iglesias pre-Podemos y cómo había evolucionado su línea ideológica”, afirma Iván Gil. Sin embargo, la publicación es solo el principio del camino.

“Las mejor es cuando sacas un libro y sabes que a un tipo le ha molestado profundamente”

Ninguno de mis biografiados vino a la presentación del libro”, cuenta Jáuregui dando a entender que biografiar a un personaje vivo no es la mejor forma de hacer amigos. Sin embargo, tampoco le importa: “A Anguita le dije que le quería mucho, pero que todo lo que decía era una incoherencia pura. Las mejores experiencias son cuando sacas un libro y sabes que a un tipo le ha molestado profundamente y te lo tienes que encontrar en los pasillos de las Cortes, esas son las buenas.” Iván Gil profundiza aún más: “El periodista quiere sacar información y el político quiere ocultarla. Nosotros no podemos callarnos nada y eso genera fricciones”.

Sin duda, las biografías acaban marcando al que las escribe. No importa que el ‘otro’ sea cercano o insoportable. Fernández-Miranda disfrutó indagando sobre su admirado bisabuelo, mientras que Jáuregui hizo lo mismo escribiendo sobre Fraga: “Era un autoritario y nos maltrataba en las campañas, pero a mí su ideología me da igual: su forma de actuar le convertía en un personaje irrepetible”. Al final, el periodista no puede separar su trabajo de su vida personal, y las biografías acaba dejando su poso. “Ahora veo a Pablo Iglesias más cercano y menos altivo, en él viven dos personajes”, se sincera Iván Gil.

Caminar junto al protagonista

Reconoce Fernández Miranda que la biografía “es un género apasionante”. Quizás sea a él a quien más le marcado su propio libro: “En mi caso, además de por el parentesco, hubo una gran identificación y pude llegar a ramas tan apasionantes del conocimiento como el derecho, la religión y la política”. Su obra culmina, de algún modo, la vida de un personaje tan trascendental para España como Torcuato Fernández-Miranda. “Recorrí los mismos caminos que él recorrió, nada me ilusiona más que una persona que no vivió la Transición entienda la importancia que tuvo Torcuato en ella”. Su ilusión impregna el ambiente y llena la pequeña sala en la redacción de ABC: “Este género engancha, como periodista es una forma alternativa de explicar la realidad. Ya tengo en mente mi siguiente biografía”, sonríe el Jefe de Nacional.

(Con información de Nicolás Rein)

Foto: Pixabay Usado con autorización.

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About Nazaret Moris

Estudiante de 4º de Periodidmo y RRII en Villanueva C.U.

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