La preparación del copiloto: ¿hay vida antes de un rally?

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Correr un rally no es tarea fácil. Es necesario tener mucha habilidad, reflejos, compenetración entre piloto y copiloto, una sangre fría que a veces asusta, y por supuesto, un equipo detrás que apoye y ayude en todo lo necesario. Pero, sobre todo, hay algo fundamental: preparación. Nadie, ni el mejor piloto (o copiloto), podría ser capaz de competir sin tener una gran planificación desde semanas antes de ponerse el casco.

La preparación perfecta de un rally empieza mucho antes de la carrera

Es necesario recordar que existe muchísimo trabajo detrás de las victorias, la velocidad y el champán. Hay miles de factores que pueden hacer a un equipo ganar o perder en cuestión de segundos. Y la gran mayoría de ellos depende de que el copiloto haya hecho un buen trabajo hasta el momento anterior al banderazo de salida.

‘Roadbook’ y material de oficina

Los preparativos normalmente comienzan varias semanas antes, con la publicación del libro de ruta por parte de la organización. El libro de ruta o ‘roadbook’ es la documentación en forma de cuaderno que se facilita a los participantes, donde aparece detallado todo el recorrido por medio de viñetas o recuadros, en los cuales se identifican los cruces a tomar, los lugares a tener en cuenta y también el punto kilométrico exacto donde comienza y termina cada tramo cronometrado. Cuando el copiloto obtiene el ‘roadbook’, que puede descargarse de la página web del organizador es el momento de comenzar a trabajar sobre él.

El trabajo del copiloto comienza mucho antes de ponerse el casco

Es fundamental repasarlo entero, página por página, desde la primera viñeta, que suele ser la que identifica la salida oficial desde ‘parque cerrado’, hasta la última, que muy probablemente sea igual ya que se vuelve al mismo lugar. Ya con un rotulador o subrayador fluorescente se vuelve a revisar el cuaderno para destacar con colores los cruces peligrosos, las salidas a los tramos, o las viñetas problemáticas (pueden tener demasiada información).

También se cuenta con ‘material de oficina’, como lápices o portaminas (estos últimos suelen ser más útiles al no tener que sacar punta), además de rotuladores, para hacer apuntes de última hora y tomar las notas, e incluso una pequeña grapadora por si fuese necesario agrupar papeles por tramo o sección. Finalmente, y por supuesto importantísimo, el cuaderno de notas. Es imposible conseguir un buen resultado sin él. Debe ser un cuaderno en blanco, de al menos 100 páginas y grosor notable, donde se anotarán todas las secuencias de curvas mientras se realizan los entrenos.

Licencias y documentos, fundamentales

Además, hay que contar con toda la documentación necesaria. Entre otras cosas, es necesario tener en regla los papeles tanto del coche de carreras como del vehículo con el que se entrenarán los tramos, que debe ser ‘de calle’. También deben estar controladas las licencias oficiales de piloto y copiloto, que en el caso de España emiten las federaciones autonómicas de automovilismo, así como la llamada ‘copia de concursante’ o competidor, que acredita la pertenencia a una escudería o club. Por último, a mano debe estar siempre una copia de la ficha de inscripción del equipo, DNI de ambos y el carnet de conducir del piloto.

La equipación, siempre en regla

Ni conductor ni navegante podrían competir sin las medidas de protección necesarias. Aunque todas las prendas de seguridad solo son necesarias durante la carrera, hay que tenerlas preparadas y, sobre todo, revisadas para poder utilizarlas en cualquier momento. Empezando por la ropa interior ignífuga y el mono, pasando por casco, sotocasco y HANS, y acabando por botines (también ignífugos), además de guantes para el piloto.

Es preciso destacar esta sección, ya que toda la ropa de competición que se usa puede soportar los ataques del fuego o los golpes fuertes en caso de accidente, y para ello van homologados por la FIA (Federación Internacional de Automovilismo). Pero, al contar con homologación, también tienen fecha de caducidad de los materiales, dependiendo de su posible deterioro con el tiempo. Para comprobar el estado de las equipaciones, todas llevan etiquetado o sobreimpreso un código propio de la FIA con el que se pueden cotejar las fechas límite de cada prenda.

Con todo preparado… ¡a entrenar!

Después de que el copiloto haya repasado su lista de ‘cosas por hacer’ y haya tachado todo lo anterior, está preparado para comenzar los entrenamientos pre-rally. Normalmente, la organización de una prueba suele abrir unas ventanas de tiempo para facilitar a los competidores la entrada a los tramos delimitados para el día de la carrera. Por tanto, se podrá rodar de forma libre durante ese tiempo (siempre con coche de calle y con la carretera abierta) para revisar todos los cruces, y por supuesto, tomar notas.

La confianza y compenetración entre piloto y copiloto debe ser del 100%

Las notas son una fiel reproducción de la carretera, y se basan en un sencillo método. El piloto ‘canta’ la dirección de la curva (I o D) y el grado apertura de esta, para que el navegante lo transcriba en el cuaderno y pueda ‘cantarlo’ él durante el rally. Desde 1 muy cerrada a 6 muy abierta, tomando como referencia la apertura del ángulo en las agujas del reloj. Estas curvas van enlazadas entre ellas con las palabras “con” o “para”, dependiendo de si una está más cerca o más lejos de la siguiente, respectivamente. Después, se les añaden complementos, como los rasantes (representados con /\), la distancia entre curvas, o los avisos de frenada (FRR – frenar fuerte)

Para comprobar que las notas están bien tomadas, se hacen varias pasadas al mismo tramo, cogiendo un mínimo ritmo de carrera (sin poner en peligro la seguridad de la vía), con el objetivo de practicar todo lo entrenado. Una vez que el equipo se encuentra cómodo con la forma en la que se han transcrito las notas y como se cantan, todo queda preparado para ‘acelerar’ hacia la victoria el día del rally.

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About Marcos H. de la Morena

Estudiante 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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